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LA VERDAD RESTAURADA

La Expiación Infinita

La Expiación Infinita

La caída de Adán trajo la muerte temporal del mundo. La muerte espiritual es estar desterrado de la presencia del Señor (2 Nefi 9:6) y morir tocante a las cosas relacionadas con la justicia, o en otras palabras, las cosas del Espíritu. (Helamán 14:15 18). La muerte temporal o natural es la separación del cuerpo y del espíritu, en la cual el cuerpo regresa al polvo del cual fue creado y el espíritu a un mundo de espíritus que esperan el día de la resurrección.

Expiar es rescatar, reconciliar, redimir, recobrar, absolver, conciliar, compensar, pagar el castigo. De esta manera la expiación de Cristo tiene la intención de rescatar a los hombres de los efectos de la caída de Adán con lo cual, se conquista tanto la muerte espiritual como temporal, nulificando su efecto permanente. La muerte espiritual por la caída se ve reemplazada por la vida espiritual de la Expiación, en el sentido de que todos los que creen y obedecen la ley del evangelio obtienen vida espiritual o eterna; vida en la presencia de Dios en donde aquellos que la disfrutan están vivos a las cosas de justicia o cosas del Espíritu. La muerte temporal de la caída se ve reemplazada por el estado de inmortalidad... en una conexión inseparable que nunca más permitirá que el cuerpo mortal vea la corrupción. (Alma 11:37 45; 12 16 18.) La inmortalidad viene como un don gratuito, por la gracia de Dios solamente, sin obras de justicia. La vida eterna es la recompensa por la "obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio" (3er Artículo de Fe).

"Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo", dijo Lehi. "Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, para redimir a los hijos de los hombres de la caída" (2 Nefi 2: 25, 26). "La expiación", explica el rey Benjamín, "fue preparada desde el principio del mundo para todo el género humano que ha existido desde la caída de Adán, o que existe, o que jamás existirá hasta el fin del mundo" (Mosíah 4:7).

Y Moroni enseñó que Dios "Creó a Adán, y por Adán vino la caída del hombre. Y por causa de la caída del hombre, vino Jesucristo, sí, el Padre y el Hijo; y por Jesucristo vino la redención del hombre. Y a causa de la redención del hombre, que vino por Jesucristo, son llevados de vuelta a la presencia del Señor; sí, en esto son redimidos todos los hombres, porque la muerte de Cristo efectúa la resurrección, por medio de la cual viene una redención de un sueño eterno, del que todos los hombres despertarán, por el poder de Dios, cuando suene la trompeta; y saldrán, grandes así como pequeños, y se presentarán ante su tribunal, redimidos y libres de esta eterna cadena de la muerte, que es una muerte temporal. Entonces se pronunciará el juicio del Santo sobre ellos; y entonces será cuando el que es impuro continuará en su impureza, y el que es justo continuará en su justicia; el que es feliz permanecerá feliz, y el que es miserable continuará en su miseria" (Mormón 9:12 14).

Y de esta manera el Señor dice que gracias a la Expiación, y después de la "muerte natural" el hombre "pudiera ser levantado en inmortalidad para vida eterna, aun cuantos creyeren. Y los que no creyeren, a la condenación eterna; porque no pueden ser redimidos de su caída espiritual, porque no se arrepienten" (D. y C. 29:43 44). Si no hubiera habido expiación de Cristo (después de haber sucedido la caída de Adán) entonces todo el plan y propósito conectado con la creación del hombre se habría malogrado. Si no hubiera habido expiación, la muerte temporal hubiera permanecido para siempre, y jamás habría habido resurrección. El cuerpo habría permanecido para siempre en la tumba, y el espíritu habría permanecido en una prisión espiritual por toda la eternidad. Si no hubiera habido expiación, jamás habría habido una vida espiritual o eterna para ninguna persona. Ni los mortales ni los espíritus habrían sido limpios de los pecados, y todas las huestes espirituales del cielo habrían terminado como diablos, ángeles de un diablo, o sea, como hijos de perdición. 

Jacob, hermano del justo Nefi, nos ha dejado estas palabras inspiradas: "Porque como la muerte ha pasado a todo hombre para cumplir el misericordioso designio del Gran Creador, también es necesario que haya un poder de resurrección, y la resurrección debe venir al hombre por motivo de la caída; y la caída vino a causa de la transgresión; y por haber caído el hombre, fue desterrado de la presencia del Señor. Por tanto, deberá ser una expiación infinita, porque si no fuera infinita, esta corrupción no podría revestirse de incorrupción. De modo que el primer juicio que cayó sobre el hombre habría durado eternamente. Y siendo así, esta carne tendría que pudrirse y desmenuzarse en su madre tierra, para no levantarse jamás. ¡Oh la sabiduría de Dios! ¡Su misericordia y gracia! Porque he aquí, si la carne no se levantara más, nuestros espíritus quedarían sujetos a aquel ángel que cayó de la presencia del Dios Eterno, y se convirtió en diablo, para no levantarse más. Y nuestros espíritus habrían llegado a ser como él, y nosotros seríamos diablos, ángeles de un diablo, separados de la presencia de nuestro Dios para quedar con el padre de las mentiras, en miseria como él, sí, semejantes a aquel ser que engañó a nuestros primeros padres, quien se hace aparecer como un ángel de luz, e incita a los hijos de los hombres a combinaciones secretas de asesinatos y a toda especie de obras secretas de tinieblas" (2 Nefi 9:6 9; D. y C. 29:39 41).

Los niños y quienes no han llegado a la edad de responsabilidad son automáticamente salvos en el reino celestial por virtud de la expiación. "Los niños pequeños son puros, porque son incapaces de pecar", dice el Señor, así pues, "la maldición de Adán les ha sido quitada en mí, de modo que no tiene poder sobre ellos" (Moroni 8:8; D. y C. 29:46 50; Mosíah 15:25; Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 107). La maldición de Adán incluye tanto la muerte temporal como la espiritual, y respectivamente, ninguna de estas tiene poder sobre los niños y aquellos que "no tienen entendimiento" (D. y C. 29:50), o sea, aquellos que no son responsables. Todos estos se levantarán en la inmortalidad y a la vida eterna. Descargar Completo

Carta para un Ex Misionero

Carta para un Ex Misionero

(Por el élder Charles A. Didier del Primer Quórum de los Setenta Conferencia General de Octubre 1977)

 

Mis queridos hermanos, quisiera dedicar las siguientes palabras a cierta categoría de hombres y mujeres en la Iglesia- usualmente no hablamos mucho de ellos, tal vez porque ellos no dicen mucho; es posible que hoy, mañana o cada día veamos a algunos; están entre nosotros. En realidad, todos nosotros nos preocupamos por los integrantes de ese grupo: les llamamos ex misioneros. Aquí tengo una carta que iba a mandar a uno de ellos. Permitidme compartirla con vosotros como un tributo al trabajo misional y especialmente para recordar la responsabilidad que tenemos hacia nuestros ex misioneros. Antes de leerla, debéis saber que ni las personas en esta carta ni los caracteres que representa, son imaginarios.

