Blogia
LA VERDAD RESTAURADA

Los peligros de la superchería sacerdotal

Los peligros de la superchería sacerdotal

Hoy deseo enfocarme en el tema de la seguridad.Antes de ir a la misión, trabajé en una fábrica en donde se soldaba equipo agrícola. Se nos enseñaron las medidas de seguridad de la fábrica y en el uso de la maquinaria. Existían ciertas normas y prácticas de seguridad que se debían observar, como las que indicaban el tipo de zapatos que teníamos que usar. 

También he visitado algunas minas. Es interesante saber que aun a los visitantes se les brinda cierta capacitación acerca de la seguridad y se les entrega cierto equipo de protección antes de que entren a la mina. Las minas modernas tienen dispositivos que verifican la calidad del aire para que si hubiera algún problema, los mineros reciban la advertencia y puedan salir rápidamente de la mina. Antes de que se desarrollaran los sistemas modernos, los mineros acostumbraban bajar a las minas llevando algunos canarios. Los canarios eran más susceptibles a los gases venenosos y se asfixiaban antes de que los mineros resultaran afectados. Si el canario se moría, los mineros sabían que tenían que salir de inmediato. Este era un tipo de aviso oportuno. 

La meta de la capacitación sobre la seguridad en las fábricas, la minería, y en otras industrias es la de eliminar las situaciones peligrosas, reducir los accidentes y salvar vidas. Nunca he pensado realmente que el Sistema Educativo sea una profesión peligrosa, al menos en lo que respecta a los accidentes físicos. Sin embargo, sí tenemos peligros espirituales. 

Cuando el élder Jeffrey R. Holland era el Comisionado de Educación, nos dio un mensaje en el que se refirió a las precauciones que toman los patrones en las industrias para la seguridad de sus empleados: “Nuestra propia ocupación tiene peligros especiales, si es que los puedo llamar así; y nuestros patrones tienen la misma preocupación amorosa. Espero que nuestros recordatorios continuos no sean vistos como falta de fe o de confianza en ustedes. Ciertamente no lo son. Son, como los avisos que se ponen en el lugar en donde se guardan los explosivos, un recordatorio. Siempre están ahí—para nuestro bien—y supongo que siempre deben estar allí.” 

Existen varios riesgos de trabajo a los que nos enfrentamos. Algunos no son exclusivos de nuestra profesión pero sí pueden afectar nuestro empleo. Por ejemplo, podemos perder el empleo en el SEI si no estamos al corriente con nuestras obligaciones financieras. 

En el mundo, actualmente, existen muchos problemas matrimoniales y divorcios. El matrimonio y la vida hogareña de un empleado, en la mayoría de los empleos, no hace ninguna diferencia para saber si puede conservar su trabajo. Pero en el SEI, debido a la importancia que el Consejo de Educación pone en la necesidad de que haya buenos modelos en las aulas, eso sí hace una diferencia. 

No mantener una relación apropiada con los estudiantes puede ser otro peligro. Cada año perdemos gente a causa de que no son cuidadosos y no han seguido los consejos. Ya se ha hablado de esto en muchas ocasiones, así que no lo haré hoy. Solamente una vez más les digo, por favor sean cuidadosos en su trato con los estudiantes. 

Otro desafío que tenemos es el de conservar la pureza doctrinal. Hablando de este peligro, el élder Jeffrey R. Holland dijo: 

Hermanos y hermanas, por favor sean cautos, limitados y totalmente ortodoxos en todos los asuntos de doctrina de la Iglesia. Como han de suponer, este es un tema de gran preocupación para las Autoridades, nuestros patrones en esta gran obra. Y aunque nos aman y nos ayudan y confían en nosotros, en lo individual y como grupo—y de verdad lo hacen—no pueden dejar de responder cuando algún miembro de la Iglesia se queja porque piensa que en el salón de clases se toman posiciones doctrinales o históricas no apropiadas. En vista de este peligro que constantemente se nos presenta . . . les menciono estas precauciones y recordatorios. . . .

Con un límite adecuado, lo que enseñemos debe estar en armonía con los profetas y con las santas escrituras. No hemos sido llamados para enseñar doctrinas exóticas, emocionantes o que sirvan a nuestros fines personales. Ya tenemos bastante ocupado nuestro tiempo de enseñanza con comunicar efectivamente los principios básicos y fundamentales para la salvación. . . . Sigan estudiando durante toda su vida, pero sean precavidos y limiten su instrucción en el aula a lo que las Autoridades prescriben. Escuchen con atención y vean que es lo que ellos deciden enseñar en la Conferencia General—y ellos han sido ordenados. 

Hay otra preocupación que estamos enfrentando. Estamos instalando el acceso a Internet en nuestras computadoras en los Seminarios, en los Institutos de Religión y en las Oficinas Administrativas. Hermanos y hermanas, al abrir esta puerta, necesitamos ser muy cuidadosos. La Iglesia, no solamente el SEI, tiene en vigor una política de cero tolerancia en cuanto a la pornografía y el uso de Internet para ver pornografía en el equipo de la Iglesia. Pueden perder su trabajo en un día. No nos gusta ver que eso suceda y esperamos que entiendan lo serio que es eso. De hecho, el sistema de filtros que se usa actualmente puede generar reportes que incluyan todos los sitios de Internet que se visiten desde cada computadora del SEI. Espero que sean muy cuidadosos. En el futuro, si ustedes muestran una adicción personal o patrón de uso de pornografía, con los equipos del SEI o no, el resultado final sera la pérdida de su trabajo. Esta gran plaga está muy difundida en el mundo, pero no podemos tenerla en nuestras filas. Debemos tener el Espíritu cuando enseñamos a esta hermosa juventud. Los profetas nos han amonestado acerca de este mal y debemos ser ejemplo de limpieza en este asunto. 

Los peligros de la superchería sacerdotal 

Hay un cierto número de peligros que pueden ser exclusivos de nuestro tipo de profesión, pero hoy deseo centrarme solamente en uno de estos. Me refiero al peligro de la superchería. No sé cuánto tiempo hemos usado anteriormente para capacitar en este tema—tal vez no hemos usado ese nombre.DESCARGARLO COMPLETO Y SEGUIR LEYENDO

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres