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LA VERDAD RESTAURADA

La Perspectiva de una Mujer Sobre Sacerdocio.

La Perspectiva de una Mujer Sobre Sacerdocio.

El presidente Spencer W. Kimball dijo en un discurso de una charla fogonera para las mujeres de la Iglesia: "Disfrutábamos de plena igualdad como hijos espirituales de la Deidad". Luego prosiguió diciendo que "a pesar de esta gran certeza, nuestros papeles y asignaciones eran diferentes" (Liahona, enero de 1980).

Creo que cada uno de nosotros tiene que cumplir una misión específica en la tierra. "Para cada hombre [y cada mujer] hay una hora señalada, de acuerdo con sus obras" (D&C 121:25). "Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios. A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así todos se beneficien" (D&C 46:11-12).

Creo que hicimos promesas sagradas en los concilios premortales con relación a nuestro papel en la edificación del reino de Dios en la tierra. A cambio se nos prometieron los dones y los poderes necesarios para cumplir con estas responsabilidades tan especiales. Me gustaría volver a citar al presidente Kimball: "Recuerden, en el mundo anterior a éste las mujeres fieles recibieron ciertas asignaciones mientras que los hombres fieles fueron preordenados a ciertas tareas del sacerdocio... ¡Son responsables por las cosas que tiempo atrás se esperaba de ustedes, tal como lo son aquéllos a quienes sostenemos como profetas y apóstoles! (Véase Liahona, enero de 1980). Creo además que esas asignaciones y papeles difieren mucho entre una mujer y otra, tanto como hay diferencias entre un hombre y una mujer.

A todos se nos ha enseñado que es bueno tener modelos, alguien a quien emular. Sin embargo, hay un gran peligro en querer ser demasiado como otra persona, pues tendremos celos competitivos y nos sentiremos abatidos. No hay dos personas iguales. A algunas mujeres se les concede tener familias numerosas, a otras pequeñas y otras no tienen familia. Muchas esposas ejercen sus dones y talentos para sostener a sus maridos en sus trabajos como líderes comunitarios, líderes de los negocios, presidentes de estaca, obispos o Autoridades Generales, y contribuyen al desarrollo de sus hijos. Otras mujeres aplican sus dones y talentos directamente como líderes por derecho propio. Existe también otro tipo de mujeres que combinan tanto el papel de apoyo como el de líder en el ejercicio de sus dones y sirven de este modo de dos maneras simultáneas. Por ejemplo, todos sabemos que había grandes diferencias entre las asignaciones de Mary Fielding Smith y las de Eliza R. Snow; no obstante ambas buscaron con entusiasmo la voluntad del Señor, ambas buscaron el matrimonio y el tener hijos, y ambas dieron al reino todo lo que tenían.

Resulta evidente que nuestro mayor desafío es el de vivir lo suficientemente dignos de conocer paso a paso la voluntad del Señor en lo que concierne a nosotros, recordando que, de vez en cuando, lo que tal vez queramos hacer hoy a causa de las modas y de las vanidades del mundo puede que no sea lo que hayamos acordado hacer tiempo atrás. Deberíamos estar dispuestos a vivir y a orar igual que María, la madre de Jesús, cuando le dijo al ángel que acababa de darle su asignación: "Hágase conmigo conforme a tu palabra"(Lucas 1:38).

Permítanme emplear un ejemplo personal por un instante. La hermana Ardeth Kapp, una de mis queridas amigas, es una de las mujeres más puras, dulces y fuertes que conozco. Su esposo, Heber, es un gran pilar y sirvió como presidente de nuestra estaca en Bountiful, Utah. Los Kapp no han sido bendecidos con hijos. Joan Quinn es otra amiga querida y también una de las mujeres más puras, dulces y fuertes que conozco. Su esposo, Ed, es un hombre brillante y capaz, otra influencia estable e inspiradora en nuestra vida. Los Quinn han sido bendecidos con doce hijos. Mi esposo y yo estamos haciendo lo que podemos en el reino y hemos sido bendecidos con tres hijos.