 

Querido élder:

Espero que no le importe si todavía lo llamo élder. Ese es el nombre por el cual lo conocí y en mi mente siempre asociaré ese nombre con usted. ¿Se acuerda? Era una tarde calurosa de verano, y ustedes pedaleaban sus bicicletas calle arriba hacia nuestra casa; nos admiró ver cómo podían tolerar el calor vestidos con camisa blanca y corbata. Por dos o tres días habíamos notado cómo casi volaban cuesta abajo, y cuando llamaron a nuestra puerta, todos nosotros, los cuatro hilos, nos abalanzamos hacia la puerta para saber quiénes eran esos extranjeros y qué hacían en el vecindario. Ustedes entraron y cuando les ofrecimos un té helado, lo rehusaron cortésmente diciendo que no tenían sed.

Cuando después supe quiénes eran ustedes y el propósito de su visita, me di cuenta de que había sido no excusa. Nos tomó un tiempo entender de qué hablaban. Primero el fuerte acento extranjero, y después, lo que nos mostraron para, comenzar: láminas de indios, de ruinas en Sudamérica, y hasta unas planchas de bronce hechas a mano y sujetas con tres anillos. Nos sentimos casi como Cristóbal Colón cuando descubrió el Nuevo Mundo. Un descubrimiento extraño, pero interesante.

A medida que sus visitas se hicieron mas frecuentes, nos hicimos buenos amigos. Ustedes nos predicaban el mensaje de la restauración del evangelio... y nosotros aprendíamos inglés. Ambos teníamos motivos personales. No les fue difícil enseñarnos también un poco de inglés y especialmente mostrarnos cariño. Usted y su compañero fueron ejemplo vivo y aprendimos a amarlos.

Un día supimos que se iba de la ciudad. A esto le llamaban una "transferencia de misioneros. " Y así era; porque tuvimos que transferir nuestro amor a otro misionero. Pronto pudimos seguir sus enseñanzas y su ejemplo, pero usted fue el primero, y así permaneció en nuestra mente. También supimos que su misión era por dos años, y por supuesto, cuanto terminó la misión prometió mandarnos noticias.

Efectivamente, dos meses después recibimos una carta muy corta; había un retrato en ella. Todo parecía bien pero tardamos un poco en reconocerlo, no por el caballo en el que estaba montado, que contrastaba con la bicicleta que usaba en la misión; ni por la ropa diferente; sino por las patillas y el largo de su cabello. Nos reímos, porque pensamos

que tal vez estuviera tratando de evocar la leyenda de Buffalo Bill. No sabíamos que el dejar el campo misional, quería decir que también abandonaría ciertas características que lo hicieron muy especial ante nosotros, y por las cuales lo recibimos en nuestro hogar.

¡Usted era tan diferente del mundo! ¿Por qué le fue tan difícil permanecer así?

Con ansiedad esperamos más cartas. Progresamos en la iglesia, nos bautizamos y pronto aprendimos la importancia del matrimonio en el templo. Mientras tanto, algunos de sus compañeros enviaron participación de casamiento, y nos regocijamos al ver sus fotografías y saber de su felicidad. Pero la suya nunca llegó. Y no nos atrevimos a preguntar el porque.

El tiempo pasó y llegó mi primera oportunidad de visitar Salt Lake City. ¡Al fin iba a ver las cosas de las que usted nos había hablado y de las cuales hasta se "jactaba"! (Incluso esa palabra la aprendí de usted.) ¿Me creería si le dijera que no me sorprendí al ver la ciudad? Usted nos había hablado con tanto entusiasmo del valle, del Tabernáculo, del Templo y de los miembros, al grado que yo ya la había visto en mi imaginación. Hasta me parecía ver a Brigham Young diciendo: "Este es el lugar". Lo imaginado se hizo realidad, igual que cuando usted nos explicó la primera visión de José Smith, y su profundo significado para el mundo.

Por supuesto, quisimos visitarlo. Guardábamos todavía el recuerdo de su sonrisa, testificando con lágrimas en los ojos: "Yo sé que lo que digo es verdad, porque lo he preguntado a mi Padre Celestial y he recibido una respuesta personal. Ya no hay duda y mi mente está en paz. Sé que Jesús es el Cristo, que José Smith es un Profeta y que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la única Iglesia verdadera sobre toda la tierra". Yo no pude resistir ni negar su testimonio, a causa del Libro de Mormón; usted me había hablado al corazón, por el poder del Espíritu Santo. Nunca le dije cómo me sentí ese día; de esas cosas a veces no queremos hablar porque son muy sagradas para nosotros; pero que el principio de una vida nueva para mí, con nuevos propósitos y un conocimiento seguro de la Iglesia y de la verdad.

Si, ese día que llegamos a Salt Lake City queríamos decirle que nosotros también sabíamos lo que usted sabía. Queríamos decirle: "Gracias élder, gracias porque su testimonio cambió nuestra vida. Usted preparó la senda para el Señor; usted enderezó el camino. Ahora el evangelio avanza en las ciudades de su antigua misión; Sión se establece. Bien, buen siervo y fiel. Compartamos este gozo juntos." Encontramos primero a uno de sus compañeros y le preguntamos por usted. Su voz titubeó y parecía avergonzado, pero al fin nos informó que usted trabajaba en una estación de servicio y que probablemente no vendría a las conferencias... o tal vez ni las escucharía. Como se dice en la Iglesia, usted no estaba "activo", es decir que ya no estaba viviendo los principios que nos había predicado años atrás. Inmediatamente quisimos verlo. Pasamos por la estación de servicio, nos detuvimos y lo buscamos; al vernos, y sabiendo quienes éramos, usted titubeó. Vi el pánico en su cara y sonreí tristemente al ver que usted trataba desesperadamente de ocultar un cigarrillo que ya le quemaba los dedos. Nos dimos la mano, preguntamos por su esposa, sus hijos, su vida y su futuro. Algo andaba mal... usted lo sabía y nosotros también. Nos separamos. Dimos una última mirada y un último adiós. Hoy estoy otra vez en Salt Lake City y escribo esta carta con la esperanza de alcanzarlo. No sé dónde está usted. Pasé por la estación de servicio pero ya no estaba allí. Hermano mío, ¿dónde estás? Espero que no se moleste si he recordado algunos de los momentos que, según usted decía, eran los mejores de su vida. ¿Por qué no lo son ahora? ¿Por qué los mejores tienen que ser siempre los del pasado, en lugar de los del futuro? El Evangelio de Jesucristo no se compone de recuerdos; es un evangelio que al vivirlo hoy, sabemos dónde estaremos mañana. Alma lo dijo con estas palabras:

"Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra. Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento hasta el fin, porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer nada. “(Alma 34:32-33.)

Querido élder, usted dijo en una conferencia que las madres dan cuerpos a los espíritus, pero que los misioneros pueden dar la oportunidad de vida eterna a la gente; ese día yo anoté eso en mi libro, junto con su testimonio. Las palabras del Salvador también están anotadas para que no olvidemos que por su sacrificio podemos arrepentirnos de nuestros errores. ¿No lo dijo El a los nefitas? "He aquí; yo soy la ley y la luz. Mirad hacia mí, perseverad hasta el fin, y viviréis; porque al que perseverare hasta el fin, le daré la vida eterna.

He aquí; os he dado los mandamientos; guardad, pues, mis mandamientos. Y ésta es la ley y los profetas, porque ellos en verdad testificaron de mí."(3 Nefi 15:9-10.) Usted les ha abierto la puerta a muchos, ¿por qué la cierra para sí mismo?  Me permite poner mi pie en su puerta como usted lo hizo en la mía? Alargue su mano mientras hay tiempo y permítanos decirle que lo amamos. Su obispo lo espera, sus maestros orientadores lo pueden ayudar, sus compañeros de misión no lo olvidan; pero, más que eso, nosotros lo necesitamos. Venga a vernos; lo esperamos con los brazos abiertos.

