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LA VERDAD RESTAURADA

Sostener a los Lideres con el Corazón

Sostener a los Lideres con el Corazón

Como aquellos que sostuvieron las manos de Moisés, así también sostengamos nosotros las manos de los que han sido nombrados para dirigir los asuntos del reino, a fin de que sean fortalecidos y capacitados para llevar a cabo sus grandes responsabilidades y sean instrumentos al efectuar la grandiosa obra de los últimos días. Ahora bien, el que las personas hagan algo sólo porque se les ha pedido hacerlo, y estén murmurando todo el tiempo mientras lo hacen, no sirve de nada; sería mejor que no lo hicieran. Entre los que profesan ser santos, hay quienes son demasiados propensos a murmurar, a criticar, cuando se les da un consejo que está en oposición a lo que ellos quieren, aún cuando ellos mismos lo hayan pedido; y mucho más cuando se les da un consejo que no hayan pedido y que no esté de acuerdo con la noción que tengan de las cosas; pero, hermanos, esperamos algo mejor de ustedes; confiamos en que de vez en cuando deseen recibir consejo y que se ciñan a él de buen grado, siempre que lo reciban de la debida fuente (...) La historia nos enseña , que aún viniendo todo conocimiento de Dios, aún así, cuando se ha revelado, no todos los hombres han creído en él como revelación .... Noé era un hombre perfecto y su conocimiento o revelación no fue tomado c omo tal por los habitantes de la tierra (....) creemos en la antigua revelación porque nuestros padres creyeron, pero ¡fuera con las nuevas revelaciones!. El mismo principio se manifestó claramente entre los judíos cuando el salvador vino en la carne (...) cuando la nueva revelacion procedió de la boca de él mismo, no pudieron aceptarla; era demasiado para ellos. Mostraba las corrupciones de esa generación, como las de otras anteriores; y exclamaron ¡Fuera, crucifícale!. Una vez más, el mismo procedimiento y lenguaje se usaron cuando el Libro de Mormón apareció a esta generación. La antigua revelación, los viejos patriarcas, peregrinos y apóstoles eran benditos. Creemos en ellos, pero a los nuevos no podemos aceptarlos.

El mundo siempre ha tomado a los profetas que eran enviados de Dios por profetas falsos. De manera que mataron, apderearon, castigaron y encarcelaron a los profetas verdaderos y éstos tuvieron que esconderse en los desiertos, las cuevas y las cavernas de la tierra; y aunque eran los hombres más honorables de la tierra, los expulsaron de su sociedad como vagabundos, mientras que estimaron, honraron y apoyaron a bribones, hipócritas, impostores y los hombres más viles. No considero improbable, si Cirsto viniera a la tierra y enseñara los mismos principios severos que predicó a los judíos, que esta generación lo rechazaría por ser demasiado severo.(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia - José Smith - pags.210 a 212)

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