Algunas mujeres que conozco no han sido bendecidas todavía con un compañero ni con el matrimonio, pero aun así están edificando el reino cada día y bendiciéndome personalmente a través de nuestra amistad. Seis ejemplos muy diferentes son Maren Mouritsen y Marilyn Arnold, a quienes considero mis queridas amigas de la Universidad Brigham Young; Caroíyn Rasmus, con quien he trabajado en las Mujeres Jóvenes; y otras tres que han trabajado como secretarias muy eficaces de mi esposo, Randi Greene, Janet Calder y Jan Nelson, cuyas contribuciones a nuestra vida son tanto de carácter personal como profesional. Obviamente la lista de mujeres que me bendicen y que bendicen a la Iglesia podría continuar, pero lo que quiero resaltar es que Ardeth, Joan, Carolyn, Maren, Marilyn, Randi, Janet y Jan son todas muy diferentes. En realidad, todas tenemos papeles diferentes en la vida. Quizás estos papeles cambien para cada una de nosotras en los años venideros, pero aun así nos amamos mucho las unas a las otras y siempre hemos amado a los hombres de nuestra vida: padres, hermanos, amigos, esposos e hijos. Amamos al sacerdocio. Cada una de nosotras desea lo correcto, debe anhelar lo correcto y debe dar todo lo que tiene al reino con la mira puesta únicamente en la gloría de Dios y en los convenios que hemos hecho. Como el presidente David O. McKay solía decir con frecuencia: "Sea lo que seas, haz bien tu papel".Descargar y seguir leyendo

Enseñe a la familia a Predicar el Evangelio

Enseñe a la familia a Predicar el Evangelio

Cuando una de mis hijas tenía diez años, hablamos como familia sobre cómo emplear el Espíritu para influir en las demás personas.

Un día, mientras estaba hablando con su maestra de piano, la cual no era miembro de la Iglesia y venía a nuestra casa para darle clases, sintió una inspiración. Le dijo a su maestra, percibiendo que esto le haría sentir el Espíritu: "Cantemos juntas". La maestra estuvo de acuerdo, así que mi hija le dio un himnario a propósito para que tocase un himno. La maestra tocó los himnos con facilidad y ambas cantaron juntas. Después de cantar algunos himnos, nuestra hija recibió la impresión adicional de cantar "En el pueblo de Sión", cuya letra habla de no utilizar tabaco, te, café ni alcohol, todo lo cual utilizaba la maestra. Esta buena hija comenzó a cantar la letra con la maestra, pero ésta se quedó atascada y no pudo continuar cantando. Como resultado de la iniciativa de nuestra hija, pudimos, como familia, enseñarle más cosas del Evangelio a la maestra.

Unas semanas más tarde, esta misma pequeña desafió a un grupo de maestros de la escuela a que dejaran de tomar café (los maestros estaban en el descanso tomando café). Les dijo que iba en contra de los mandamientos del Señor. Una maestra, con la voz un tanto entrecortada, nos llamó para informarnos de lo que había hecho nuestra hija. Este tipo de experiencias edifican una verdadera fe en el niño. Resultó interesante ver cuán valiente fue y, ahora, siendo adolescente, qué gran espíritu misional conserva todavía. Esas experiencias le han sido de gran beneficio.

Tenemos que asegurarnos de que, al enseñar a nuestros hijos a guardar los mandamientos, no omitamos la obra misional. Los niños pueden tener una gran influencia en traer personas a Cristo y, al tener estas experiencias, desarrollarán un deseo de servir como misioneros regulares cuando sean mayores. Debemos enseñar a nuestros hombres adolescentes y, cuando sea apropiado, a las mujeres jóvenes, a servir una misión. Todos los varones jóvenes deben estar preparados para servir. Nosotros siempre hemos sentido que nuestras hijas debían estar preparadas para servir una misión o para casarse en el templo, sin importar cuál de las dos opciones llegara primero. Hemos enseñado a todos nuestros hijos a ahorrar dinero para servir una misión y para casarse. Cuando usted enseñe a sus hijos a prepararse para el servicio misional, quizás quiera considerar lo siguiente:

1. Haga mención en las oraciones familiares al momento en que ellos sirvan una misión, y ore para que se preparen para hacerlo. Algunos padres han dicho: "Oraremos por ellos cuando estén allí".

2. Recuerde a sus hijos los convenios que han hecho en la vida premortal para "obrar en [la viña del Señor] en bien de la salvación de las almas de los hombres" (D&C 138:56).

3. Recuerde particularmente a los jóvenes que el servicio misional es parte inherente del sacerdocio. Cuando ellos reciben su ordenación, reciben también el cometido de llamar al mundo al arrepentimiento.

4. Asegúrese de que sus hijos reciban la bendición patriarcal cuando sea el momento apropiado. Esta bendición será una guía enorme para ellos a lo largo de los años, y a muchos les dará instrucción detallada sobre la obra misional.

5. Comparta experiencias misionales propias y de otras personas.

6. Enseñe a sus hijos que una misión es otra escala en el camino hacia la exaltación que les preparará para el resto de la vida. Si verdaderamente enseñamos a nuestros hijos la importancia de la obra misional, serán enormemente bendecidos.