Es tiempo de terminar, pero debe saber que lo que usted fue, puede serlo otra vez. Que mi testimonio le ayude como el suyo me ayudó. Yo sé por el poder del Espíritu Santo que revela todo, lo sé en mi mente y en mi corazón, que Dios vive, que Jesús es el Cristo, nuestro Redentor, y que hoy tenemos un Profeta viviente, el presidente Spencer W. Kimball; y sé que siguiendo su consejo podemos acercarnos a nuestro Padre Celestial y arrepentirnos de nuestros pecados. Pido que otra vez entienda esto y que decida otra vez ser Su discípulo. En el nombre de Jesucristo. Amén.

 

El Lamanita Mestizo de Arturo de Hoyos.

El Lamanita Mestizo de Arturo de Hoyos.

El autor, doctor en Sociología y profesor en la universidad de Brigham Young recorre en forma erudita y amena la historia de los lamanitas que poblaron América y las mezclas después de la llegada de los conquistadores.El autor está agradecido con las muchas personas que leyeron capítulos de esta obra y lo animaron a completarla. La idea de esta obra se originó en las muchas preguntas que surgieron en las charlas presentadas por el autor a varios grupos de estudiantes en los Centros de Estudios Cumorah que se han organizado y se siguen organizando en la República Mexicana. Hay gente que recuerda haber oído historias sobre los primeros hijos de madre india y padre español. Al crecer en esa sociedad conquistada, muchos de esos hijos mestizos pronto han de haberse dado cuenta de que el rechazo social que sentían, sin entenderlo, provenía de los dos lados: ni los españoles ni los naturales los consideraban sus iguales. Ignorando su identidad verdadera, es decir, no sabiendo que eran Hijos de Israel, y que habían sido preparados desde antes de la fundación del mundo para cumplir una misión redentora muy especial, esos hijos mestizos inauguraron una etapa de quinientos años de sufrimiento, rechazo, vejaciones, discriminación, ignorancia y pobreza.La dispersión y el recogimiento de Israel son uno de los misterios más interesantes e importantes que contienen las escrituras. Sin embargo, el esclarecimiento y comprensión de esos misterios también está en las escrituras mismas. Una cuestión básica sobre el tema es: ¿por qué la casa de Israel, la gente escogida de Dios, tuvo que ser dispersada entre todas las naciones?.La profecía de esa dispersión fue dada como bendición a Abraham antes que sus descendientes nacieran en este mundo. Entonces, ¿porqué la dispersión? El lamanita mestizo es parte de esa dispersión. Entonces, ¿qué propósitos tenía el Señor para su pueblo escogido?.Descargar Libro 

El Momento Decisivo.

El Momento Decisivo.

Posiblemente lo más importante en nuestra vida es tener que hacer decisiones. Tenemos la grandiosa responsabilidad de ser nuestros propios agentes. Debemos decidir entre lo malo y lo bueno, entre el fracaso y el éxito, entre la ociosidad y el dinamismo, entre la miseria y la felicidad. Está en nosotros mismos el hacer nuestras propias determinaciones en cuanto a nuestra orientación, tiempo y condición personales. Y ésta es la mayor bendición que tenemos, y que consiste, a la vez, en nuestra responsabilidad mayor.

La parte de la creación que vive bajo el control y la dirección de los instintos naturales, no tiene tal responsabilidad. Una vaca se comporta como las demás vacas se comportan. Una celdilla hexagonal construida hoy por una abeja, tiene exactamente el mismo diseño e idénticas medidas que las que hace mil años construyeran otras abejas. Los gallos cantan en todo el orbe con igual lenguaje, en la misma manera y por razones semejantes. Muchas de las varias formas de la naturaleza están conformadas en base a un mismo molde a medida que nacen, se alimentan, se crían y mueren.

Pero cada ser humano es diferente. En efecto, se ha dicho que existe sólo un punto en el cual todos se parecen, y éste es el hecho de que todos son diferentes entre sí. La razón por la cual los hombres difieren entre sí, es porque cada uno puede obrar por sí mismo; y la mayor empresa de la vida es la responsabilidad de hacer decisiones. Es ésta nuestra más dura tarea y la parte de nuestra existencia que determina nuestro éxito o nuestro fracaso.

El diccionario dice que hacemos una decisión cuando a una parte le otorgamos la victoria sobre la otra. Decidir es "dar fin a la vacilación." Es la "terminación de una duda o controversia." Decidir significa "concluir" después de una cuidadosa investigación o de un razonamiento meditado. Y una real decisión es aquella que comprende un cierto grado de firmeza que nos capacita para llevar a cabo lo que nos proponemos. Algunas veces confundimos decisión con intención.

Una intención, no importa cuan fuerte o buena sea, no es sino un pobre sustituto de aquélla. Casi todo el mundo tiene intenciones de hacer el bien. Pero también se ha dicho que el infierno está pavimentado de intenciones. ¿No es acaso interesante saber que la mayoría de la gente se lleva al infierno las mejores intenciones dentro del corazón? Si éstas hubieran sabido madurarse un poquito más, podrían haber llegado a constituir decisiones suficientemente fuertes como para llevarles al reino celestial. La decisión es una condición mental mucho más avanzada y con un poder mayor que las meras intenciones.  Cada ser humano es diferente. En efecto, se  ha dicho que existe sólo un punto en el cual   todos se parecen, y éste es el hecho de que todos son diferentes entre sí.  

Pero las decisiones correctas son a menudo muy difíciles de hacer. Aun el apóstol Pablo parece haber tenido problemas al respecto.

El dijo: "...No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero..." Y luego agregó: "...Queriendo yo hacer el bien...el mal está en mí." (Romanos 7:19, 21)

Una vez escuché a un abogado tratar acerca de otro problema en cuanto a las decisiones. El decía que tenía una "mente judicial", y que por muchos años se había estado preparando para poder mirar con igual consideración a ambas proposiciones de cada juicio en que él intervenía. Si alguien había robado un banco o golpeado a su esposa, él trataba de ponerse también del lado del acusado a fin de entender y apreciar bien el móvil de éste. Pero paulatinamente se le fue presentando el inconveniente de no poder lograr que su mente se decidiera por ninguna de las dos partes. Parecía estar ya permanentemente neutralizado.

La neutralidad o imparcialidad no siempre es una virtud. En una ocasión el gran estadista Winston Churchill fue acusado de no haber sido imparcial en cierto caso. Después de haber admitido la acusación, expresó su cordial preferencia por la parcialidad. Dijo que pensaba que la imparcialidad parecía estar siendo causa de muchos de nuestros problemas en el mundo. Por ejemplo, pensaba

que era ridículo ser imparcial entre un incendio y la brigada de bomberos. Probablemente el infierno conseguía la mayoría de sus candidatos entre aquellos que tenían una fuerte cualidad de ser imparciales. Algunas veces somos imparciales entre el error y la justicia, entre la industriosídad y la haraganería, entre Dios y Satanás. La imparcialidad reduce muchas de nuestras buenas intenciones a un simple estado de trunco desarrollo, en tanto que una cierta parcialidad podría haber derivado en decisiones. Descargar articulo Completo

El Banco de Ideas

El Banco de Ideas

Probablemente uno de los negocios más importantes del mundo es el negocio bancario. En el banco es donde conservamos seguras las cosas para nuestro uso futuro. Aunque naturalmente se piensa en el dinero al tratarse de bancos, sin embargo, en muchas ocasiones y en distintas maneras se ha sugerido que toda persona procure tener un banco de ideas.

