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LA VERDAD RESTAURADA

La vida Ocupada

La vida Ocupada

"La vida ocupada resulta larga"(Leonardo Da Vinci) 

Al leer la cita de Da Vinci y ver cómo es un día de nuestras vidas comprendemos porque cada noche sentimos que hemos vivido una eternidad desde que nos levantamos esa mañana.

Siempre que estamos algo así como entre agobiados y apabullados por todas las cosas que tenemos que hacer en nuestras vidas cotidianas, alguien con las mejores intenciones del mundo se nos acerca y nos dice “tienes que dejar algo; simplifica tu vida”. Entonces comenzamos una larga lista de cosas que hacemos durante la semana y ocupan las 24 horas de nuestros días.

La lista comienza con las cosas que no debemos dejar de hacer diariamente. Así empezamos con el yogurt a la mañana, pasamos por la banana para los calambres, la caminata de ½ hora, el jugo de frutas como antioxidante (sí, nos oxidamos con el correr del tiempo), las palabras cruzadas para evitar el mal de Alzheimer. Más otras, como preparar la clase del domingo, hacer las visitas, llamar a tu mamá (alguna más caritativa agregaría a la suegra), buscar la partitura de ese arreglo tan bueno para el coro de la Sociedad de Socorro, escribirle a nuestro hijo misionero, chequear los mails y su consabido paseo por la web para ver en Facebook si nuestra prima acertó en el test de ¿cuánto me conoces? Estudiar las escrituras y preparar la noche de hogar, mientras hacemos la lista de las compras y preguntamos por milésima vez cómo se llama el libro que necesita nuestra hija para la escuela.

Así llegamos a la noche reflexionando para qué queríamos la partitura que buscamos durante todo el día. Mientras miramos desconcertadas que tenemos pegada en el frizer la tarjeta de cumpleaños que debíamos darle a nuestra visita y nos preguntamos qué hicimos entonces con la lista de las compras.  

Afortunadamente existe el día de reposo para dedicarnos a relajar nuestras agotadas mentes y recordar el por qué de tanta corrida diaria. El Señor desea que estemos atentos en nuestro camino para volver a su presencia.

            En un discurso titulado “Primero lo más importante” el élder Richard G. Scott, nos recuerda:

“Durante tu existencia en la tierra, sé diligente al cumplir el propósito fundamental de la vida mediante la familia ideal. Aunque tal vez aun no logres ese ideal, haz todo lo que esté a tu alcance, por medio de la obediencia y la fe en el Señor, para acercarte a Él lo más posible. Que nada te haga desistir de lograr ese objetivo. Si se precisan cambios drásticos en tu vida, hazlos.” (Liahona julio 2001)

Los cambios drásticos podrán referirse a cambios de conductas, a encauzar nuestras vidas en la senda correcta, pero también pueden incluir el incorporar rutinas que nos ayuden a sentir felicidad por lo que hacemos. A veces las soluciones más extrañas, resultan ser simples ideas para evitar complicaciones. Y esas cosas sencillas pueden ayudarnos a disfrutar lo que hacemos sin creer que estamos escapando de una plaga. Leer más Descargar articulo completo

 

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