 

Hay una misión de la familia, del mismo modo que hay una misión de la Iglesia. La misión de la familia consiste también en proclamar el Evangelio, perfeccionar a sus miembros y redimir a sus antepasados que han fallecido. Enseñe a sus hijos tanto por el ejemplo como por el precepto y serán grandes misioneros —en cada uno de estos aspectos.

Enseñe a su Familia a guardar los Mandamientos

Enseñe a su Familia a guardar los Mandamientos

Los tatarabuelos de mi esposa, Edward y Caroline Owens Webb, estaban entre los Santos de los Últimos Días que fueron expulsados de Nauvoo. El hermano Webb era herrero y, cuando llegó a Council Bluffs, Brigham Young le pidió que se quedase allí por un tiempo para ayudar a los pioneros que se dirigían hacia el oeste en sus preparativos de viaje. Pasaron uno, dos, tres, cuatro y finalmente cinco años antes de que el hermano y la hermana Webb se trasladasen con su familia al valle del Lago Salado. Estaban maravillados de que por fin pudieran unirse al resto de los Santos.

En 1852, los Webb estaban preparados para realizar el viaje y partieron con la última compañía que dejó atrás Council Bluffs. Cuando la compañía llegó al río Platte, se desató una epidemia de cólera en el campamento, y varias personas murieron como consecuencia de ello.

Amasa Lyman dijo al escribir sobre el brote de la enfermedad: "El llanto y el lamento de aquellos que se enfermaban era verdaderamente terrible. El ver cómo alguien caía enfermo en un instante y cómo en cuestión de menos de una hora el brillo de la salud era reemplazado por la palidez de la muerte, y el saber que aquellos que sufrían eran nuestros seres amados, tan queridos por nosotros a través de los más tiernos lazos que unen a los seres humanos, podía partir el corazón. Para la mayoría de los enfermos no habría más descanso que la tumba. Sin embargo, algunos fueron sanados mediante la ministración de un siervo de Dios".

Una joven que padecía la enfermedad mandó llamar al hermano Webb para que le diese una bendición. Aunque su esposa intentó persuadirle de que no fuese, algo que ella nunca antes había hecho, él sintió que debía ir y cumplir con su deber cuando fuese llamado. Con gran fe dio una bendición a la muchacha enferma, la cual fue sanada y pudo llegar al valle del Lago Salado. Sin embargo, él contrajo la enfermedad y murió esa misma noche. Su rudimentario ataúd fue construido con la madera de una caja que estaba unida a la parte trasera de su carromato, y fue enterrado esa misma noche cerca del río Platte. Su esposa escribió: "Falleció lleno de fe en el Evangelio".

Sólo podemos imaginar cómo debió haberse sentido la hermana Webb. En su intento de ayudar a otra persona, su esposo había perdido su propia vida. Habría sido fácil para ella desafiar a Dios, estar enfadada, molesta, y alejar a su familia de la Iglesia. En vez de eso, fue obediente al mandamiento del Señor y llevó a su familia consigo hasta su destino. Fue fiel hasta el final. Ya han pasado muchos años. ¿Qué tiene la familia Webb para corroborar este sacrificio de fe? Cientos y cientos de sus descendientes han sido investidos y sellados en el templo, y son fieles en el reino.

¡Cuán importante es guardar los mandamientos del Señor! ¡Cuán duradero es el impacto de los padres fieles! Esa fidelidad puede extenderse por generaciones de Santos.

Resulta evidente que debemos enseñar a nuestros hijos a guardar los mandamientos. Si les hemos enseñado a volver su corazón al Señor y a percibir las impresiones del Espíritu, el enseñarles a guardar los mandamientos será relativamente sencillo. Además, a medida que los hijos observan cómo sus padres viven los mandamientos, ellos verán, sentirán y conocerán la importancia de hacerlo. Experimentarán las bendiciones que emanan de guardar los mandamientos en una familia fiel y, de ese modo, no tendrán que ser convencidos ni pasar por un período de rebelión,- pero aun así necesitan que se les enseñe.

A veces los padres creen que sus hijos aprenderán a guardar los mandamientos por osmosis o que los aprenderán por sí mismos, y dicen: "Bueno, mis padres nunca me enseñaron y supongo que los hijos tienen la libertad para escoger por sí mismos". Sin embargo, el Señor nos ha dicho que los padres deben enseñar a sus hijos:

 

Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los padres. Porque ésta será una ley para los habitantes de Sión, o en cualquiera de sus estacas que se hayan organizado.