Una de las razones porque existen bancos en donde podemos guardar nuestro dinero, es para evitar que se nos vaya de entre las manos y se pierda. Es precisamente la misma razón por la que debe haber un banco de ideas. Nuestros bolsillos no son un lugar muy adecuado para guardar las cosas de valor, ni tampoco es nuestra cabeza un depósito muy propio para guardar ideas.

En primer lugar, nunca se tuvo por objeto que el cerebro fuese un depósito; es un taller. El cerebro no es apto como banco de ideas, porque está lleno de goteras. Las ideas dentro del cerebro son como el agua en un barril que se resuma. Si no lo creemos, tratemos de contener numerosas ideas en el cerebro por algún tiempo, y veamos qué sucede.

Una de nuestras dificultades estriba en que el olvido es un procedimiento inconsciente. El acto de aprender es consciente, pero el de olvidar es inconsciente. Es parecido a lo que sucede en el momento de nacer. Nunca sabemos que hemos nacido sino hasta algún tiempo después de que aconteció. La misma cosa pasa con el olvido. No estamos conscientes de los pensamientos que se nos están escapando y, por tanto, no tomamos las precauciones necesarias para evitar la pérdida. En muchas personas las ideas viejas se están perdiendo con mucha mayor rapidez que la adquisición de las nuevas. Desde luego, podemos ver en qué parará esto.

Las Escrituras sugieren que tengamos un “libro de memorias” para ayudarnos a recordar las cosas importantes. Cuando el Señor visitó a Juan el Teólogo en la Isla de Patmos, le indicó la importancia de preservar las ideas, pues le mandó: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas.” Si escribimos una idea, podemos conservarla para siempre en la flor de su juventud y significado impresionante. ¡Que tragedia tan grande habría resultado si Juan hubiese querido retener el Libro de Apocalipsis en su cabeza, en lugar de escribirlo!

Cuando el Señor concedió a José Smith y Sidney Rigdon la gran revelación contenida en la sección 76 de Doctrinas y Convenio, les repitió hasta cuatro veces que escribieran las cosa que habían visto y oído. En el versículo 28 leemos lo siguiente: “Y mientras nos hallábamos aún en el espíritu, el Señor nos mandó que escribiésemos la visión.” Se hizo la misma amonestación, en sustancia, en los versículos 49, 80 y 113. Y en cada ocasión el Señor dijo que debía escribirse “mientras estaban aún en el espíritu.”

El Señor tenía buena razón para ello. Las palabras rápidamente se borran de la memoria; las impresiones se desvanecen; las ideas pierden su significado y su facultad para impresionar con el transcurso del tiempo. La manera de evitar la perdida de nuestro dinero es ir pronto y depositarlo en el banco mientras lo tenemos todavía. Una manera buena de conservar las ideas es escribirlas mientras están frescas en nuestra memoria y nosotros mismos estamos “aún en el espíritu”.

Los grandes hombres siempre han sabido depositar y almacenar sus ideas. Los cuadernos de Hawthorne nos revelan que jamás permitió que un pensamiento o circunstancia se escapara de su pluma. Robert Louis Stevenson siempre llevaba dos libros consigo: uno para leer y el otro para escribir. Se dice que durante una entrevista importante, Goethe repentinamente se disculpó y se retiró a un cuarto contiguo donde escribió un pensamiento para sus obras Fausto, temiendo que se le fuera olvidar antes que terminara la entrevista. 

Una manera buena de conservar las ideas es escribirlas mientras están frescas en nuestra memoria y nosotros mismos estamos “aún en el espíritu”.

Poco después que Alma fue nombrado Juez Superior del pueblo, recurrió al Señor para preguntarle qué debía hacer concerniente a ciertos asuntos. Habiéndose recibido las instrucciones, leemos lo siguiente: “Y aconteció que cuando Alma hubo oído estas palabras, las escribió para conservarlas.” (Mosíah 26:33)

Alma sabía que no iba a poder fiarse de su memoria, aún tratándose de la palabra del Señor, de modo que las escribió a fin de preservarlas, no solo para si mismo sino también para nosotros.

El Señor le mandó al hermano de Jared que escribiera las cosas que había visto (Éter 4:1). Cuando el Señor visitó este continente después de su resurrección, dijo: “Os mando que escribáis estas palabras.” (3 Nefi 16:4)

Esta repetición pone de relieve el hecho de que las ideas son a la vez deleznables y de valor incalculable. De hecho, una de las diferencias más importantes entre la gente consiste en el número y naturaleza de sus ideas. 

La diferencia en Saulo de Tarso antes y después de su conversión se debió a la forma en que sus ideas habían cambiado. Tomás Edison se distinguió de otras personas por motivo de la naturaleza y valor de sus ideas.

Hay algunas ideas que pueden ser de valor particular para nosotros. Pueden hallarse en prosa, en verso o en canciones; mas si buscamos las que son adecuadas y verdaderamente las inculcamos en nuestro sistema, nos inspirarán, instruirán y fascinarán. Así como hay determinadas clases de alimentos que nos vigorizan y edifican, en igual manera existe en todos una simpatía natural y

Susceptibilidad en lo que respecta a las ideas. Hay cierta música que posee gran fuerza para despertar el entusiasmo de algunas personas y ponen en movimientos sus deseos de vencer.

Algunas ideas surten el mismo efecto. Pueden ser ideas propias, o pueden pertenecer a otras personas. Algunas veces nuestras propias ideas se ajustan un poco mejor a nuestra propia maquinaría mental y emocional, que las ideas de otros; sin embargo, aun nuestras propias ideas merman espontáneamente si no las depositamos en un lugar seguro.

Las cosa que estimulan las ideas, como los poemas, trozos de filosofía o palabras selectas tienen la habilidad para incitarnos y desarrollar nuestro entusiasmo y nuestra fe. Conviene aprender de memoria no solo las palabras de las ideas, sino también el espíritu. Esto nos ayudará a llevar nuestra obra al máximo grado. Pero, además, hemos de procurar estar seguros de conservar estas preciosas joyas del pensamiento en el banco para retenerlas permanentemente.  Descargar articulo Completo

"Como vencer el enojo"

SESION 6

La Visión y las oportunidades

La Visión y las oportunidades

Uno de los mas grandes atributos de Dios nuestro Padre es la Omnisciencia. La Omnisciencia es descrito en el Diccionario Electrónico DRAE de la Enciclopedia Encarta como: "Conocimiento de todas las cosas reales y posibles, atributo exclusivo de Dios"

Es por medio de este atributo que Nuestro Padre Celestial puede ver cosas que han de acontecer en lo futuro, o puede deducir por la tendencia, la personalidad o las características como las cosas y personas han de reaccionar ante determinadas circunstancias. Es un nivel o estado superior de la visión.

Como hijos de Dios cada uno de nosotros puede desarrollar este y todos los atributos divinos ya que el potencial está en nosotros, pero como lo he dicho es necesario desarrollarlo. La palabra "desarrollo" nos trae a la mente la imagen de un proceso. El desarrollo de algo es un proceso y no un evento, es decir que no se da de la noche a la mañana. Quizás tome toda una vida pero como en todo caso si es justo, necesario y digno de alabanza bien vale la pena.

