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LA VERDAD RESTAURADA

EXTENDAMOS UNA MANO AL PENITENTE

EXTENDAMOS UNA MANO AL PENITENTE

Es muy difícil que quienes nunca hayan pasado por una situación tal lleguen a comprender plenamente el trauma que experimentan quienes son suspendidos o excomulgados de la Iglesia.

"Lo que sentí fue horrible", dijo un hombre, "pero sabía que era la voluntad del Señor. Pude percibir el espíritu de interés entre los hermanos presentes cuando se me dio a conocer la decisión del consejo. Sólo sentí amor y compasión".

Pese a ello, el dolor es difícil de sobrellevar. "Lleno de angustia y pesar", dijo, "lloré, oré, pasé noches enteras en vela aterrorizado por la idea de que llegara a perder a mi esposa y mis hijos para siempre. Aun cuando me mantuve en contacto regular con mi obispo, me sentía solo, muchas veces presa de un sentimiento de rebeldía y al mismo tiempo de culpa por ser rebelde.

"Al mirar hacia atrás ahora, comprendo que, pese a haber sido terriblemente difícil, fue necesario que pasara por todos esos desafíos personales. Todo el proceso fue una gran bendición para mí. El arrepentimiento es algo que cada uno debe encontrar por sí mismo con el paso del tiempo".

Otra persona que fue excomulgada explicó su sentir de esta manera: "El progreso eterno es una bendición enorme. Es como nadar en un río en el cual la meta es alcanzar la cabecera. Lo importante del progreso no es dónde uno se encuentre en el río sino que esté nadando río arriba.

Después de haber caído tanto como consecuencia de mis faltas, me hace sentir bien el verme liberado del peso del pecado y poder nadar hacia la cabecera espiritual otra vez".

Los amigos y la familia son vitalmente importantes para la persona que batalla por regresar a las vías del Evangelio. Quienes rodean a tal persona deben refrenarse de juzgar y deben hacer todo cuanto esté de su parte por demostrar amor. El Señor ha mandado: "Por tanto, os digo que debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado. Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres" (D&C 64:9-10).

Una hermana que había sido presidenta de la Sociedad de Socorro nos cuenta del amor y el apoyo que recibió a lo largo de un doloroso período en que le fueron suspendidos sus derechos de miembro: "Cuando los hermanos del obispado me escucharon, pude sentir un amor que nunca había sentido antes. Todos lloraron conmigo".

A pesar de que, al principio, sintió como si el corazón "fuera a quebrarse en miles de pedazos", al día siguiente le invadió un espíritu de consuelo y comprendió que no sería abandonada.

Una de las cosas más difíciles para ella fue ir a las reuniones de la Iglesia al domingo siguiente, aun cuando resultó mucho más fácil de lo que había pensado. El obispo se tomó el tiempo de recibirla y darle la bienvenida. Con y sin palabras, los miembros del obispado, quienes habían participado en el consejo, expresaron su amor e interés. Nadie más estaba enterado de la situación. "No hubo la más mínima señal de falta de respeto", dijo ella.

Con el transcurso de las semanas y de los meses, se dio cuenta de que su dolor y sufrimiento, de hecho, la estaban ayudando en el proceso de purificación. Lo que es más, ese dolor y ese sufrimiento constituían un elemento imprescindible en dicho proceso. Y el dolor que su familia experimentó se vio en parte aliviado gracias a la bondad y la consideración demostrada por otras personas.

Con agonía ella reconoce: "Todo miembro de la Iglesia debe comprender que también él o ella es capaz de pecar. ¡Cuán grande el precio que he pagado por engañarme a mí misma en cuanto a lo que estaba haciendo!".

RAZONES JUNTOS

RAZONES JUNTOS

Un miércoles por la noche, cierto obispo tenía unos pocos minutos entre dos entrevistas, así que decidió pasar por la capilla para ver cómo marchaban los ejercicios de apertura de la Mutual. Lo que vio lo frustró y mortificó bastante.

"No lo podía creer", dijo con un movimiento de cabeza que denotaba desazón. "Tres de mis presbíteros estaban sentados sobre la mesa de la Santa Cena riéndose a carcajadas, mientras la presidenta de las Laureles trataba de dar comienzo a la reunión desde el púlpito. Algunas jovencitas estaban recostadas sobre los bancos de un lado de la capilla manteniendo una conversación muy animada, en tanto que un par de Scouts jugaban a las pulseadas sobre la baranda del estrado.

"Eché una mirada alrededor para ver qué era lo que estaban haciendo los asesores para retomar el control de la situación, pero sólo vi a dos de mis asesoras de las Mujeres Jóvenes conversando en el fondo de la capilla, al parecer ignorantes de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Ni el presidente de los Hombres Jóvenes ni la presidenta de las Mujeres Jóvenes se hallaban en el salón en ese momento. Aquello era un verdadero caos.

El obispo fue hasta el frente de la capilla y restauró el orden, pero por el resto de la semana, no pudo quitar de su mente la imagen de aquellos adolescentes y algunos de sus líderes comportándose de una manera tan irrespetuosa en la capilla. Al domingo siguiente, en la reunión de obispado, comentó el incidente con sus consejeros y les preguntó qué opinaban que se debía hacer. Discutieron el asunto por unos momentos y decidieron que sería un buen tema para tratar en la reunión del consejo de barrio. Así fue que a la semana siguiente el obispo presentó su preocupación ante la totalidad del consejo. "En mi opinión", dijo, "lo que tenemos entre manos es una falta de respeto hacia la capilla como un lugar especial, un recinto importante donde todos los domingos se lleva a cabo una ordenanza sagrada. ¿Cómo podemos enseñar eso a nuestros jóvenes para que lo entiendan?"