Y sus hijos serán bautizados para la remisión de sus pecados cuando tengan ocho años de edad, y recibirán la imposición de manos.

Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor.

Y los habitantes de Sión también observarán el día del Señor para santificarlo (D&C 68:25-29).

 

El Espíritu instruyó a Alma sobre la responsabilidad que tenía de enseñar a sus hijos a guardar los mandamientos:

 

Y ahora el Espíritu del Señor me dice: Manda a tus hijos que hagan lo bueno, no sea que desvíen el corazón de muchos hasta la destrucción. Por tanto, hijo mío, te mando, en el temor de Dios, que te abstengas de tus iniquidades (Alma 39:12).

 

El Señor nos hará responsables si no enseñamos a nuestros hijos. El presidente Heber J. Grant declaró:

 

El Señor ha dicho que es nuestro deber enseñar a nuestros hijos mientras son jóvenes y yo prefiero cumplir con Sus palabras más que dar oído a las de aquéllos que no están obedeciendo Sus mandamientos. Es absurdo imaginar que nuestros hijos crecerán con un conocimiento del Evangelio sin que se les enseñe... Mi esposa y yo podemos saber que el Evangelio es verdadero; pero quiero decirles que nuestros hijos no lo sabrán a menos que lo estudien y obtengan un testimonio por ellos mismos. Los padres se engañan a sí mismos si imaginan que sus hijos nacerán con un conocimiento del Evangelio [Confeience Repoit, abril de 1902, página 80).

 

Los líderes de la Iglesia tienen que cuidarse de no suplantar esta responsabilidad de los padres. El élder Boyd K. Packer ha dicho:

 

Obispos, tengan siempre bien presente que los padres son responsables de presidir sobre sus familias. A veces, con todas las buenas intenciones, requerimos tanto de los hijos y del padre, que éste no es capaz de hacer su parte.

Obispo, si mi hijo necesita consejo, primero es mi responsabilidad, y luego suya. Obispo, si mi hijo necesita esparcimiento, yo se lo daré primero y usted después. Si mi hijo necesita corrección, ésa debe ser mi responsabilidad primero, y suya después.

Si yo no estoy cumpliendo como padre, ayúdeme a mí primero y a mis hijos en segundo lugar. No se apresure a retirar de mí el deber de educar a mis hijos (véase Liahona, julio de 1978). 

 

LA ENSEÑANZA DE LA LEY DEL DIEZMO

Hace unos pocos años, uno de mis hijos recibió su primera paga por un trabajo en un cementerio. El cheque era por un total de 245 dólares, y él estaba muy animado para comprar algunas cosas que quería.

Fuimos al banco, donde puso un tercio del dinero en su fondo de ahorro para la misión y se quedó con el resto para pagar el diezmo y comprar una bicicleta. Mientras regresábamos a casa, puso el dinero en un sobre y lo metió en la guantera trasera de la furgoneta.

De repente, otro conductor comenzó a hacernos señales con el claxon, de forma bastante molesta, supuse yo. Nos hicimos a un lado, pensando que quería adelantársenos, pero continuó tocando el claxon y haciendo gestos muy extraños. Finalmente, en un semáforo que estaba cerrado, nos gritó: "¿No sabe que su muchacho está tirando dinero por la ventanilla? Hay billetes de veinte dólares volando por todas partes".

Mientras conducíamos, uno de los hijos más pequeños había encontrado el dinero y comenzó a tirarlo por la ventanilla trasera. Todos nos sentimos muy molestos. Regresamos a la autopista e hicimos una oración, y toda la familia se puso a buscar por unos cien metros a ambos lados de la autovía, pero no encontramos ni un solo billete. (En total se habían perdido sesenta y cinco dólares). Los billetes debieron haberse volado con el paso de los coches o alguien pudo haberlos encontrado. Mi hijo mayor lloraba y estaba muy enfadado, pues en ese mismo momento íbamos en camino a comprar su bicicleta.

Entonces dijo que si utilizaba el dinero del diezmo tendría suficiente para comprar la bicicleta. Nosotros le dijimos que no creíamos que ésa fuese una buena idea, a lo que él argumentó: "Siempre me han dicho que la tierra y todo lo que hay en ella es del Señor. Bueno, Él ya tiene Su dinero". Estaba dispuesto a que le llevásemos a comprar la bicicleta utilizando el dinero del diezmo. Finalmente dijimos que hablaríamos del asunto uno o dos días más tarde, luego de que se hubiese tranquilizado y orase al respecto. Si después de hacerlo todavía quería comprar la bicicleta, le apoyaríamos en su decisión. Si no, tendría que entregar el diezmo al obispo.