El atributo que estoy mencionando dice el diccionario que es un atributo "exclusivo de Dios". Pero desde que leí esta definición he pensado: "¿Habrá algo que Dios no haya de heredar u otorgar a sus hijos mas fieles?" Yo creo que no. Todas las cosas que Dios ha hecho las ha hecho para el hombre y todo será dado a sus hijos mas fieles. Lo mismo con la sabiduría y la omnisciencia. En Doctrina y Convenios 88: 67 leemos lo siguiente: "Y si vuestra mira está puesta únicamente en mi gloria, vuestro cuerpo entero será lleno de luz y no habrá tinieblas en vosotros; y el cuerpo lleno de luz comprende todas las cosas"

                      

En el Libro de Mormón aprendemos que de cosas pequeñas proceden las grandes y que por cosas pequeñas Dios realiza grandes designios. La oportunidad de poner a prueba esto en mi vida me llego recientemente en una capacitación. Tuve la oportunidad de poner en practica mi visión y realmente me sentí desanimado y un poco avergonzado pero debo admitir que aprendí muchísimo y de paso se me recordó que debo ampliar mi visión.

El maestro dibujo nueve puntos en la pizarra, alineados uno con el otro formando un recuadro o un campo visualmente delineado. Semejante al que esta a la izquierda.

Nos pidió que hiciéramos un "triangulo" que pudiera tocar "siete" puntos de dicho recuadro. La prueba antes de realizarla para la mayoría de las personas resulta difícil de asimilar y acertar porque uno se hace una idea y crea una "barrera" imaginaria que uno mismo se impone. Por ejemplo en mi caso: Al ver los nueve puntos, y pedírseme que hiciera un triangulo que fuera capaz de tocar siete puntos de esos nueve pensé que eso era algo imposible. La razón es que yo mismo me había hecho la imagen de un "campo visualmente delineado" y estaba limitando mi visión. Limites que yo mismo me había impuesto partiendo de los puntos que estaban en la pizarra. Luego de mucho analizar llegue a la conclusión de que no se podía y pensé:                         

"Este hermano solo esta probando nuestra obediencia". En esto pensaba cuando Juan Soto dijo: "Ya lo tengo, no se si sea correcto pero tengo una idea". La idea que presento resulto ser la correcta.

Como podemos ver, una vez que la idea nos es presentada nos parece demasiado sencilla que podemos lamentar el hecho de no haberla concebido antes. Sucede muy a menudo pero no debemos dejar que lo cotidiano justifique algo que es sumamente importante en nuestro proceso de preparación para llegar a ser dioses.

El conocimiento, la omnisciencia y la sabiduría son atributos fundamentales en la personalidad de un Dios. El tiempo de prepararse es ahora y la recompensa esta señalada. La preparación intelectual va de la mano con la preparación espiritual. Ambas son las que habitan en la mente y el corazón de un Dios. En Doctrina y Convenios 130: 18-19 leemos: "Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección; y si en esta vida una persona adquiere más conocimiento e inteligencia que otra, por medio de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará la ventaja en el mundo venidero"

Es importante como la capacidad de ver y eliminar "barreras imaginarias" o auto impuestas nos ayudan a tener éxito en la vida y en nuestros llamamientos. Una persona que no ve limitantes en un recuadro de puntos alineados es una persona de visión amplia. Una persona con tal capacidad es una persona que ve y toma las oportunidades cuando estas se presentan. Todo éxito en la vida tiene su origen en una oportunidad.

Hablemos de lo que mas manejamos: La misión. Cuando entramos a una casa, siendo misioneros, vemos a las personas ahí y empezamos a ver que tienen creencias distintas a las nuestras y que son fieles a su fe. Una persona que no tiene visión pensaría en retirarse aduciendo que estas personas no aceptaran nuestra enseñanza y que jamás dejaran su iglesia. En cambio una persona visionaria pensara, que en cada punto que ellos difieran de nosotros tendremos la oportunidad de explicarles cosas que para ellos son nuevas o desconocidas, y que si se unen a nuestra iglesia serán más fieles aun porque sabrán que han encontrado la verdad.

Tal como nos lo dijo el maestro ese día de la capacitación que he mencionado antes: "En una tragedia están dos grupos de personas: Los que lloran y los que venden pañuelos" ¿En que grupo debemos estar? A veces no podemos elegir en que grupo estar pero si aprendemos a desarrollar la visión cuando la tragedia venga siempre podremos vislumbrar una salida.

Deseo con todo mi corazón que Nuestro Omnisciente Padre nos bendiga con parte de ese maravilloso atributo que Él tiene y que los ojos de nuestro entendimiento sean abiertos y podamos ver las oportunidades que nos harán tener éxitos en la vida temporal y espiritual que cada día que pase nuestros cuerpos sean llenos de luz.

La Navidad : La Historia Original

La Navidad : La Historia Original

Recientemente recibí una copia del libro más nuevo de Margaret Barker, La Navidad: La Historia Original , de un estimado amigo. Como el libro generalmente sólo se embarca de Inglaterra, es muy difícil aún obtener una copia. Estoy más que agradecido por haber tenido la oportunidad de recibirlo y poder darle una lectura minuciosa. Originalmente había tenido la intención de escribir una entrada sobre la Navidad, en esa fecha, pero la naturaleza ocupada de estos días festivos no me lo permitió. Si usted está dispuesto a asumir el hecho de que la Navidad ya vino y se fue, espero que esta entrada será una adición agradable a su deseo por contemplar el verdadero significado detrás de la Navidad en ésta época del año. (Y porque Jesús casi seguramente no nació el 25 de diciembre, quizá ese hecho me pueda permitir alguna flexibilidad con la fecha de esta entrada)  Para quienes están familiarizados con las obras previas de Margaret Barker , se asombrarán (pero no necesariamente se sorprenderán) en cómo ella puede encontrar en las historias tradicionales de la Navidad todos los puntos principales de su "teología del templo". Ella provee abundante prueba de que los primeros relatos cristianos del nacimiento de Cristo fueron basados en una cosmovisión del templo y que una comprensión de las tradiciones antiguas del Templo de Salomón es necesaria para entender la "historia original" de la Navidad. El el transcurso de la exposición de su teoría, ella contesta muchas preguntas importantes de cómo más o menos pudieron comprender los cristianos el nacimiento de Cristo y por qué escogieron transmitir la historia en la forma en que lo hicieron. Este libro llega a nosotros en un tiempo muy apropiado, cuando la "historia original" de la Navidad está casi toda olvidada, y la verdadera "razón de la estación" .- Jesús- es descartada ("hollada bajo los pies de los hombres 1 Nefi 19.7), y su nombre es considerado como ofensivo.

En su prefacio, Barker explica una de las razones por las cuales ella quiso para escribir este libro:

 

"Las grandes festividades de la Iglesia han pasado a ser casi controladas por los supermercados y los eventos deportivos. La Pascua es un tiempo para gorritos y conejitos y huevos de chocolate; La temporada navideña, que empieza al final de octubre, es para el reno y el muérdago y para hacer pasteles de carne. La Navidad ha cambiado mucho desde aquella primera vez en que San Francisco puso su "nacimiento". Cualesquier cosa es quitada para satisfacer lo políticamente correcto, o son "modernos" y ponen el nacimiento en una parada de autobús, o son sentimentales y tienen a las ardillas y aun criaturas marítimas en el "nacimiento".

