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LA VERDAD RESTAURADA

Citas SUD

CITAS SUD-Spencer W. Kimball

CITAS SUD-Spencer W. Kimball

“Hay personas casadas que dejan vagar sus ojos y su corazón, que piensan que no es impropio coquetear un poco, compartir su corazón y desear a otra persona que no sea el cónyuge, [pero] el Señor dice de una manera contundente: ‘Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra’ [D. y C. 42:22; cursiva añadida].

“Y cuando el Señor dice todo tu corazón, no da la opción de compartir ni dividir ni privar. Y para la mujer se parafrasea: ‘Amarás a tu esposo con todo tu corazón, y te allegarás a él y a ningún otro’. Las palabras ningún otro eliminan todo y a todos. El cónyuge se convierte entonces en un ser primordial en la vida del esposo o la esposa, y ni la vida social ni la vida laboral ni la vida política ni ningún otro interés o persona o cosa tendrá jamás precedencia sobre el cónyuge”
(Conference Report, octubre de 1962).
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EL BURRO Y EL CAMPESINO

Me topé con esta historia hace unos días y me llamó mucho la atención. A veces, aunque no den un cinco por uno, aunque digan que ya no podés dar más, que llegaste al límite y no podés salir del agujero en el que estás, es donde hay que confiar y esforzarse para salir de ahí. Algunos le llaman, “hacer de tripas, chorizo” otros le llaman, “tener fé”, otros el “volverse a levantar”. 

Lo que es cierto, es que lo que no podés dejar que suceda es que una actitud de derrota o de lástima gobierne tu vida. Hay que tomar control de ella y hacer algo al respecto.

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. 

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: 

Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...Usa la tierra que te echan para salir adelante

LAMENTOS EN EL MURO

Una reportera de televisión escuchó hablar de un anciano judío que había estado yendo a orar al Muro de los Lamentos durante muchos años, todos los días, sin faltar uno. Así que fue allá para comprobarlo.

Identificó al hombre fácilmente mientras se acercaba al Muro de los Lamentos.

Lo observó mientras oraba durante 45 minutos y cuando el viejito se estaba dando vuelta para irse, ella se acercó para hacerle una entrevista.

-"Discúlpeme, señor. Soy Rebecca Smith, reportera de televisión. ¿Cuál es su nombre?".
-"Morris Fishbein," respondió el hombre.
-"¿Cuánto tiempo ha venido usted, señor, al Muro de los Lamentos?".
-"Alrededor de 60 años".
-"¡60 años! ¡Es asombroso! ¿Y por quién ó por qué ora?".
-"Oro por la paz entre cristianos, judíos y musulmanes.”
“Oro porque terminen todas las guerras y los odios entre la gente.”
“Oro para que los niños crezcan como adultos responsables, amando a sus semejantes".
-"¿Y cómo se siente usted después de estos 60 años?" preguntó la reportera.
-"Como si le hubiera estado hablando a una pared", contestó el abrumado Fishbein. Allegaos a mí, y yo me allegaré a vosotros; buscadme diligentemente, y me hallaréis; pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá; cualquier cosa que le pidáis al Padre en mi nombre os será dada, si es para vuestro bien; y si pedís algo que no os es conveniente, se tornará para vuestra condenación.

Cada vez que oramos, ¿tomamos el tiempo para escuchar, o solamente para hablar?
Nuestro Señor dijo:

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Esta promesa se extiende a todos. No existe ni acepción ni favoritismo de nadie; sin embargo, en ningún momento ha prometido el Salvador atravesar ninguna puerta. El sólo se pondrá frente a ella y tocará, mas si no escuchamos, no cenará con nosotros ni contestará nuestras oraciones. Debemos aprender a escuchar, a retener, interpretar y entender. El Señor permanecerá llamando a nuestra puerta, nunca se retirará, mas nunca se impondrá a sí mismo. Si nuestra cercanía a El empieza a disminuir, somos nosotros, y no El, los causantes de ello. Y si alguna vez fallamos en obtener una respuesta a nuestras oraciones, debemos examinar nuestras vidas para encontrar la razón. O hemos olvidado hacer lo que debíamos o es que hemos hecho algo que no debíamos. Lo más seguro es que hemos ensordecido nuestros oídos o deteriorado nuestra vista.

MIENTRAS SIGA VOLANDO

Alan Bean, ex astronauta del programa espacial Apolo, cuenta que cuando la nave Apolo 12 despegó fue alcanzada por un relámpago. La entera consola de mando a bordo de la nave espacial empezó a brillar con luces de advertencia color naranja, y de peligro, color rojo.

Hubo la tentación entre la tripulación de "¡Hacer algo!" Pero los pilotos se preguntaron entre sí, "¿Esta cosa sigue volando en la misma dirección?". La respuesta fue un unánime si - seguía en dirección a la luna.
La tripulación dejó que las luces siguieran centelleando en el panel de control mientras evaluaban los problemas individualmente, y observando como las luces naranja y rojas empezaban a apagarse una por una.