Nos pusimos muy contentos cuando a los pocos días lovimos entrar en el despacho del obispo y pagar el diezmo. Había acudido al Señor, recibió una respuesta y fue obediente a esas impresiones. Le dijimos que ciertamente sería bendecido por haber actuado así.

Sin embargo, como suele ser costumbre, comenzó a enfrentar ciertas pruebas. El dueño del cementerio donde trabajaba le dijo que tendría que rescindirle el contrato. El cementerio había sido comprado por otra persona cuyo hijo iba a realizar el trabajo del mío. Mi hijo estaba muy ofendido y nos dijo en broma pero con un tono de seriedad: "Me pregunto si realmente vale la pena pagar el diezmo".

Continuó luchando durante varias semanas, intentando encontrar trabajo en cualquier otra parte, pero no lo logró. Finalmente, un médico que era miembro de la Iglesia lo llamó para decirle que tenía un trabajo para limpiar su despacho y que si lo quería, era de él. Mi hijo acceptó entusiasmado.

Es interesante que, aunque aquel trabajo de limpieza no era tan bien pagado como el del cementerio, el médico se interesó personalmente por nuestro hijo y le ayudó mucho a madurar y a prepararse para su misión. La ganancia que recibió fue mucho más allá del mero aspecto económico.

Esta experiencia de guardar los mandamientos fue una bendición para toda la familia. Y especialmente fue de beneficio para nuestro hijo, puesto que pudo ir a la misión y predicar por experiencia propia sobre la importancia de dar al Señor un diezmo íntegro.( "Como Criar una Familia Celestial"-Gene R. Cook)

Debemos ser Capitanes

Debemos ser Capitanes

Ustedes y yo tenemos un destino espiritual y no nos permite sentarnos pasivamente en la parte de atrás del avión que viaja por la vida terrenal.

Deben ser capitanes en la causa del Señor con una misión específica que cumplir. El Señor le prometió Abraham que por su descendencia serian bendecidas todas las familias de la tierra, se refería a la bendición espiritual que el mundo recibiría por medio de nosotros a quienes llamo hijos del convenio, Alma describe algunos como llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios se han preguntado alguna vez ¿Por qué soy, quien soy? ¿Porque siento lo que siento? ¿Por qué he decidido creer más plenamente en el Señor Jesucristo? ¿Por qué escojo guardar sus mandamientos, cuando a otros no les importa? ¿Por qué tengo esos sentimientos hacia el Libro de Mormón? ¿Por qué salta las palabras de las escrituras y penetran en mi corazón, cuando otras personas son casi indiferentes a este libro sagrado? ¿Por qué he estado dispuesto hacer convenios sagrados por medio del bautismo, en el templo y para muchos de ustedes servir en una misión? Ustedes fueron escogidos y preordenados a tener el evangelio en su vida y ser líderes en la causa del evangelio restaurado … acepten que tienen un destino eternamente importante un destino espiritual, lean su bendición patriarcal, como se dijo de la reina Esther en la antigüedad ¡para esta hora tu has llegado al reino! Crean en su destino y acéptelo con entusiasmo, el darse cuenta de quienes son, y quienes deben ser, no los conviertes en capitanes en la causa del Señor, hay obstáculos y tentaciones mucho más peligrosos que una manada enorme de gansos canadienses que pueden evitar que logren su destino, deben de estar en guardia, para ser capitanes en la causa del Señor debe haber preparación ,la cual no es fácil, el Salvador dijo: “ Si uno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, y tome su cruz y sígame” explico además que el hombre tome su cruz, significa que debe abstenerse de toda impiedad, y de todo deseo mundano y guardar los mandamientos del Señor. Elder Neil L. Andersen – Charla SEI, Enero 2010

Las Finanzas: Que nos aconsejan nuestros líderes

Presidente Gordon B. Hinckley:

Para satisfacer nuestros deseos caemos en deudas, disipamos nuestros recursos en el pago de altos intereses y nos volvemos esclavos del trabajo para poder pagarlos... Les recomiendo las virtudes del ahorro y la industria... Es el trabajo y el ahorro los que hacen que las familias sean independientes. - Thou Shall Not Covet, Ensign de Marzo de 1,990, 4.

Presidente Thomas S. Monson:

Exhortamos a los Santos de los Últimos días a ser prudentes en sus planificaciones, a ser conservadores en sus estilos de vida y a evitar la deuda excesiva e innecesaria. - To Learn, To Do, To Be, Ensign de Mayo de 1,992, 47.