La historia original es mucho mejor. Ha padecido de sobre familiaridad, y las palabras se pierden algunas veces en una oleada de distracción doméstica. Releyéndola y reconsiderándola cuidadosamente, la historia original de la encarnación es uno de los máximos tesoros de la biblia. Leer la apasionada exploración de la Navidad que ha hecho Barker en torno a las primeros relatos, me han dado mayor aprecio para esas bellas historias que hemos oído repetir tantas veces y, además, me da un entendimiento más profundo del significado de muchos de los detalles que tantas veces se pasan por alto o se consideran poco importantes. Finalmente, su gran habilidad para encontrar el simbolismo del templo en lugares donde nunca antes se ha buscado ha abierto mis ojos para una comprensión aun mayor de qué tan importante fue verdaderamente el templo para los antiguos cristianos y me ayudó a recordar qué tan agradecido estoy por nuestra tradición del templo como santo de los últimos días.

 

El Templo como Escenario de la Navidad

 

Después de discutir brevemente en lo que se ha convertido la Navidad, Barker hace esta importante anotación para nuestra comprensión de las historias originales de la Navidad: El verdadero "trasfondo" para las historias de Navidad, no obstante, es el mundo en el cual fueron primeramente escritas. Para el pueblo Judío de Palestina en el primer siglo de nuestra era, el mundo fue moldeado por el templo. Su cultura fue forjada por su calendario y sus impuestos, sus reglas de pureza y sus sacrificios, y especialmente por las profecías y libros sagrados que fueron conservados allí ....hubo, sin embargo, muchos que pensaron que el templo se encontraba impuro y aspiraron a ver su reemplazó, pero esto fue tanto una aspiración política como religiosa. El Mesías prometido destruiría el templo y lo reconstruiría, dijeron ellos.Descargar Articulo completo

Triple Combinación en Chino

Triple Combinación en Chino

Triple Combinación en Chino

"El espíritu de la época" T.H. Monson D. Navidad 2009

"El espíritu de la época" T.H. Monson D. Navidad 2009

Mis amados hermanos y hermanas, cuán agradecido me siento por estar con ustedes esta noche. Al igual que ustedes, los mensajes de los presidentes Eyring y Uchtdorf me han inspirado y edificado, al igual que la gloriosa música que nos han ofrecido el coro y la orquesta.

Hay mucha verdad en una frase de uno de nuestros himnos en inglés: “El tiempo vuela en las alas de un relámpago”. Otro año acaba de pasar volando trayéndonos una vez más a la época navideña.

Hace poco, recordando Navidades pasadas, me di cuenta de que probablemente no hay otra época del año que despierte tantos recuerdos conmovedores como la Navidad. Las Navidades que más recordamos, por lo general, tienen poco que ver con los bienes del mundo, y mucho que ver con la familia, el amor, la compasión y el cuidado. Esto da esperanza a aquellos de nosotros que tememos que el sencillo significado de esta época se diluya por el comercialismo o por la oposición de quienes tienen diferentes puntos de vista religiosos, o simplemente por la presión de estos días, que perdemos ese espíritu especial que de lo contrario podríamos disfrutar.

Para muchos, es muy común “sobrecargarse” durante esta época del año. Quizá queremos hacer demasiado para el tiempo y las energías que tenemos. Tal vez no tengamos dinero suficiente para todo aquello que sentimos que debemos comprar. A menudo, nuestras actividades en la Navidad terminan haciéndonos sentir estresados, abrumados y agotados durante una época en la que deberíamos sentir la sencilla alegría de conmemorar el nacimiento del Niño en Belén.

De todos modos, generalmente, el espíritu especial de la época de algún modo entra en nuestro corazón y en nuestra vida a pesar de las dificultades y distracciones que quizá ocupen nuestro tiempo y energía.

Hace muchos años, leí acerca de una experiencia del día de Navidad que ocurrió cuando miles de cansados viajeros estaban varados en el congestionado aeropuerto de Atlanta, Georgia. Una tormenta de hielo había retrasado terriblemente los vuelos que llevarían a esas personas a los lugares donde más deseaban estar para Navidad: muy probablemente, sus hogares.

Sucedió en diciembre de 1970. Al llegar la medianoche, pasajeros infelices se apiñaron en los mostradores de pasajes y, con ansiedad, consultaban a los empleados, cuya alegría hacía tiempo se había evaporado; ellos también querían estar en sus hogares. Unas pocas personas lograban adormecerse en asientos incómodos; otros iban a los quioscos para hojear en silencio los libros de tapa blanda.

Si había algo que compartía esa heterogénea muchedumbre era la soledad: una soledad penetrante, ineludible y sofocante. Pero el protocolo de los aeropuertos hacía que cada pasajero se mantuviese alejado de todos los demás. Mejor estar solo que asociarse con el resto, lo cual inevitablemente significaba escuchar las quejas de compañeros de viaje tristes y desanimados.

El hecho era que había más pasajeros que asientos disponibles en cualquiera de los aviones. Cuando alguno que otro avión lograba partir, eran más los pasajeros que no subían que los que lograban embarcarse. Las palabras “En espera”, “Reserva confirmada” y “Pasajero de primera clase” establecían prioridades y hablaban de dinero, poder, influencia y previsión, o bien de la falta de esas cosas.

La Puerta 67 de Atlanta era un microcosmos del enorme aeropuerto. Aunque no era más que una pequeña sala rodeada de vidrio, estaba atestada de viajeros que esperaban volar a Nueva Orleans, Dallas y otros lugares del oeste. Excepto los pocos afortunados que viajaban de a dos, había pocas conversaciones en la Puerta 67. Un vendedor miraba distraído al vacío, como resignado. Una joven madre acunaba a un bebé en sus brazos, meciéndolo con ternura en un esfuerzo vano por calmar el leve llorisqueo.

 

También había un hombre vestido con un muy buen traje de franela hecho a medida, a quien parecía no afectarle el sufrimiento colectivo. Su actitud parecía un tanto indiferente. Estaba absorto en papeles del trabajo: calculando las ganancias de fin de año de la empresa, quizá. Algún viajero crispado por los nervios, al observar a este hombre ocupado, podría haberlo comparado con Ebenezer Scrooge.

De pronto, el silencio relativo fue interrumpido por un alboroto. Un joven, de no más de 19 años, con uniforme militar, estaba teniendo una conversación un tanto fuerte con el empleado del mostrador. El joven tenía un pasaje de baja prioridad y le estaba pidiendo al empleado que lo ayudara a llegar a Nueva Orleans para poder tomar el autobús que lo llevara a la oscura aldea de Luisiana que era su hogar.

El empleado, ya cansado, le dijo que las posibilidades no eran muchas por las siguientes 24 horas o más. El joven estaba cada vez más desesperado. Inmediatamente después de Navidad, enviarían a su unidad a Vietnam ---donde estaban en guerra en ese momento--- y, si no tomaba el siguiente vuelo, quizá nunca volvería a pasar la Navidad en su casa. Hasta el hombre de negocios levantó la mirada de sus cálculos enigmáticos para mostrar un interés comedido. Era evidente que el empleado estaba conmovido, e incluso algo avergonzado. Pero sólo podía ofrecerle empatía, no esperanza. El joven se quedó en el mostrador, recorriendo ansiosamente con la mirada la abarrotada sala, como si buscara un rostro amigable.