Un profundo silencio se produjo en la reunión. Todas las miradas estaban fijas en el obispo con gran expectativa. Finalmente, el líder del grupo de sumos sacerdotes habló: "¿Qué es lo que desea que hagamos, obispo?", preguntó.

"No lo sé," respondió el obispo. "Sinceramente no tengo ninguna respuesta en este caso. Tengo algunas ideas, pero realmente me interesa escuchar lo que puedan decirme. Ustedes son los padres de esos jóvenes; son sus líderes y maestros. Ustedes les conocen y les aman tanto como yo. Realmente quiero saber qué opinan. ¿Cómo llegamos a ellos? ¿Cómo les enseñamos?".

"Muy bien", dijo la presidenta de la Sociedad de Socorro, "si quiere que le diga la verdad, no es sólo la juventud la que tiene problemas para captar ese concepto. Hay personas mayores que tampoco parecen no saber cómo ser reverentes en la capilla".

"Y las cosas se ponen todavía peor en el salón de actividades", agregó el presidente del quórum de élderes. "¿Ha prestado atención a algunos de los incidentes que ocurren durante los partidos de básquetbol de los hombres? Hay veces que me cuesta creer que la mayoría de los hermanos con quienes estoy jugando son ex misioneros y que estamos jugando en un centro de reuniones que ha sido dedicado. Ese solo hecho tendría que hacernos elevar un poco nuestras

normas de comportamiento".

"Tendríamos que tratar de captar la atención de todos los presentes desde el comienzo de la reunión sacramental", comentó uno de los consejeros en el obispado. "Mi esposa me dijo que la semana pasada, cuando empecé a leer los anuncios, apenas si me oía por encima de todo el barullo que había en la capilla".

"Muy bien, entonces estamos todos de acuerdo en cuanto a que existe un problema", dijo el obispo. "¿Qué es lo que vamos a hacer al respecto?"

"Hay una canción que cantan los niños en la Primaria que me viene la mente", dijo la presidenta de la Primaria. "Dice: `La reverencia es más que estar quietos; es recordar al Señor, ver las bendiciones del Padre en los cielos; es un sentimiento de amor. Cuando soy reverente, en mis actos se ve, mis palabras expresan bondad. Cuando soy reverente, yo sé que Jesús y el Padre muy cerca están"’ ("La reverencia es amor", Canciones para los niños, 12).

"Considero que eso es lo que tenemos que enseñarles a nuestros niños, a nuestros jóvenes y a nuestros adultos", continuó diciendo la presidenta de la Primaria. "No se trata solamente de estar callados durante la reunión sacramental. Este problema está relacionado con el grado de amor y respeto que sentimos hacia nuestro Padre Celestial y el Señor Jesucristo. Cualquier cosa que hagamos que no se refiera a ese asunto en particular, no servirá para nada".

"En otras palabras", dijo el presidente de los Hombres Jóvenes, "el comportamiento irrespetuoso en la capilla es apenas una manifestación exterior de un problema mucho más profundo que parece existir en todo el barrio. Todo se resume a tener un testimonio personal.DESCARGAR ARTICULO COMPLETO

CÓMO SE ADQUIERE UN TESTIMONIO

  Existe una ley sobre la cual todas las bendiciones se basan. El testimonio es una bendición que se recibe de Dios, de manera que se puede ganar un testimonio conociendo la ley en la que está basado. Los santos profetas han cumplido con la ley y recibido testimonios, y éstos abundan en las Santas Escrituras. Podemos citar como ejemplos del antiguo Testamento y del Nuevo, así como de las Escrituras de los Santos de los Últimos Días, los siguientes: Job, Pedro y José Smith. Habiendo recibido la bendición de un testimonio, los profetas han declarado la ley y manera de proceder que todos tienen que obedecer a fin de recibir la misma bendición. Proponemos en seguida un brevísimo bosquejo de la manera que ellos han sugerido para obtener un testimonio: 

1. Deseo

En primer lugar, uno debe tener un deseo de conocer la verdad acerca de Dios, sus planes y propósitos. Todos los hombres finalmente .serán recompensados de acuerdo con sus deseos. Los deseos justos conducen a vidas justas; los deseos injustos conducen a vidas injustas. "Deleítate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón." En uno de los discursos más notables sobre la fe, el profeta Alma amonestó a sus oyentes, y a nosotros, a que despeinemos el deseo de creer: "Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta poner a prueba mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, hasta creer que hay lugar en vosotros para una porción de mis palabras."

2. Estudio e instrucción

 Sin embargo, el deseo no es suficiente; debe convertirse en conocimiento de aquello acerca de lo cual uno quiere obtener un testimonio, y esto se logra por medio de un esfuerzo intelectual. Por tal razón se presentan al mundo las Escrituras modernas con un mandato divino: "Escudriñad estos mandamientos." En toda generación se han dado Jas mismas instrucciones. Durante su ministerio terrenal nuestro Señor dijo: "Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida cierna; y ellas son las que dan testimonio de mí." Nada puede substituir el conocimiento del evangelio si uno desea obtener un testimonio del mismo. Se deben estudiar y aprender los objetos y principios sobre Jos cuales se fundará la seguridad espiritual que uno busca, y se debe estudiar la doctrina a fin de convertir este deseo en conocimiento.