Presidente James E. Faust:

Es importante aprender a distinguir entre deseos y necesidades. Se necesita auto disciplina para evitar la filosofía de "comprar ahora y pagar después" y adoptar la práctica de "ahorrar ahora y comprar después"... Tener un hogar libre de deudas es una meta importante de la vida providente... Los hogares que están libres y limpias de hipotecas y préstamos no pueden ser confiscados... La independencia significa... estar libre de deudas personales y de intereses y de la carga que requiere el deberle a todo el mundo. - The Responsability for Welfare Rests with Me and My Family, Ensign de Mayo de 1,986, 20 y 21.

Presidente Ezra Taft Benson:

Nuestros líderes inspirados siempre nos han exhortado a despojarnos de las deudas, vivir dentro de nuestras posibilidades y comprar de contado. -Pay Thy Debt and Live, Ensign de Junio de 1,987, 3.

Presidente Spencer W. Kimball:

Toda mi vida desde niñez yo escuché a los hermanos decir: Aléjese de las deudas y manténgase fuera de las deudas. - In Conference Report, Abril de 1,975, 166.

Presidente J. Reuben Clark Jr.:

El interés nunca duerme, no se enferma ni se muere... Una vez que has caído en deudas el interés será tu compañero en cada minuto del día y de la noche; no puedes rechazarlo o escabullirte de el, no puedes despedirlo, no se somete a las suplicas, demandas u ordenes, y en cualquier momento entras en su camino o cruzas su recorrido, fallas hasta enfrentar lo que te exige y finalmente te aplasta. - In Conference Report, Abril de 1,938, 103.

Presidente Heber J. Grant:

Si hay algo que traerá paz y contentamiento al corazón de hombre, y a su familia, es vivir dentro de nuestras posibilidades. Si hay algo que trae reveses y desanimo y desilusión, es tener deudas y obligaciones que uno no pueda cubrir. - Gospel Standars, Comp. G. Homer Durham 1,941, 111.

Elder L. Tom Perry:

No deberíamos prestar oídos a las suplicas de hoy en día... que nos tientan a competir por posesiones de este mundo... A menudo, los artículos son comprados con dinero prestado, sin darnos ningún pensamiento de proveer para nuestras futuras necesidades... Sabiamente hemos sido aconsejados para evitar las deudas como si de una plaga se tratara... Una familia bien administrada no paga intereses sino por el contrario: Los gana. - If Ye Are Prepared Ye Shall Not Fear, Ensign de Noviembre de 1,995, 35-36.

"Adán el Hombre" de Larry E. Dahl

"Adán el Hombre" de Larry E. Dahl

Cerca del trono de Dios

Esta tierra fue creada en un entorno diferente, con una atmósfera completamente distinta de la que conocemos ahora. Fue creada cerca de Kolob, cerca de donde mora el mismo Dios. Hablando de la renovación y regeneración del planeta en el que vivimos, José Smith dijo, sencillamente: "Esta tierra volverá  ante la presencia de Dios, y será coronada con la gloria celestial".  El Presidente Brigham Young explica:"Cuando se estructuró y creó la tierra y se colocó al hombre en ella, esto sucedió próximo al trono de nuestro Padre en el cielo. Y cuando el hombre peco, si bien eso constituía un designio divino, nada de ello fue misterioso o desconocido para los Dioses; lo comprendieron todo, todo estaba planeado. Pero cuando el hombre pecó, la tierra cayó en el espacio, y tomó su lugar en el sistema planetario, y el sol se convirtió en nuestra fuente de luz....Esta es la gloria desde donde provino la tierra, y cuando sea glorificada volverá a estar frente al Padre, y morara allí" . En una ocasión anterior, el Presidente Young expresó que "esta esfera terrestre, esta pequeña substancia opaca (sic) arrojada al espacio, constituye solo una partícula en  el gran universo; y cuando arribe a un nivel celestial, volverá a estar ante la presencia de Dios, donde fue generada por vez primera.

