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LA VERDAD RESTAURADA

¿ Por Qué no Fué Pablo Ordenado por Pedro ?

¿ Por Qué no Fué Pablo Ordenado por Pedro ?

Pregunta

 

¿Por qué no fue Pablo ordenado al apostolado por Pedro, Santiago y Juan?

 

Leyendo el primer capítulo de la Epístola a los Gálatas, encontramos que Pablo se presenta como “. . . apóstol (no de hombres ni por hombres, sino por Jesucristo y por Dios el  Padre que resucitó de los muertos)."

En los versículos 15, 16 y 17, Pablo declara que cuando al Señor le llamó a servir en Su obra, no recurrió ni a la carne ni a la sangre, como tampoco consultó en Jerusalén a los que eran apóstoles antes que él, sino que se fue a Arabia. Más adelante nos hace saber que recién después de tres años viajó a Jerusalén, donde se encontró y permaneció con Pedro y vio a Jacobo, el hermano del Señor. Dejando luego la ciudad santa, se dirigió a Siria y a Cilicia, acotando que las iglesias Cristianas de la Judea no le conocían personalmente, sino que sólo habían oído comentar que él ahora predicaba la fe que antes trató de destruir. En el capítulo 2 de la referida Epístola, nos informa que habiendo pasado catorce años fue nuevamente a Jerusalén, esta vez con Bernabé y con Tito, poniéndose entonces en contacto con Pedro durante una conferencia. Y no fue sino recién en esta ocasión que, viendo que había sido encomendado a Pedro "el evangelio de la

circuncisión , Jacobo, Cefas y Juan, que eran "considerados como columnas", dieron a Pablo y a Bernabé la mano derecha, "en señal de compañerismo", aceptando que ambos fueran a los gentiles. Quisiéramos saber si acaso una nueva dispensación le fue encomendada a Pablo, puesto que hay algunas Escrituras que parecen apoyar esta idea.

 

 

Respuesta

 

Lamentablemente los registros que han llegado a nuestras manos son fragmentarios en extremo. Carecemos de una historia continuada. Podemos decir que Pablo pasó a ser un testigo en la obra del Señor en el preciso instante en que una directa visión divina le hizo volverse del camino equivocado que había emprendido. Por supuesto, esto no constituye una calificación suficiente para el apostolado.

Había una gran cantidad de cosas que debían  ser hechas aún. En primer lugar, Saulo había de ser

bautizado para la remisión de sus pecados y debidamente confirmado. Luego que estas ordenanzas fueron efectuadas, Pablo partió hacia Arabia donde pasó algunos años indudablemente estudiando, orando y preparándose espiritualmente. Entonces regresó para ingresar en el ministerio, superando en celo y humildad a muchos de los hermanos que ya trabajaban en la obra del Señor. No hay duda de que pasó bastante tiempo en compañía de estos últimos, a fin de convencerles de su integridad y de su completa conversión al plan del Hijo de Dios.

En la actualidad carecemos completamente de la información histórica referente a muchos detalles importantes, lo cual no nos permite saber con certeza cuándo y dónde fue ordenado Pablo. Tampoco existe registro alguno que nos diga cuándo llegó a ser Bernabé un apóstol, como tampoco Jacobo, el hermano del Señor.

De no haber sido por la fidedigna labor de Lucas en cuanto a la recopilación de los escritos de Pablo, poco y nada sabríamos de las actividades del apóstol de los gentiles, como nos sucede con Pedro, Juan y los otros integrantes del consejo original de los Doce.

Sin embargo, bien podemos suponer que Pablo estuvo bastante tiempo en compañía de estos hermanos que por inspiración divina le ordenaron al apostolado, de la misma manera en que fueran apartados Bernabé, Jacobo el hermano del Señor y otros. No tenemos razón alguna para estimar que Pablo recibió su ordenación en forma y oportunidad completamente ajenas o independientes a la acción de otros apóstoles. Nada extrae o hay en su declaración de que su llamamiento no era de hombres, como lo acota en las Epístolas a los Gálatas, a los Corintios, a los Efesios, a los Colosenses y a Timoteo, sino de Dios. Cómo o cuándo fue ordenado, no nos ha sido revelado, pero sí sabemos que al igual que Pedro, Santiago y Juan, Pablo recibió su autoridad por llamamiento divino. ¡Ninguno de ellos recibió su sacerdocio por la autoridad del hombre! Por supuesto que nos agradaría saber mucho más al respecto, pero el Señor mismo ha sancionado el ministerio de aquellos grandes hombres y ello nos basta para determinar su legitimidad.

Sabemos que Santiago, el hermano de Juan, fue martirizado después de un breve ministerio. Nuestro conocimiento concerniente a las actividades de otros apóstoles de la antigüedad, permanece obscurecido por la carencia de información histórica; es verdad que fueron extremadamente fieles, hasta el grado de haber sellado, todos ellos y el mismo Pablo—excepto Juan el Amado—su testimonio con la sangre del martirio. A Juan el Amado le fue concedido conservar su vida para continuar en la carne la obra del ministerio hasta la segunda venida del Señor, conforme le fue revelado a Nefi unos seiscientos años antes del nacimiento del mencionado apóstol.

Debido a la ausencia de auténtica información, es  fácil desorientarse y arribar a falsas conclusiones con referencia a estos apóstoles y sus actividades. En cuanto a los viajes y experiencias de Pablo, sabemos bastante gracias a que él contaba con la ayuda de un magnífico escribiente—Lucas—que le acompañó en su labor misional. Es evidente que durante sus respectivos ministerios, los Doce originales no tuvieron muchas oportunidades para reunirse en conferencias. Las condiciones prevalecientes en aquel entonces eran muy distintas de las actuales. Cuando Pablo y Bernabé, o Silas y otros hermanos viajaban a los distintos países para predicar el evangelio, debían hacerlo a pie y ocasionalmente a lomo de burro, y cuando cruzaban el Mediterráneo lo hacían en simples veleros. Pero cualquiera que fuera el medio que utilizaran, la jornada era generalmente tediosa y cansada. No tenían medios de comunicación, salvo las epístolas o mensajes escritos que frecuentemente enviaban por intermedio de algún amigo, sistema (pie fue utilizado especialmente por Pablo. Hablando del apóstol de los gentiles y su ministerio, Pedro nos dice:

" . . . Oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

"Y tened entendido (pie la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, "Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconscientes tuercen, como también las oirás Escrituras, para su propia destrucción," (2 Pedro 3:14-16; cursiva agregada.)

J. Fielding Smith.

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