Finalmente, el empleado anunció que el vuelo estaba listo para que embarcaran. Los viajeros, que habían estado esperando largas horas se levantaron con gran esfuerzo, recogieron sus pertenencias y se dirigieron arrastrando lo pies por el pequeño pasillo hasta el avión que esperaba: veinte, treinta, cien… hasta que no quedaron más asientos. El empleado se volvió al desesperado joven soldado y se encogió de hombros.

Inexplicablemente, el hombre de negocios se había quedado rezagado. Dio un paso al frente. “Yo tengo un pasaje confirmado”, le dijo en voz baja al empleado. “Me gustaría darle mi asiento a este joven”. El empleado se quedó mirándolo, sin poder creerlo, y le hizo una seña al soldado. Sin poder pronunciar palabra y con lágrimas corriéndole por las mejillas, el jovencito de uniforme militar le dio un apretón de manos al hombre de traje de franela gris, quien sencillamente dijo entre dientes: “Buena suerte. Que pases una linda Navidad. Buena suerte”.

Al cerrarse la puerta del avión y aumentar el ruido de los motores, el hombre de negocios se dio vuelta, tomó su maletín y, trabajosamente, se dirigió hacia el restaurante que estaba abierto las 24 horas.

Sólo unos pocos, de los miles varados en el aeropuerto de Atlanta, presenciaron el drama de la Puerta 67. Pero, para quienes lo presenciaron, el resentimiento, la frustración y la hostilidad--- todo se convirtió en resplandor. El acto de amor y bondad entre desconocidos había llevado el espíritu de la Navidad a sus corazones.

Las luces del avión que partía centelleaban, como estrellas, mientras el avión se dirigía hacia la oscuridad. El bebé dormía en silencio sobre el regazo de la joven madre. Quizá otro vuelo saldría antes de que pasaran muchas horas más. Pero quienes habían presenciado el intercambio ya no estaban tan impacientes. De manera suave, pero que todo lo inundaba, el brillo perduraba en aquel pequeño establo de vidrio y plástico de la Puerta 672.

Mis hermanos y hermanas, el verdadero gozo de esta época no lo encontramos en las corridas ni la prisa por lograr hacer más, ni al comprar regalos obligatorios. El gozo real viene al mostrar el amor y la compasión que nos inspira el Salvador del Mundo, que dijo: “En cuanto lo hicisteis a uno de éstos… más pequeños, a mí lo hicisteis”.

En esta época gozosa, olvidemos las discordias personales y sanemos los rencores. Que el disfrutar del gozo de la época incluya el recordar a los necesitados y afligidos. Que nuestro perdón llegue a los que nos han hecho mal, tal como nosotros esperamos ser perdonados. Que nuestro corazón esté lleno de bondad y que el amor prevalezca en nuestro hogar.

Al pensar en cómo usaremos nuestro dinero para comprar regalos durante esta época festiva, planeemos también cómo usaremos nuestro tiempo a fin de ayudar a llevar el verdadero espíritu de la Navidad a la vida de otras personas.

El Salvador dio a todos libremente y sus obsequios fueron de un valor inconmensurable. Mediante Su ministerio, bendijo a los enfermos, devolvió la vista a los ciegos, hizo que los sordos pudieran oír, y que los mancos y cojos caminaran. Hizo puro lo impuro, devolvió el aliento a los que no tenían vida, dio esperanza a los que estaban desesperados e iluminó la oscuridad.

Él nos dio Su amor, Su servicio y Su vida. 

 

¿Cuál es el espíritu que sentimos en la Navidad? Es Su espíritu: el espíritu de Cristo.

 

Oh, cuán inmenso el amor que nuestro Dios mostró

Al enviar un Salvador; Su Hijo nos mandó.

Aunque Su nacimiento pasó sin atención,

Aún lo puede recibir el manso corazón.

 

Con el amor puro de Cristo, sigamos Sus pasos al acercarnos a la época en que celebramos Su nacimiento. Al hacerlo, recordemos que Él aún salva vidas y sigue siendo “la luz del mundo”, quien prometió que “el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

A cada uno de ustedes, mis hermanos y hermanas, les extiendo mi amor y mi bendición. Que tengan una hermosa Navidad. Que haya amor, bondad y paz en su corazón y en su hogar. Que los corazones de aquellos que estén apesadumbrados se eleven con la curación que sólo viene de Él, el que consuela y brinda seguridad.

Con el espíritu de Cristo en nuestra vida, tendremos buena voluntad y amor hacia toda la humanidad, no sólo durante esta época, sino también durante todo el año.

Ruego que tengamos esos sentimientos y esa bendición, en el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor. Amén. 

 

Coro del Tabernaculo "Rejoice and Be Merry"

Coro del Tabernaculo "Rejoice and Be Merry"

01 - Sussex Carol

02 - Carol to the King

03 - The First Nowell

04 - Deck the Halls with Boughs of Holly

05 - El nino querido

06 - La peregrinacion

07 - Riu, riu, chiu

08 - Rejoice and Be Merry!

09 - Joseph Dearest, Joseph Mine

10 - Ding Dong! Merrily on High

11 - O Holy Night

12 - One December, Bright and Clear

13 - Rise Up, Shepherd, and Follow!

14 - Little Drummer Boy

15 - Jingle Bells

16 - I Saw Three Ships

17 - The Twelve Days of Christmas

18 - What Child is This-

19 - Angels, from the Realms of Glory

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Pensando en María

Pensando  en María

Durante estas semanas no pude dejar de pensar en que una joven madre, como lo era María, habría tenido los mismos temores y sufrido los mismos dolores que cualquier otra madre sobre la tierra. No me resulta difícil imaginar sus incertidumbres, sus dudas y los muchos testimonios que habrá obtenido a lo largo de la crianza de ese Niño tan especial.

Ella, una jovencita creyente de las profecías, que entendía el significado de las palabras del mensajero celestial, estaba dispuesta a cumplir su papel en la historia de la humanidad. “He aquí la sierva del Señor”- respondió al mensaje del ángel, con firmeza.

Pero como toda madre primeriza necesitaba la ayuda de otra mujer que pudiera comprender su situación sin juzgar, ni dudar de su lealtad a las leyes de Dios. Alguien que pasaba por una experiencia semejante era la única capaz de cumplir ese papel.  

Su prima, Elisabet, sabía que el mensaje recibido por María y la situación física en la que ella se encontraba eran suficiente prueba de su sinceridad. La percepción espiritual de Elisabet, tan sensible, fue como un bálsamo para la sorprendida jovencita. Las preguntas que ambas se habrán hecho por sus situaciones tan particulares, una sería madre en su vejez y la otra, madre sin conocer varón, no necesitaban otra respuesta que la que el mismo mensajero le dio a María “ninguna cosa es imposible para Dios”. Los tres meses que compartieron fueron suficientes para que María exclamara “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija”.

 ¡Cuántas cosas debía aprender en esos largos días respecto a lo que le sucedería!

Su cuerpo estaba soportando cambios físicos que también provocarían cambios emocionales. Prepararse para cuidar al pequeño bebé sería su gran preocupación. ¿Cómo cumplir su papel de Madre del Hijo de Dios sin defraudar a nadie?

Su propia relación con José sería particular, ambos entendían que sus papeles de padres se verían afectados por la responsabilidad de criar nada menos que al Cristo que salvaría al pueblo. 

