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LA VERDAD RESTAURADA

El Aprendizaje y la Historia familiar

El Aprendizaje y la Historia familiar

Cuando los niños tienen entre 4 y 7 años de edad es muy probable que como parte de sus actividades escolares deban averiguar historias de la infancia de sus abuelos y padres e incluso armar un árbol genealógico familiar. Algunas maestras piden fotos de ellos en donde aparezcan con edades similares a los chicos.

Es así como las madres nos volvemos locas buscando en cajones alguna foto que les sea útil, llamando por teléfono o visitando a los abuelos para que sean “entrevistados” por sus nietos y cuenten historias que tuvieron a la edad de los mismos.

Nuestra primera idea es mandarle a la maestra un CD con el PAF (Personal Ancestry File, base de datos con la genealogía familiar) y sacar una fotocopia del libro de historia familiar que venimos armando desde hace tiempo.

Sin embargo, al hacer esto estamos privando a nuestros hijos de una actividad que fortalecerá su desarrollo cognitivo y la formación de su identidad.

Este trabajo escolar no es casual, tiene que ver con la construcción de esquemas mentales que servirán de base en construcciones de pensamiento lógico, en elaboración de conceptos temporo-espaciales (su relación entre él mismo y el entorno; el paso del tiempo) ambas necesarias para el desarrollo de la lecto-escritura y conceptos matemáticos. Pero principalmente necesarios en el desarrollo de la percepción personal, y la construcción de la personalidad. Cuando un niño descubre que la historia de la familia comenzó mucho antes de que él naciera, comprende que tiene un lugar dentro de un gran grupo de personas.

Descubre también quién era ese tío al que dicen que se parece, dándose cuenta que según con quién esté, cada uno verá diferentes parecidos con diferentes familiares.

Él es parte de un todo. Llega por sí mismo a la conclusión de que su lugar tiene significado. Y con el tiempo entenderá que alguien en la familia se parecerá a él. Esto es muy útil para las madres cuando nace un hermanito, ya que ellas podrán decirle cuánto se parece el bebé a ese niño de 5 años un poco celoso de la situación.  

Algo que se ve como sin importancia sirve de base para las operaciones matemáticas: no se puede obviar ningún número en una suma, o alterar el orden en una resta producirá diferentes resultados, por ejemplo.

El ver fotos de su abuelo en la niñez, la juventud, de cuando se casó y de la actualidad lo sumergen en una línea de tiempo que le facilitará la comprensión de las secuencias temporales, antes-ahora-después; del efecto del paso del tiempo como una situación enriquecedora y llena de nuevas experiencias (útil para saber manejar los miedos propios de cada edad); y el desarrollo de la lecto-escritura (las palabras tienen una secuencia inalterable de letras, leemos de izquierda a derecha).  Descargar articulo completo

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