Los aviadores de prueba usan lo que llaman una "prueba de ácido" para evaluar problemas en sus aeronaves. Cuando algo malo pasa ellos siempre preguntan "¿Esta cosa sigue volando?" Si la respuesta es si, entonces no hay peligro inmediato, no hay necesidad de reaccionar en forma exagerada.

Cuando estamos en una crisis y las luces de pánico empiezan a parpadean como si se hubiera vuelto local, somos a menudo tentados a "hacer algo" al respecto. Pero antes de hacer algo, tome tiempo para pensar bien las cosas. Pida a Dios dirección. Pida a Dios que le indique Su tiempo. Pida a Dios que le aclare su mente para que usted pueda procesar lo que esta pasando. Mucha gente en medio de las crisis actúa y luego piensa.

Durante el ministerio de Jesús en la tierra, Pedro enfrentó varias crisis por actúa impulsivamente o hablar sin primero pensar bien las cosas. Todos hemos hecho esto. Por alguna razón, en medio de una crisis, sentimos necesidad de hacer algo aquí y ahora. Pero esto casi siempre no es el movimiento más sabio. La sabiduría a menudo significa actuar lentamente.

Cuando usted enfrente una crisis, vaya a Dios y pídale pensamientos sabios, pídale palabras sabias. Mark Twain el narrador estadounidense dijo una vez que la diferencia entre la palabra correcta y la casi correcta es la diferencia entre la luz de un relámpago y la luz de una luciérnaga. En otras palabras, es una gran diferencia. Lo que digamos y hagamos en medio de una crisis realmente es importante.
Consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien;.. Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones. Ora siempre para que salgas triunfante

Nuestras acciones y palabras cuando no pensamos y meditamos completamente en los problemas o crisis que se nos presentan tienen el poder de herir a otros por mucho tiempo. Dios puede ayudarnos a decidir y actuar correctamente si se lo pedimos. Sin importar donde te encuentres en tu jornada espiritual, detente ahora mismo y pide a Dios que te de pensamientos y palabras sabias, amables, meditadas ante las crisis que enfrentaras hoy.

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Citas SUD-Bendición Patriarcal “Una Liahona personal”

"La bendición patriarcal es una revelación para quien la recibe, es una guía segura que lo protegerá, lo inspirará y lo ayudará a obrar en justicia. Una bendición patriarcal contiene literalmente capítulos extraídos de vuestro libro de posibilidades eternas. Digo eternas, puesto que así como la vida es eterna, también lo es la bendición patriarcal. Lo que tal vez no se cumpla en esta vida, puede ocurrir en la venidera. Los mortales no somos dueños del tiempo de Dios. La bendición patriarcal es para aquel que la recibe y ningún otro. Tal vez sea breve o extensa, sencilla o profunda. No es ni su extensión ni su complejidad lo que caracteriza a una bendición patriarcal, sino que es el Espíritu lo que transmite su verdadero significado. Vuestra bendición no es para doblarla con cuidado y archivarla para siempre. No es para ponerla en un marco ni para publicarla. Más bien es para leerla. Es para amarla, y para seguirla. La bendición patriarcal es para ayudarnos a pasar la noche más negra. Os guiará a través de los peligros de la vida. A diferencia del averiado bombardero de otra época, perdido debajo del polvo del desierto, ni las arenas ni las tormentas de la vida os interrumpirán en vuestro vuelo eterno. La bendición patriarcal es una Liahona personal que nos traza el curso y nos muestra el camino."(Pte. Thomas S. Monson, Liahona enero 1987, pág. 64-65)

CITAS SUD : Prioridades - Establecerlas en nuestra vida

Deseo declarar manifiestamente que los mandamientos de Dios deben observarse a fin de recibir las bendiciones y las promesas del Salvador. Los Diez Mandamientos siguen siendo parte primordial del Evangelio de Cristo; con Su venida, llegaron nueva luz y vida que brindan una mayor medida de regocijo y de felicidad. Jesús introdujo una norma más elevada y más difícil de conducta humana, la cual es más sencilla así como también más difícil por motivo de que se centra en requisitos internos en lugar de externos. No sólo debemos evitar el mal y no sólo debemos hacer el bien, sino lo más importante es que debemos hacer lo que es de mayor valor. Debemos concentrarnos en las cosas internas del corazón, las que intuitivamente conocemos y valoramos, y que no obstante muchas veces dejamos a un lado por lo que es trivial, superficial o arrogante. Los principios salvadores y las doctrinas de la Iglesia están establecidos, son fijos e inmutables. La obediencia a ellos es indispensable para tener 'la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo venidero'. James E. Faust, Liahona enero 1998, pág. 66.

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