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LA VERDAD RESTAURADA

EL PAPEL DE LA MUJER EN LOS CONSEJOS ECLESIÁSTICOS

EL PAPEL DE LA MUJER EN LOS CONSEJOS ECLESIÁSTICOS

Al considerar los numerosos consejos y comités que existen en la totalidad de la organización de la Iglesia, se advertirá que los mismos son dirigidos por el sacerdocio. Hay una buena razón para que sea de ese modo. Como lo dijo el presidente John Taylor en una ocasión, el sacerdocio es "el gobierno de Dios, tanto en la tierra como en los cielos, ya que es por ese poder, medio o principio que todas las cosas son gobernadas en la tierra y en los cielos, y es por ese poder que todas las cosas son sostenidas. Gobierna todas las cosas, dirige todas las cosas, sostiene todas las cosas y tiene que ver con todas las cosas relacionadas con Dios y con la verdad" (Millenial Star, 1 de noviembre de 1847, 321; citado en Taylor, Gospel Kingdom, 129).

A1 mismo tiempo, deben recordar todos cuantos poseen esa autoridad que "los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y que éstos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de la rectitud" (D&C 121:36).

 ¿Y cuáles son esos "principios de la rectitud" mediante los cuales uno puede gobernar por lo menosusar -" los poderes del cielo"? El Señor le enseñó a José Smith que el poder o la influencia del sacerdocio se mantiene a través de rasgos de carácter tales como "persuasión . . . longanimidad, benignidad, mansedumbre y . . . amor sincero . . . bondad y . . . conocimiento puro, lo cual ennoblecerá grandemente el alma sin hipocresía y sin malicia" (D&C 121: 41-42). Al considerar los rasgos y las características por medio de los cuales Dios da poder a Su pueblo, los hallo totalmente compatibles con los delicados atributos tradicionalmente ligados a la espiritualidad, a la benignidad, a la mansedumbre, al amor y a la bondad, tan evidentes en muchas de las mujeres de la Iglesia. También sé que hay mucha persuasión, longanimidad y conocimiento puro, así como poca hipocresía y malicia, entre las hermanas que típicamente sirven en los consejos de la Iglesia a los cuales se les asigna, tanto a nivel general como local. En un discurso dado ante Representantes Generales en 1989, el élder Marvin J. Ashton, entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: 

“Reconocemos la magnitud y las virtudes del dedicado trabajo hecho por las organizaciones auxiliares, especialmente aquellas encabezadas por las hermanas: la Primaria, las Mujeres Jóvenes y la Sociedad de Socorro. A medida que tanto

los quórumes como las organizaciones auxiliares se ven fortalecidos y empiezan a cumplir con sus responsabilidades en el logro de la misión de la Iglesia, la carga tan pesada que actualmente descansa sobre los obispos, en muchos aspectos se

verá aliviada . . . No somos ajenos a la gran contribución de las mujeres en la Iglesia. El trabajo de nuestras maravillosas hermanas es vital . . . Es de extrema importancia que los consejos y los comités de estaca y de barrio estén continuamente interesados en los asuntos que incumben a la familia, a la mujer, a la juventud y a los niños. Dichos asuntos deben ser un componente regular de los temarios de esas reuniones, y nuestras líderes deben tomar parte en las

deliberaciones. Nuestras hermanas son compañeras en el liderazgo y su contribución permite que todos los miembros reciban los beneficios de la Iglesia, así como la atención, el desarrollo y la protección que la Iglesia ofrece.

Tengan a bien no pasar por alto la gran fortaleza que proviene de nuestras hermanas” (discurso dado en el Seminario para Representantes Regionales, el 31 de marzo de 1989, 2). DESCARGAR Y SEGUIR LEYENDO

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