3. La obediencia a las doctrinas

Tampoco es suficiente el conocimiento a menos que se convierta en acción. La creencia puede ser meramente pasiva, y se hace necesario poner en práctica las doctrinas para que tengan significado en el desarrollo de un testimonio.

Nuestro Señor nos lanza un reto a que pongamos por obra sus doctrinas y determinar en esta forma si son de Dios: "Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si Ja doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." Debemos tomar nota de las expresiones que el Señor usa. Dice que tal persona "conocerá"; no dice que "supondrá", sino que "conocerá". Es una reiteración de la ley del testimonio y ]a manera de conocer el evangelio nacido de Dios.

 4. Oración

El testimonio viene del Espíritu; no de la sabiduría terrenal. "Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios." Mientras se está esforzando para obtener un testimonio, la persona debe pedir sinceramente a Dios que le conceda su espíritu de entendimiento y un testimonio de seguridad. En el último capítulo del Libro de Mormón se nos instruye de esta manera: "Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntaseis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, El os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo; "Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas." El testimonio es verdaderamente el principio de la adoración en espíritu y en verdad, y de este modo se inicia el progreso espiritual. Los que son valientes en su testimonio se salvan en el reino celestial, mientras que aquellos que "no son valientes por el testimonio de Jesús" recibirán un reino menor.

 

EL PADRE NUESTRO O LA ORACIÓN DE JESUCRISTO

EL PADRE NUESTRO O LA ORACIÓN DE JESUCRISTO

 

El ejemplo de nuestro Señor y el espíritu de la oración manifestada en su vida diaria impulsó a los discípulos a pedir instrucciones sobre la manera de orar. "Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar."6 Respondiendo a la solicitud, Jesús repitió como ejemplo perfecto de la oración un breve compendio de adoración y súplica nacida del alma, que nosotros conocemos comúnmente como el Padrenuestro. El les dijo: "Vosotros, pues, oraréis así: 

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." De esta manera iniciamos la oración confesando nuestra relación con nuestro Padre Celestial. Mientras reverenciamos su nombre, nos dirigimos a Él, no tanto como el Supremo Creador de gloria infinita, sino en virtud de nuestro parentesco con un Padre amoroso cuyos hijos somos.

"Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra."—Con estas palabras nos referimos al advenimiento efectivo del reino de los cielos cuando Dios gobierne en la tierra. El que verdaderamente desea que venga este reino vivirá de acuerdo con la ley de Dios y ofrecerá sus servicios para acelerar su venida. El que se esfuerza por establecer la supremacía de la voluntad de Dios se une a Él en los asuntos de la vida.

"El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy."—De esta manera se nos enseña a que pidamos día tras día el alimento que hemos menester, no un gran abastecimiento para lo futuro. Necesitamos el sostén de la vida, y propiamente debemos pedirlo para recordarnos que dependemos completamente de Dios en lo que concierne a las necesidades de la vida. El hombre justo se siente agradecido por su pan cotidiano.

 "Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores"—Una de las necesidades principales del hombre es el perdón. Sin embargo, no lo recibimos sino al grado que lo merecernos, y estas palabras nos lo recuerdan. El perdón es una dádiva demasiado preciosa para echarse a los pies de los que no perdonan. Uno no puede tener el corazón contrito para pedir misericordia si no concede a otros lo que pide para sí mismo.

"Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal."—No debemos entender por esto que Dios conduciría jamás a un hombre a la tentación. Esta vida terrenal es un campo de ensayo, un estado de probación. Lo que esta súplica parece significar es que seamos preservados de las tentaciones que sobrepujan nuestro poder para resistir. Le pedimos a Dios que no nos abandone en nuestras tentaciones y que nos proteja. En este mundo caído nos sobrevendrán la tentación y el mal, y rogamos que seamos librados sin daño de estas cosas.

"Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos." Aquí el hombre reconoce la supremacía de Dios. Es por medio de El que vivimos y obramos y existimos. Es propio confesar su majestad y dominio, y sería un sacrilegio afirmar nuestra independencia de Él.

"Amén"—La oración del Señor concluye con un solemne amén. Esta palabra significa literalmente "así sea". En esta forma queda sellada la oración y se da fe de que es una expresión verdadera del alma del suplicante.

 

HIMNARIO SUD EN PDF

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EL TEMPLO COMO UN LUGAR DE ASCENSIÓN A DIOS

EL TEMPLO COMO UN LUGAR DE ASCENSIÓN A DIOS

Quiero hablar del templo como un lugar de ascensión a Dios, tratar al templo como una modelo de realidad, una realidad de cosas por venir, y hablar de motivos de ascensión alrededor del mundo. Sólo pondré algunos ejemplos de la amplísima literatura y de la vasta colección de tradiciones. Porque la idea de ascensión está vinculada con el templo alrededor del mundo y la idea de ascensión se encuentra también por todas partes del mundo, sólo tocaré algunas culturas. Hay bastante más fuentes de donde esto viene.

Nuestra meta, finalmente, (hemos dado un seminario que trata de ambos temas) es hablar de ascensiones en todo el mundo, y organizarlas a fin de que los no mormones puedan sacar provecho de ello, pero a su vez, los Santos de los Últimos Días que estén familiarizados con el templo puedan ver patrones, y espero que algunos de ustedes vean algunos de ellos en este día.

La idea de la ascensión es ubicua (una palabra culta para decir omnipresente) en el mundo. Se le puede encontrar en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Segunda de Corintios, Capítulo 12, donde Pablo dice en un lenguaje modesto lo que es probablemente su propia experiencia.

Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar (N.T. en inglés literalmente dice: que no le son lícitas a un hombre pronunciar) (2 Cor 12:1-4).

Esta idea de ascensión, la cuál es presupuesta allí, también presupone una estructura del cosmos, la cual es indicada, a grandes rasgos, en la siguiente diapositiva.

Básicamente, aquí tenemos la idea del Seol, el bajo mundo, debajo de donde vivimos; La tierra, acá se tiene el templo terrenal; Acá tiene al cielo, el segundo cielo, los cielos de las estrellas, del mar, y el tercer cielo, la morada de Dios. Y todo está dispuesto en éste tipo de orden jerárquico.

Hay un templo celestial que se corresponde con el templo terrenal. Las ventanas de ese cielo que separa el Mar Celestial de nosotros, son las ventanas a través de las cuales Dios envía sus bendiciones, y las ventanas por las cuáles directamente nos cae la lluvia.

Es una buena explicación de cómo el agua cae del cielo que está encima de nosotros y también fue una explicación, a propósito, de cómo nos golpean los meteoritos algunas veces, porque ese cielo de allá arriba está realmente hecho de roca, y alguna que otra vez, un pedazo cae completamente, y el meteorito llega a pegarnos. Todo ello tiene cierto sentido. Digo, es científico de alguna forma —ya que explica los datos observados-. Asi es como esta idea de los tres cielos subyace en la experiencia de Pablo. También está claramente relacionada con algunas otras cosas de las que sabemos: La idea de los reinos celestial, terrestre y telestial.

Hay algunas otras cosas acerca de ese pasaje de 2 Corintios 12 que quiero señalar. Pablo dice que este hombre "fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables (indecibles), las cuáles no le son lícitas a un hombre pronunciar". Hay una diferencia entre esas dos expresiones. Las palabras indecibles tienen que ver con cosas que usted literalmente no puede expresar. Éstas son cosas que no pueden ser pronunciadas — la experiencia es inefable. Pero también tenemos, aquellas palabras que no le son lícitas a un hombre pronunciar. Usted pudiera decir algo acerca de tal cosa o asunto, pero usted no lo puede hacer. No se supone que usted debiera hablar de eso. En el primer caso, porque la que experiencia mística (usando esa palabra en un sentido muy amplio) es incomunicable, y en el segundo caso, porque la experiencia podría ser expresada, pero no se debería decir.DESCARGAR ARTICULO COMPLETO 24 PAG.

 

SANTA BIBLIA REINA VALERA 2009 EDICIÓN SUD

SANTA BIBLIA REINA VALERA 2009 EDICIÓN SUD

 

SANTA BIBLIA REINA VALERA 2009 VERSIÓN SUD

 

(AUDIO) ANTIGUO TESTAMENTO 1PARTE - 2PARTE)


(AUDIO) NUEVO TESTAMENTO


(AUDIO) SELECCION TRADUCCION DE JOSE SMITH

INSTRUMENTOS EN LAS MANOS DEL SEÑOR

INSTRUMENTOS EN LAS MANOS DEL SEÑOR

Durante la Reunión General de la Sociedad de Socorro del año 2005 se emitió un video en donde se representa aquella primera reunión histórica. Allí se explica bellamente la razón por la cual se organizó y el poder que provee a todas las que participan de ella.

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TRIPLE COMBINACIÓN EN PDF

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(AUDIO) EL LIBRO DE MORMON mp3
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(AUDIO) DOCTRINA Y CONVENIOS mp3
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(AUDIO) PERLA DE GRAN PRECIOS mp3

 

REFERENCIAS DE ESCRITURAS

REFERENCIAS DE ESCRITURAS

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MÚSICA MUJERES JÓVENES

MÚSICA MUJERES JÓVENES

01 - Cuando alguien se interesa

02 - Cómo he de vivir

03 - Las familias son eternas

04 - Amar servir a todo ser

05 - Progresar

06 - Llamado divino

07 - Círculo de amistad

08 - Soy hija del Padre Eterno

09 - Aprendamos a amar

10 - Dentro de tu ser

11 - Yo tengo fe

12 - En ese santo lugar

13 - Fe en cada paso

14 - Yo sé que vive mi señor

15 - Tú eres una hija de Dios

 

 

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CHARLA FOGONERA : Elder Ronald A. Rasband

CHARLA FOGONERA : Elder Ronald A. Rasband

CHARLA FOGONERA 07 MARZO 2010

Andrea Bocelli - The Lord's Prayer

HIMNOS PARA PALM

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Despúes de mucho buscar, he podido obtener himnos para agregar a nuestro Palm, espero les sirva y si tiene una mejor opción espero tu aporte 

