El élder Joseph B. Wirthlin enseñó: “Uno de los engaños más corruptivos de los recientes años es el concepto de que la inmoralidad es algo normal y aceptable, y que no tiene malas consecuencias. En realidad, la inmoralidad es la causa principal de gran sufrimiento y de muchos de los otros problemas que prevalecen en la actualidad, incluso las enfermedades que se propagan con rapidez, el aborto, los hogares deshechos, las familias sin padre, y las madres que son todavía niñas ellas mismas” (“Raíces profundas”, Liahona, enero de 1995, pág. 85).