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LA VERDAD RESTAURADA

Exito por Subtracción.

Exito por Subtracción.

A cuestión principal de la vida es triunfar. No estamos aquí para desperdiciar nuestras vidas en el fracaso. Hay una canción que dice más o menos así: "Si fracasamos, hagámoslo gloriosamente." Pero esto es sencillamente ridículo. No existe tal cosa como "un fracaso glorioso". El fracaso es algo pecaminoso, no sólo en sí mismo sino por lo que representa, puesto que generalmente evidencia que hay algo que anda mal, ya sea en nosotros como en nuestros procederes.

Podemos alcanzar el éxito por medio de dos métodos primarios. El primero es por adición. Para poder triunfar, agregamos virtudes a nuestras habilidades y buenas obras. Pero el éxito por adición no es suficiente. Debiéramos comprender que parte del éxito se logra sólo por  substracción. Es decir, necesitamos tener también un buen sistema para la eliminación de nuestras faltas. Martín Lutero dijo: "Un hombre puede estar dotado con diez virtudes, pero todas ellas pueden ser eclipsadas y anuladas por una sola falta." Es enteramente posible que estemos agregando virtudes sobre virtudes a nuestra personalidad continuamente, pero aun así no alcanzaremos el éxito a menos que estemos a la vez eliminando nuestras faltas. En el campo de las relaciones humanas o en los asuntos de la Iglesia, no siempre resulta adecuada la operación de tipo bancario. Un banquero suma simplemente sus ganancias y luego substrae sus gastos para poder obtener un saldo neto. De esta forma, todo desembolso queda automáticamente anulado por el monto equivalente de una utilidad. Pero en nuestras transacciones con nuestros semejantes o con el Señor, este método es impracticable porque, tal como Martín Lutero lo destaca, la más pequeña de nuestras faltas podría pesar más que diez virtudes enormes, con el neto resultado de que mientras dicha falta no sea eliminada, nuestra entera situación haría bancarrota.

Este procedimiento de contabilidad personal podría ser prácticamente ilustrado por lo que sucede cuando encontramos una diminuta mosca dentro de un plato de sopa. No nos conformamos con extraer el insecto y una cierta cantidad compensatoria de sopa, sino que arrojamos todo el contenido del plato.

Lo mismo sucede frecuentemente en la vida. Por ejemplo, el general Douglas MacArthur se graduó  a la cabeza de su clase en la famosa Academia de WestPoint, como un oficial brillante, un leal soldado y un jefe magnífico. Pero tuvo una simple diferencia de opiniones con un superior y fué inmediatamente despedido sin la consideración que ordinariamente correspondería siquiera a la destitución un teniente segundo.

Toda una montaña de virtudes fué instantáneamente volteada por una mera falta insignificante. Por así decirlo, "el bebé fué tirado con el agua misma de su baño."

Nuestra habilidad para dirigir y nuestra propia vida personal son gobernadas por reglas similares. Una persona podría haber acumulado suficientes ganancias como para elevarse hasta la cumbre misma de las realizaciones, pero una pequeña indiscreción, un fastidioso proceder o un mal hábito bastarán para retardar su triunfo, debido a su insospechado contrapeso.

’ ¡Hace un tiempo asistí a una reunión del Alto Consejo de cierta estaca, donde se analizaron las condiciones y capacidades de algunos candidatos a ocupar determinados oficios en uno de sus barrios correspondientes.

El primer candidato fué considerado muy bueno en "esto", "esto otro" y "aquello"—pero fallaba en  algo. Era capaz en extremo, muy educado y bastante bien apreciado, pero no era muy confiable. El siguiente candidato era, por el contrario, muy digno de confianza, muy capaz y enteramente honesto— pero no tenía interés. Podemos casi cerrar nuestros oídos cuando "las diez virtudes" comienzan a ser enumeradas, mas cuando el pero aparece, mejor es incorporarse y prestar atención, porque sabremos entonces cuáles son las consideraciones que habrán de pesar más en la balanza del éxito.Las grandes ambiciones, un alto grado de inteligencia, una exquisita personalidad, etc., constituyen magníficos Jwberes en el arte de dirigir. Pero cuando a la par de los mismos tenemos Descargar completo

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