Descargar Himnos para PALM

Libros para Palm

LA VIDA Y VIAJES DE MORMÓN Y MORONI

LA VIDA Y VIAJES DE MORMÓN Y MORONI

Mi propósito al escribir este libro es hacer que las personas tengan un mayor aprecio por el Libro de Mormón, por los dos grandes hombres que lo escribieron, y más importante, por Jesucristo de quien testifica. Esta obra no tiene la intención de representar los puntos de vista de ninguna organización o de nadie más que los míos propios. Si existen errores, son míos, pero he escrito con el más sincero esfuerzo enfocado hacia lo correcto. Que aquellos a quienes cito y quienes me pusieron en este camino son y fueron humanos, no puede negarse, pero he tratado de mantener un punto de vista benévolo y global y he juzgado por mí mismo si su información es válida y fidedigna. Al escribir este libro consideré varios puntos de vista y sus aparentes evidencias de apoyo, desechando algunas, aceptando otras que yo sentí que debería confirmar posteriormente.El proceso me llevó a muchos descubrimientos que yo mismo hice. He aprendido durante los ocho años que me llevó escribir este libro que ciertamente aprender acerca de las escrituras es un proceso en el que verdaderamente se revela ―línea sobre línea, precepto tras precepto; un poco aquí, y otro poco allí‖ (D y C 128:21). Tales perspectivas reveladas me han confirmado que el Libro de Mormón es más preciso y más correcto de lo que yo me hubiese atrevido a creer.Debido a la escasez de información acerca de Mormón y Moroni, por necesidad tuve que recoger la mayor parte de la información de breves comentarios y de comentarios indirectos. Fue necesario tomar todos estos fragmentos de información y con ellos tejer una red, mostrar un patrón, y construir bases. No fue una labor fácil, pero al final me llevó a las conclusiones presentadas en este libro.La información que he reunido, sin duda chocará con algunas opiniones diferentes; eso está bien y hasta cierto punto es saludable. Espero que el diálogo no llegue a la crítica. Estoy preparado para entablar cualquier diálogo positivo e ilustrativo acerca de la posición y conceptos que presento en este libro. He desarrollado un gran amor por Mormón y Moroni y confío en que lo que he escrito nunca sea la causa de discusiones o contenciones, los mismos comportamientos a los que Mormón y Moroni se opusieron a lo largo de toda su vida.Me he visto a mí mismo en un largo viaje –uno que todavía continúa– y espero que el lector someta a la prueba de la verdad esta información, tal como yo lo he hecho. Ya sea que a usted como lector esto le conduzca o no a aceptar cualesquiera o todas mis conclusiones es, por supuesto, ese maravilloso don del albedrío. Mi esperanza es que pueda aprender algunas cosas nuevas y emocionantes acerca de Mormón y Moroni, y que al hacerlo, obtenga un mayor aprecio por el segundo testamento de Cristo, el Libro de Mormón. Si puedo agregar unos cuantos pequeños pedazos a la tela del entendimiento del Libro de Mormón, será para mí recompensa suficiente.Al haber escrito este libro, ahora puedo testificar más de lo que jamás creí posible, que Mormón y Moroni fueron dos hombres de carne y sangre que vivieron y pasaron penurias sobre este continente. Ellos fueron grandes hombres de Dios. Amaron al Salvador con quien caminaron y conversaron. Son tan reales para mí como si fueran miembros de mi propia familia.Ahora tengo un mayor aprecio y amor por ellos. También tengo un testimonio más grande de que Jesucristo, de quien Mormón y Moroni testificaron tan apasionadamente, es el hijo de Dios y el salvador del mundo.Espero y confío que el contenido de este libro tenga un efecto similar en usted. Hay un cierto número de ilustraciones en el libro que se usaron con el permiso de varias organizaciones tales como la National Geographic Society, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y varias universidades. El permiso para usar su material de ninguna manera implica o apoya los puntos de vista expresados en este libro. Jerry L. Ainsworth Octubre de 1999 DESCARGAR LIBRO 

EL OBISPO Y SUS CONSEJEROS

EL OBISPO Y SUS CONSEJEROS

"La Iglesia no es más grande que un barrio. . . Todo lo necesario para nuestra redención, con excepción del templo, se encuentra en el barrio. Y ahora estamos teniendo templos cada vez más cercanos".

 

Anoche en la sesión del sacerdocio, el presidente Hinckley rindió tributo a nuestros obispos, los aconsejó y les dio una bendición. Según la regla de los dos testigos que nos explicó el élder Oaks ayer, yo soy un segundo testigo.

Hace algunos años serví con Emery Wight en un sumo consejo de estaca. Durante 10 años, Emery había servido como obispo del Barrio Harper, en una zona rural. Lucille, su esposa, fue nuestra presidenta de la Sociedad de Socorro de estaca.

Lucille me contó que una mañana de primavera fue a su casa un vecino que quería hablar con Emery. Ella le dijo que su esposo se encontraba arando. El vecino entonces le confió su preocupación. Más temprano esa mañana, al pasar por el campo notó que, en un surco a medio terminar, la yunta de caballos de Emery estaba inmóvil y con las riendas recogidas sobre el arado. Pero Emery no se encontraba allí. El vecino no pensó que ocurriera nada malo hasta que, más tarde, cuando volvió a pasar por el campo, vio que la yunta no se había movido de allí. Él saltó la cerca y cruzó el campo hasta donde se hallaban los caballos, pero Emery no estaba por ningún lado; entonces corrió de inmediato a hablar con Lucille.

Con mucha calma, Lucille le respondió: "Ah, no se preocupe; sin duda alguien ha tenido algún problema y vino a buscar al obispo".

La sola imagen de aquella yunta de caballos parada en medio del campo durante horas simboliza la devoción de los obispos de la Iglesia y de los consejeros que les ayudan. Bien podría decirse, en sentido figurado, que todo obispo y todo consejero deja su yunta en un surco a medio terminar cuando alguien necesita su ayuda.

A través de los años, he pasado muchas veces por ese campo. Es un recordatorio del sacrificio y del servicio de aquellos que son llamados a servir en los obispados de barrio, y también de sus esposas y familiares sin cuyo sostén no podrían servir.