El viaje en burro hasta Belén debe haberle resultado más extenuante que de costumbre, con su enorme panza, con dolor de cintura y seguramente con sus piernas hinchadas. Con extraños dolores que anunciaban la cercanía del momento. Aún sin saber que estos serían luego más fuertes.

Cuando el tiempo llegó, lejos de sus amigas con experiencia, sin su propia madre cerca para alentarla, el profundo amor de José fue suficiente para sostenerla en la noche oscura.

Cuando sintió que su propio corazón podía llegar a partirse de dolor, la emoción de ver a ese diminuto ser que se escurría entre sus brazos calmó sus dudas. El escuchar de labios del propio José, el nombre por el cual serían llamado el bebé le habrá confirmado que él también aceptaba la responsabilidad de criarlo y cuidarlo. José entendía que era el Hijo de Dios, y no dudó en obedecer las palabras del ángel.

Los pastores que buscaron en Belén a ese bebé fueron quienes le confirmaron de manera contundente que el fruto de su vientre era más importante que su propia vida.

¿Mensajeros celestiales cantaron a humildes pastores que el Salvador estaba sobre la tierra? ¿Cómo temer con tantas experiencias espirituales? “… ha mirado la humilde condición de su sierva; …me ha hecho grandes cosas el Poderoso”, resuenan sus palabras como su fiel testimonio del Padre.

La presentación en el templo, una celebración familiar e íntima, no fue sino una hermosa experiencia espiritual para esa madre primeriza. Las palabras de Simeón guiado por el Espíritu Santo, maravillaron a esos padres que empezaban a vislumbrar que no sólo ellos sabían de la divinidad de la criatura. Ana, quien servía en el templo, tampoco pudo evitar compartir su testimonio con la joven mujer elegida por su virtud y fidelidad.

Sin saber qué pasaría en el futuro, María fue guardando en su corazón todas esas cosas. Las palabras de pastores y sabios, los sentimientos compartidos de personas escogidas, las impresiones del espíritu en medio del dolor o del gozo, fueron las gotas de aceite que llenaron su lámpara. Las mismas que seguramente, años después, alumbraron su corazón y la sostuvieron cuando el día oscureció y la tierra se movió a sus pies en la experiencia más desgarradora de una mujer, la de sobrevivir a un hijo.

 

 

Un nuevo año: Celebración de la juventud 2010

Un nuevo año: Celebración de la juventud 2010

A partir de noviembre de 2009, todas las estacas, los distritos, los barrios y las ramas de la Iglesia recibirán un nuevo DVD titulado Un nuevo año: Celebración de la juventud 2010. Este DVD constituye un recurso especial cuya finalidad es fortalecer a los jóvenes y elevar las actividades de los Hombres Jóvenes y las Mujeres Jóvenes programadas para 2010.

Se insta a los líderes a conocer mejor este DVD y a asesorarse con oración sobre el mejor uso que se le pueda dar para fortalecer a los jóvenes durante el año. Si desea aprender más acerca del DVD y de sus posibles usos, consulte los enlaces siguientes:

Qué contiene este DVD

Como me prepararo para cuando reciba el DVD

Cuandó recibiré el DVD

Qué hago cuando reciba el dVD

Materiales de Apoyo

Adelanto DVD

Como Aplicar la Disciplina

SESION 9

Candlelight Christmas

Candlelight Christmas

  Away In A Manger 

  Behold  

  Bethlehem In The Land Of Juda 

  Breath Of Heaven 

  Bring A Torch

  Gloucestershire Wassail 

  In The Bleak Midwinter 

  Messiah Medley 

  O Holy Night 

  Silent Night 

  Some Children See Him 

  The Holly And The Ivy      

  The Shining Star 

  Triumphant Christmas Medley 

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Natividad, La Historia.

 

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¿ Qué hemos de dar ?

La Navidad

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Más diligentes y atentos en el Hogar-Élder David A. Bednar

Más diligentes y atentos en el Hogar-Élder David A. Bednar

En 1833, el profeta José Smith recibió una revelación para varios líderes de la Iglesia con una fuerte amonestación de poner en orden a sus respectivas familias (véase D. y C. 93:40–50). Una frase específica de esa revelación sirve de tema para mi mensaje: “más diligentes y atentos en el hogar” (versículo 50). Deseo sugerir tres formas en las que cada uno de nosotros puede ser más diligente y atento en su hogar. Los invito a que escuchen con oídos que oigan y con un corazón que sienta, y ruego que el Espíritu del Señor esté con todos nosotros.

 

Sugerencia 1: Expresar amor y demostrarlo

 

Para empezar a ser más diligentes y atentos en el hogar podemos decir a los seres queridos que los amamos. Dichas expresiones no tienen que ser floridas ni extensas; simplemente debemos expresar amor de manera sincera y frecuente. 

Hermanos y hermanas, ¿cuándo fue la última vez que tomaron a su compañero eterno entre los brazos y le dijeron: “Te amo”? Padres, ¿cuándo fue la última vez que de manera genuina expresaron amor a sus hijos? Hijos, ¿cuándo fue la última vez que dijeron a sus padres que los aman? 

Todos nosotros sabemos que debemos decir a nuestros seres queridos que los amamos, pero lo que sabemos no siempre se refleja en lo que hacemos. Tal vez nos sintamos inseguros, incómodos o quizás un poco avergonzados. 

Como discípulos del Salvador, no sólo tratamos de saber más, sino que debemos hacer de manera constante más de lo que sabemos que es correcto y llegar a ser mejores. 

Debemos recordar que el decir “Te amo” es solamente el comienzo; debemos decirlo, decirlo de corazón y, lo más importante, demostrarlo constantemente. Debemos expresarlo y también demostrar el amor. 

El presidente Thomas S. Monson dio este consejo hace poco tiempo: “Con frecuencia suponemos que [las personas que nos rodean] deben saber cuánto [las] queremos; pero nunca debemos suponerlo; debemos hacérselo saber… Nunca nos lamentaremos por las palabras de bondad que digamos ni el afecto que demostremos; más bien, nos lamentaremos si omitimos esas cosas en nuestra interacción con aquellos que son los que más nos importan” (“Encontrar gozo en el trayecto”, Liahona, noviembre de 2008, pág. 86).  

A veces, en un discurso o un testimonio de la reunión sacramental, oímos algo así: “Sé que no le digo a mi esposa con suficiente frecuencia cuánto la quiero. Hoy deseo que ella, mis hijos y todos ustedes sepan que la amo”. 

Tal manifestación de afecto quizás sea apropiada, pero cuando escucho una declaración como ésa, me siento incómodo y para mis adentros exclamo que la esposa y los hijos no deberían estar escuchando esa expresión, privada y aparentemente desacostumbrada, en público y en la Iglesia. Espero que los hijos oigan expresiones de amor y vean demostraciones de cariño entre sus padres en el diario vivir. Sin embargo, si la declaración pública de afecto en la Iglesia cae de sorpresa a la esposa o a los hijos, entonces es obvio que se debe ser más diligente y atento en el hogar. Ver discurso completo

Los Niños Cantores de Navidad

Los Niños Cantores de Navidad

01. Noche de paz

02. El burrito de belen

03. Los peces en el rio

04. Jingles Bells

05. Dulce jesus mio

06. A belen pastores

07. Campana sobre campana

08. Venid pastorcillos

09. Feliz Navidad

10. Niño del Alma

11. Vamos, Vamos Pastorcitos

12. Donde seran Pastores

13. El Tamborilero

14. Ha nacido el Niño

15. Hacia Belen

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