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LA VERDAD RESTAURADA

PADRE CONSIDERA TUS OBRAS

PADRE CONSIDERA TUS OBRAS

HERMANOS, ¿habéis considerado alguna vez el desafío que significa llegar a ser un buen padre? ¿criar a los hijos en rectitud y llegar a tener una verdadera unidad con la esposa? El construir lo que podríamos llamar un sentimiento de amor y armonía constantes en el hogar requiere verdaderos esfuerzos y una buena planificación. ¿Por qué significa un desafío tan grande para casi todo hombre, el ser un padre bueno y justo, un padre que alcance el éxito?

El plan de salvación del Señor requiere que pasemos pruebas en esta vida mortal. Estas pruebas parecen lograr su punto álgido cuando se alcanza la paternidad; pero sería conveniente que supiéramos que la paternidad, en cierto sentido, es un aprendizaje o un entrenamiento en nuestro esfuerzo por lograr la divinidad. Esta presentación será de gran ayuda para ampliar la perspectiva del significado de la paternidad, para lograr el entendimiento y el sentimiento de nuestro valor para el Padre Celestial, i Padre, considera tus obras!

Mediante su Hijo Jesucristo, Dios creó los cielos y la tierra. En aquel entonces vivíamos con El cómo sus hijos espirituales y nos regocijamos cuando esta tierra fue formada.

Conocíamos todo lo relacionado con la necesidad de venir a la tierra, de obtener un cuerpo y de experimentar las muchas pruebas que presentaría la vida terrenal. Sabíamos que íbamos a cometer errores. También sabíamos que mediante el sacrificio expiatorio de nuestro Hermano y Salvador, el Señor Jesucristo, podríamos arrepentimos y quedar limpios de esos errores.

Así mismo, sabíamos que Jesucristo sería nuestro ejemplo y que nos indicaría el camino de regreso a nuestro Padre Celestial. "Y creó D ios al hombre a su imagen... varón y hembra los creó"

(Génesis 1:27). Y dio al hombre señorío, o mayordomía, sobre todas las cosas de la tierra y lo hizo responsable de ellas. Nuestra mayordomía y responsabilidad más grandes serían los hijos.

EL MATRIMONIO tal como fue instituido por Dios, es la unión legal del hombre y la mujer, no solamente por esta vida terrenal sino también por toda la eternidad. El supremo propósito del matrimonio es vestir a los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial con cuerpos terrenales. Cuando nace tu primer hijo, te conviertes en padre. El título padre es sagrado y eterno. Es significativo el hecho de que entre todos los títulos respetables, honorables y que expresan admiración, Dios nos pidió que le llamáramos Padre cuando nos dirigiéramos a Él.

El padre es la autoridad presidente de su familia. La experiencia inicial que tenemos en esta tierra al ser padres de una familia nos brinda la oportunidad de aprender a gobernar con amor y paciencia; a enseñarles principios correctos a cada uno de nuestros hijos; a prepararlos para que ellos también lleguen a ser padres y madres adecuados. Haciendo esto de acuerdo con el molde establecido por el Señor, y si perseveramos hasta el fin, podremos conservar eternamente nuestra familia. Una familia que viva en justicia es una unidad eterna. Aquí en la tierra, tanto los quórumes del sacerdocio como otras organizaciones de la Iglesia están para ayudarte a ti, el padre, así como a tu esposa y tus hijos, a lograr estas metas eternas.

Padre, Dios te ha confiado el poder de ser, junto con tu esposa, creadores junto con E!, de multiplicar y  henchir la tierra. Como creadores, se os delegó la oportunidad y responsabilidad de traer a la mortalidad los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial y enseñarles a la luz de la verdad.

Cuando reconocemos la importancia de enseñar a nuestros hijos, nos humillamos, ya que inmediatamente 6omprendemos que solo podemos lograrlo por medio del precepto y el ejemplo. No podemos ser de una manera y enseñar con eficacia algo completamente distinto.

Debemos vivir, estudiar y orar para lograr la constante compañía del Espíritu Santo. Debemos purificarnos y organizar nuestra vida de tal modo que nuestro ejemplo y dirección del hogar reflejen la luz del evangelio de Jesucristo.

Debemos planear nuestro día de modo que seamos guiados por el Espíritu del Señor, buscando afanosamente tanto nuestro bienestar como el de nuestra familia antes de que las otras preocupaciones enceguezcan el cuidado que debemos de brindarles a las primeras. Tal como los profetas nos han enseñado: "No hay ningún éxito en la vida que pueda compensar el fracaso en el hogar" (ver David 0. McKay en Conference Repon, abril de 1964, pág. 5), y "La obra más importante que jamás realizarás será la que puedas efectuar dentro de los muros de tu propio hogar." (VerHarold B. Lee, Fortaleciendo el hogar, 1973, pág. 8.)

DEBE ponerse énfasis en el hecho de que el padre siempre se encuentra enseñando para bien o para mal. La familia aprende a actuar como el padre, aprende a creer como él, a sentir, a pensar, a preocuparse por las cosas que preocupan al padre. Los niños pueden o no seguir el ejemplo del padre, pero ese ejemplo es en realidad la mayor luz que él puede presentarles a los hijos, luz por la cual debe hacerse responsable.

En una oportunidad, un joven padre tuvo una actitud desconsiderada hacia su esposa. Tres días más tarde este hombre vio a su hijita de solo tres años utilizar las mismas palabras y actuar en la misma DESCARGAR COMPLETO

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