Recientemente, un domingo de mañana muy temprano, estuve en aquel mismo campo. Miré hacia el hogar en el que Emery y Lucille criaron a sus hijos y hacia las colinas al fondo del mismo. Cuando era muchacho, salí de la casa del obispo Wight con otros Scouts; caminábamos hasta las montañas y Emery iba enseñándonos a cada paso de la jornada.

Pablo escribió: "Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar".1

Esas palabras, apto para enseñar, tienen un significado especial. Apto quiere decir "hábil, bien dispuesto, preparado".

No hay nada en todo el mundo que pueda compararse al oficio de obispo en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Con excepción de los padres, el obispo tiene la mejor oportunidad para enseñar y disponer que se enseñen las cosas de mayor significado. El obispo tiene la extraordinaria oportunidad de enseñar a los padres en cuanto a sus responsabilidades; y entonces debe facilitarles el tiempo necesario para que ellos enseñen a sus hijos.  

El obispo es responsable de los hombres jóvenes del Sacerdocio Aarónico y también de las mujeres jóvenes. Es él quien recibe y da cuenta de los diezmos y de las ofrendas. Él es responsable de los asuntos temporales de la Iglesia, de visitar a los pobres, y tiene muchos otros deberes. DESCARGAR COMPLETO PARA SEGUIR LEYENDO

"DIVINA LUZ" LINDA DAVIS

"DIVINA LUZ" LINDA DAVIS

1. Yo siento el amor de mi Salvador

2. La plegaria

3. Divina luz

4. El arroyito da

5. En la palma de tu mano

6. Con valor marchemos

7. Te hallaré mi amigo

8. Vino por mi

9. Yo sé que vive mi Señor

10. Señor, te necesito

11. Canciones de Navidad

12. En la palma de tu mano

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DISCURSO DEL EL HERMANO W. CLEON SKOUSEN EN BYU

DISCURSO DEL EL HERMANO W. CLEON SKOUSEN EN BYU

Hermanos y hermanas, al llegar al final de este hermoso día de reposo quiero expresarles mi aprecio personal por tener el privilegio de haber sido invitado a un lugar tan agradable, liemos sentido un espíritu muy dulce, y la hermosa música que se cantó, referente a una de nuestras escrituras favoritas, fue tan apropiada para el tema que espero poder tener la bendición del Señor al disertar esta noche.

Alma declaró que deseaba tener la voz de un ángel, que pudiera, sonar como una trompeta... lo que los hijos de Mosiah habían hecho para convertir a miles de lamanitas, reyes, reinas y aún miles de ellos; los trajeron al conocimiento de los nefitas.

Alma solo deseaba poder detener a los lamanitas para evitar su ataque; solo quería tener la voz de un ángel para proclamar el arrepentimiento como habían hecho sus hermanos y luego él dijo que no deseaba algo más que hacer la obra a la que había sido llamado y la guerra se desató. Fue la peor guerra en la historia de los hijos de nefi. La guerra se desató después de esa hermosa canción. Estos fueron grandes hombres.

Mientras permanecía sentado, no pude menos que pensar en la voz de otro ángel que les habló a ustedes desde este pulpito creo que fue el 19 de diciembre de 1971. Esa voz angelical apenas podía expresarse. Era difícil de entender.

Había sufrido una severa operación en, la cual casi perdió su articulación. Y él estaba tan débil en el habla que la Primera Presidencia ni siquiera quería que viniera. Pero, esa era su estaca y él no iba a perderse la dedicación de este hermoso Centro de Estaca.

Entonces él vino; aún le dolía la garganta debido al cobalto, etc. y trataba de hablar lo mejor que podía. Su corazón estaba tan mal que debió permanecer sentado toda la noche. Nadie lo hubiera notado porque él se mostró muy activo y entusiasta y se expresó en la mejor manera que pudo. No hubiera podido perderse esto .Hablando hoy con el Presidente Reeve, el Presidente Lyon y la Hna. Lyon, me contaron algunas de las hermosas cosas que ocurrieron de tras del escenario. Este hombre maravilloso pensó que había venido para decir adiós, él pensó que era el fin.

El debía someterse a una operación a corazón abierto. Casi no le quedaba voz. Cuando se le sugirió que aún podía servir al Señor como Profeta el dijo: " No, no, el hermano Lee es el próximo y vivirá por mucho tiempo. El vivirá más que nosotros, los apóstoles más ancianos".

Han pasado casi tres años desde que esa voz angélica fue llamada a hablar a todo pueblo, lengua, nación y gente como el Presidente de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El creció en este valle. Tiene nuestro espíritu. Este valle tiene su espíritu, lo puedo sentir aquí. Ustedes tienen su espíritu; han sido para él una bendición así como él ha sido una bendición para ustedes. Esta noche quiero honrar el nombre del Presidente Kimball, por la voz, que es uno de los más efectivos penetrantes llamados al arrepentimiento que ésta generación jamás haya escuchado.

Debo sonreírles a mis estudiantes. Cada vez que él Presidente a Kimball viene a la Universidad de Brigham Young, apena pueden esperar. Quieren salir temprano de sus clases para poder estar seguros de tener un asiento, porque cada vez que él habla en la Universidad, siempre hay más gente de lo que el Marriot Center puede abarcar. Por lo tanto, todos quieren tener un asiento, en lugar de un escalón. DESCARGAR DISCURSO COMPLETO

EL ATAJO A LA PERFECCIÓN

EL ATAJO A LA PERFECCIÓN

Por cierto que somos muy buenos para decirnos unos a otros y a nosotros mismos cuán perfectos debemos ser para heredar el reino. Lo que olvidamos a menudo es explicar cómo se obtiene esa perfección. Lo cierto es que existe un pequeño secreto  “un atajo”,  y si no conocemos el secreto o el atajo a la perfección, podemos terminar agotados tras intentar ser perfectos por nosotros mismos. El gran secreto es éste: Jesucristo compartirá con nosotros Su perfección, Su pureza, Su rectitud y Sus méritos. En Su misericordia, nos ofrece el beneficio de Su perfección, en ausencia de la nuestra, para satisfacer las demandas de la justicia.