"En una de sus enseñanzas a una de las hijas de la  Iglesia. John Taylor se refirió a sus orígenes divinos:

¿Sabes tú que, no hace mucho tiempo, tu espíritu, puro y sagrado vivió en el seno del Padre  celestial, y en su presencia, y que tu madre, una de las reinas del cielo, se encontraba rodeada por tu hermano y tu hermana espirituales en el mundo de los espíritus ,entre los Dioses? Tu espíritu guarda esas escenas, y tu has crecido en inteligencia, has visto mundos organizados sobre otros mundos y personas con espíritus afines al tuyo, que asumieron los tabernáculos, murieron, resucitaron y recibieron su exaltación en los  mundos redimidos en los que algunas vez vivieron. Tú, que deseosa y ansiosa has intentado imitarlos, esperando obtener un cuerpo, una resurrección y también la exaltación...ansiaste, suspiraste y le oraste a tu Padre Celestial para que llegue el momento en que pudieras llegar a esta tierra, que se había trasladado y había sido arrojada del lugar en que fue organizada en primer lugar, cerca del planeta Kolob. Dejando el seno de tu padre y de tu madre y a todos los espíritus hermanos, llegaste a la tierra, tomaste un tabernáculo e imitaste lo hecho por quienes fueron exaltados antes de tí. Además, puesto que la Caída aún no se había producido, puesto que la tierra fue creada próxima al lugar donde habita Dios, la tierra se encontraba en un sistema diferente del tiempo en la mañana de la creación. En el relato de Abraham acerca de la creación, los Dioses le instruyeron a Adán y a Eva: "De todo árbol del jardín podrás comer libremente, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él, porque en la ocasión en que de él comieres, de seguro morirás. Ahora, yo, Abraham, ví que era según el tiempo del Señor, que era según el tiempo de Kolob , porque hasta entonces los Dioses aún no le habían señalado a Adán su manera de contar tiempo." (Abraham 5:12-13.) 

La Creación Paradisíaca

 

"El hombre, cuando fue colocado por primera vez en la tierra", explicó Elder Orson Pratt, "era un ser inmortal, capaz de tener resistencia eterna; su carne y sus huesos, al igual que su espíritu, eran inmortales y eternos por naturaleza; y fue del mismo modo con toda la creación inferior...; todos eran inmortales y eternos por naturaleza; y la tierra misma, como un ser viviente, era inmortal y eterna en su naturaleza". José Fielding Smith se refirió al tema en forma más especifica:" Adán (y por extensión, toda la creación animal) no tenía sangre en sus venas luego de haber cometido el pecado. La sangre es la vida del cuerpo mortal". Una vez que Adán probó el fruto prohibido, la sangre se convirtió en "el fluido que le daba vida al cuerpo de Adán, y fue heredado por su posteridad. La sangre no sólo era la vida del cuerpo mortal, si no que también contenía en ella las semillas de la muerte que conducen al cuerpo mortal a su fin. Previamente, la fuerza vital en el cuerpo de Adán,  que es similar al pode de sostén de cada cuerpo inmortal, fue el espíritu."

Por cuanto la sangre no formó parte de, la organización física de la vida animal hasta después de la Caída, la muerte se mantuvo en suspenso. Las revelaciones demuestran que por causa de la transgresión, se produjo la Caída, la cual trajo la muerte (Moisés 6:59; comparar con ’ Nefi 9:6). Además, puesto que la sangre es el medio de la mortalidad y por lo tanto la forma de propagación de la vida mortal, antes de la Caída no hubo procreación. Es decir el mandato a nuestros primeros padres y a todas la formas de vida de fructificar y multiplicarse para henchí la tierra (ver Moisés 2:22, 28) no podía obedecerse hasta que el hombre hubiera caído y hasta que la sangre no hubiera ingresado a los sistemas humano y animal.Descargar "Adán el hombre"

Musica desde " New Era" Magazine

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Nuevo Sitio Web para la Juventud de la Iglesia

Nuevo Sitio Web  para la Juventud de la Iglesia

SALT LAKE CITY, UTAH; Enero de 2010 | Church News - EE.UU | La Juventud de los Santos de los Últimos Días alrededor del mundo tendrá un sentido del evangelio que les brindará orientación en el nuevo sitio Web de la Iglesia,  de acuerdo a Lee Gibbons, Director para los Sitios Web de la Iglesia, lds.org. Gibbons, director of the Church’s Web site, lds.org. “Para la Juventud” contiene los mensajes inspirados los líderes de la Iglesia, incluyendo la Primera Presidencia, Autoridades Generales y las Presidencias Generales de Hombres y Mujeres Jóvenes.

El nuevo sitio, www.youth.lds.org, está accesible ahora en Inglés y se está traduciendo a otros 10 idiomas (incluyendo los dos idiomas Chinos, Mandarín y Cantones), con objeto de finalizarse este año, cuando el sitio Web de la Iglesia, lds.org, sea lanzado en una nueva plataforma en eso 10 idiomas.

El Testimony Wall  es una característica de  Para la Fortaleza de la Juventud” orientada hacia el nuevo sitio Web de la Juventud de la Iglesia. Los visitantes pueden pinchar sobre una foto y leer un testimonio escrito por el joven de la fotografía.