En principio, se nos considera perfectos, se nos acepta como perfectos, al ser uno con un Cristo que es perfecto. A la larga, esto hace posible que, en un futuro, lleguemos a ser perfectos en base a nuestros propios méritos, pero ese futuro es mucho después del Juicio y de que hayamos heredado el reino de Dios mediante el mérito, la misericordia y la perfección de Jesucristo. Así que la meta más importante de esta vida mortal es llegar a ser uno con Cristo por medio del convenio del evangelio y tener acceso a Su perfección por medio de esa unión, en vez de permanecer separados y desorientados mientras tratamos ( ¡en vano!) de generar nuestra propia perfección y, por consiguiente, de salvarnos a nosotros mismos.

Permítanme darles un ejemplo. Hace unos cuantos años, nuestra familia vivió en Williamsport, estado de Pensilvania. Las cosas nos iban bastante bien allí. Teníamos nuestro propio hogar en un vecindario muy agradable, y estábamos encantados con nuestros vecinos. Yo tenía un buen empleo en una universidad de la comunidad y progresaba en mi carrera. Parecíamos ser felices; teníamos la noche de hogar todas las semanas, orábamos regularmente como familia, y mi esposa y yo teníamos nuestras oraciones juntos todas las noches. Contábamos con la recomendación para el templo y asistíamos a él lo más seguido posible. Yo era miembro del obispado de nuestro barrio y Lanas, mi esposa, era la presidenta de la Sociedad de Socorro.

Ese fue un año particularmente memorable para Lanas, Además de ser presidenta de la Sociedad de Socorro, se recibió por segunda vez en la universidad (como contadora), aprobó el examen profesional, empezó a trabajar en una firma local, dio a luz a nuestro cuarto hijo (Michael)-todo eso en su tiempo libre, por supuesto. A decir verdad, Lanas, se encontraba bajo bastante presión ese año, pero, como sucede con muchos maridos, no me di cuenta de la inmensa presión bajo la cual se encontraba hasta que la situación explotó. ¡Y qué explosión!

Un buen día, las luces simplemente se apagaron. Fue como si Lanas, hubiera muerto en cuanto a las cosas espirituales; estaba exhausta. Adoptó una posición pasiva hacia la Iglesia. Cuando sus consejeras en la Sociedad de Socorro la llamaron, les dijo que podían hacer lo que quisieran y que ella había pedido ser relevada de su llamamiento. Uno de los peores aspectos de este repentino cambio fue que Lanas, no tenía interés en hablar del asunto; no estaba dispuesta a decirme lo que le pasaba.

Finalmente, una noche, después de casi dos semanas, y tras insistir en que se desahogara, obviamente enojada me dijo: "Muy bien. ¿Quieres que te diga lo que me pasa? Pues te lo diré: Ya no doy más. Ya no puedo llevar mi carga; es muy pesada. No puedo hacer todo lo que se supone que debo hacer. Ya no puedo levantarme a las cinco y media de la mañana y hornear pan, coser la ropa y ayudar a los niños con sus tareas de la escuela, además de hacer mis propias tareas y de prepararles la bolsa del almuerzo; y después limpiar y ocuparme de mis deberes en la Sociedad de Socorro, estudiar las Escrituras, trabajar en mi genealogía, colaborar con la comisión de fomento de la escuela de los niños, organizar nuestro almacenamiento de alimentos, ir a las reuniones de estaca y escribirles a los misioneros . . . " Empezó a nombrar, una por una, todas las cosas que no podía hacer o que no podía hacer a la perfección todos aquellos ladrillos que habían sido colocados sobre su espalda en nombre de la perfección hasta que terminaron por agobiarla.

"Trato de no gritarles a los niños", continuó diciendo, "pero a veces no puedo evitarlo; me enojo y empiezo a gritar. Y trato de no enojarme, pero no hay caso. Trato de no tener malos sentimientos hacia ciertas personas, pero los tengo. Sé que no tengo una actitud muy cristiana. Por más que trate de amar a todos, es inútil. No tengo el talento que tiene la hermana Fulana, y no puedo ser tan amorosa como la hermana Mengana. Steve, no soy perfecta; nunca voy a serlo, y no puedo seguir fingiendo que lo soy. Finalmente he llegado a la conclusión de que nunca alcanzaré el reino celestial, entonces, ¿para qué seguir matándome intentándolo?"

Y así fue que dio comienzo una de las noches más largas de nuestra vida de casados. Le pregunté a lanas, "¿Tienes un testimonio?", a lo cual respondió, "Por supuesto que sí  eso es lo más terrible de todo. Sé que el evangelio es verdadero, pero no puedo vivir como se espera que lo haga". Le pregunté si había cumplido con sus convenios bautismales, y me contestó, "No. He tratado y vuelto a tratar, pero no puedo guardar todos los mandamientos en todo momento". Le pregunté si había observado los convenios que había hecho en el templo, y otra vez me dijo: "Trato de hacerlo, pero por más que me esfuerce, no puedo hacer todo cuanto se me pide que haga."

Antes de proseguir, quisiera aclarar que la razón por la que hace muchos años le propuse matrimonio a Lanas, fue porque ella es la persona más extraordinaria, dulce, genuinamente amorosa y abnegada que yo jamás haya conocido. Así que, lo que me estaba diciendo, sencillamente no tenía sentido. La conversación continuó dentro de ese tono - ella enumerando todas sus faltas e imperfecciones y yo tratando de hacerle reconocer que su autopercepción era injusta y de encontrar la verdadera causa del problema. Finalmente se me ocurrió de qué se podía tratar y, a decir verdad, me sentí como un tonto. Todo un experto en el campo de la religión y ni siquiera había visto tamaña realidad ante mis ojos. Lo que por fin descubrí fue que lanas, no entendía plenamente la médula misma del evangelio -la expiación de Cristo. Conocía los requisitos pero no reconocía las buenas nuevas.

¿Quién hubiera pensado que después de todas las reuniones y lecciones, después de todos los testimonios y las noches de hogar, no había captado la esencia del evangelio?

Tenía un buen conocimiento y creía en todo, excepto en la parte más importante. lanas, estaba tratando de salvarse a sí misma; estaba tratando de hacerlo todo utilizando a Jesucristo como un mero asesor; sabía porqué podemos dar a Jesús los títulos de entrenador, alentador, asesor, maestro, hermano mayor, cabeza de la Iglesia y aún de Dios. Todo eso lo entendía, pero lo que no entendía era la razón por la que se le llama el Salvador.(Creámosle a Cristo S.E. Robinson)

¿CREEMOS EN SER SALVOS?

CÓMO EFECTUAR REUNIONES EFICACES DE PRESIDENCIA Y DE OBISPADO

Ahora quisiera ofrecer varias sugerencias con el fin de ayudar a los obispados y a las presidencias a lograr la misión de la Iglesia por medio de sus reuniones ejecutivas. Ante todo, concéntrense en las cosas que más importan. Es fácil distraerse con detalles administrativos, pero los líderes de la Iglesia serán mucho más eficaces si prestan especial atención a satisfacer las necesidades de las personas y de las familias. Concretamente, las presidencias y los obispados deben concentrarse en traer almas a Cristo por medio de las ordenanzas y los convenios del Evangelio. El presidente Boyd K. Packer declaró:

 

Les instamos a concentrarse en la misión de la Iglesia en vez de simplemente administrar las organizaciones y los programas . . . Tal vez se pregunten qué es lo que deben hacer para implementar la misión de la Iglesia en la vida de los miembros. ¿En qué cosas deben canalizar su atención y energía? . . . Tenemos el deber de llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre mediante las ordenanzas y los convenios relacionados con ellas . . . Si prestamos atención . . . a las palabras ordenanza y convenio y después elevamos la vista, seremos iluminados y sabremos cómo fijar nuestra posición y marcar nuestro rumbo . . . Una prueba buena, útil y verdadera de toda decisión importante tomada por un líder de la Iglesia es determinar si un cierto rumbo nos acerca o nos aleja de los convenios . . . Al administrar las organizaciones de la Iglesia, sería una buena idea asegurarnos de que todos los caminos lleven al templo. Es allí donde nos preparamos en todas las cosas para ser dignos de entrar en la presencia del Señor (discurso dado en el Seminario para Representantes Regionales, el 3 de abril de 1987, págs. 3-5; cursiva agregada).

 

Para lograr lo anterior, debe asegurarse de que el temario escrito de cada reunión ejecutiva, especialmente a nivel de barrio o de quórum, se centre primordialmente en la gente y no en los programas, y después ajustarse al temario. Los propósitos de la reunión deben ser claros, y ésta debe empezar y terminar en hora. El oficial presidente debe permitir que haya suficiente tiempo para referirse a las necesidades de la gente. Al considerar cada uno de los nombres que aparecen en el temario, debe pedir a sus consejeros que sugieran ideas y hagan recomendaciones con el fin de ayudar a cada persona a avanzar por medio de las ordenanzas y los convenios del Evangelio.

Tras escuchar cuidadosa y sinceramente a cada una de las recomendaciones, debe tomar una decisión o hacer una asignación que conduzca a un curso de acción específico y medible. Es importante adoptar esas decisiones por medio de la oración y es también importante que él y sus consejeros estén de acuerdo en cuanto a la acción que se adopte. Claro que no es suficiente simplemente hablar de lo que se debe hacer. También debemos hacerlo.

Por consiguiente, todas las decisiones y asignaciones se deben registrar y comunicar a aquellas personas que habrán de llevarlas a la práctica. Se le debe pedir a uno de los miembros del obispado o de la presidencia que se haga responsable de cada asignación, debiendo "volver e informar" en una fecha determinada. (El disponer de una lista de asignaciones en proceso de cumplimiento, mantenida por su secretario o secretario ejecutivo, le permitirá pedir un breve informe al llegar a la fecha concertada.) Asimismo, cuando se delega una asignación, se debe comunicar en cuanto a "qué" más que a "cómo"; o sea, a la persona que recibe la asignación se le hace responsable del resultado que tiene que lograr más bien que del método específico que vaya a usar. Esto le permite a dicha persona buscar inspiración y ejercer su ingenio, dentro de las normas y los procedimientos establecidos por la Iglesia, en el logro de la tarea que le haya sido delegada.(El Divino sistema de Consejos  M.R.Ballard)