Como ahora, los visitantes que entran a youth.lds.org,  se les dará a bienvenida y los conducirá a cuatro aéreas de contenido general en el sitio:

“Para la Fortaleza de la Juventud entrega a la juventud de la Iglesia alrededor del mundo testificar de las bendiciones por vivir los estándares del evangelio, consistentes con la publicación familiar en el folleto de la Iglesia.

“Mensajes Mormones para la Juventud contempla áreas de videos inspirados para la juventud, tal como un mensaje del Presidente Dieter F. Uchtdorf  sobre cómo cada uno puede crear algo significativo.

“Para la Fortaleza de la Juventud ofrece hoy los mensajes diariamente inspirados para la juventud de los Líderes de la Juventud.

La pantalla de bienvenida para el nuevo sitio Web para la juventud está orientada  a cuatro áreas de contenidos para ayudar los jóvenes para compartir mensajes inspiradores y observar a otros viendo vivir los principios del evangelio.

De Cada Nación presenta historias de la juventud alrededor del mundo quienes siguen a Jesucristo en sus vidas diarias.

Un elemento clave en el contenido, según el hermano Gibbons para “A Brand New Year 2010”, los describió como los diez videos de alta calidad que se han puesto juntos para la juventud”.

“Estos videos son hermosos ya que vienen a través de todo el mundo. Los equipos de videos son una variedad de países con música de la juventud uniendo sus voces al cantar. Hemos puesto esos videos en el contexto del sitio  youth.lds.org, de manera que están disponibles para la juventud, quienes podrán interactuar alrededor del mundo entre ellos y verse”.

El nuevo sitio Web fue concebido en el 2007 como parte de una dirección contemplada en lds.org basado en la audiencia, más bien que simplemente ser un gran depósito de información, según el hermano Gibbons.

“Siendo que reconocemos las necesidades de la audiencia y brindarles contenido, ayudarles a conocer los objetivos de la guía profética que hemos recibido. Podemos capturar la palabra profética y entregarla en un contexto que sea mucho más aplicable a la audiencia”.

El sitio “Para la Juventud de Hoy”, el área contempla un blog, donde los jóvenes hacen preguntas especificas referente a un mensaje mostrado a partir de uno de los líderes de la Iglesia, y ellos, alternadamente, tienen la oportunidad de responder. De acuerdo al hermano Gibbons: -“Ellos pueden verse el uno al otro, de tal manera, vivir el evangelio. El patrón general aquí, es que entregamos la palabra profetice y destacamos a la juventud que vive el evangelio”.

Señaló que es una cosa poderosa para los jóvenes verle el uno al otro viviendo os estándares del evangelio en un mundo donde mucho de lo que ven, particularmente en los medios de comunicación, no refuerzan esos estándaresIr al Sitio

Cartas a Emma Smith

Cartas a Emma Smith

Carta a Emma Smith, fechada el 13 de octubre de 1832, desde la ciudad de Nueva York, Nueva York: “En este día he estado caminando por la parte más magnífica de la ciudad de Nueva York. Los edificios son verdaderamente grandiosos y extraordinarios, asombrosos para quien los contemple… Después de contemplar todo lo que tenía deseos de ver, regresé a mi cuarto para meditar y serenarme; y he aquí, mis memorias del hogar, de Emma y de Julia, acudieron a mi mente como una inundación y sentí el deseo de estar con ellas un momento. Mi pecho está lleno de todos los sentimientos y de la ternura de un padre y esposo, y si pudiera estar contigo, te diría muchas cosas… “Siento que quisiera decirte algo para reconfortarte en tu prueba particular y tu presente aflicción [Emma estaba embarazada].

Espero que Dios te dé fortaleza para que no desmayes. Le ruego a Él que ablande el corazón de los que te rodean para que sean bondadosos contigo y alivien la carga de tus hombros tanto como sea posible, y para que no te aflijan. Sufro por ti, porque conozco tu estado y otros no lo saben, pero debes consolarte sabiendo que Dios es tu Amigo en el cielo y que tienes un amigo verdadero y fiel en la tierra, tu esposo”.

Carta a Emma Smith, fechada el 12 de noviembre de 1838, desde Richmond, Misuri, donde se encontraba prisionero: “Recibí tu carta, que he leído una y otra vez, y que ha sido un regalo dulce y preciado para mí. ¡Oh!, que Dios me dé el privilegio de ver una vez más a mi encantadora familia, gozando de la bendición de la libertad y la vida social; el estrecharlos contra mi pecho y besar sus amadas mejillas me llenaría el corazón de inefable gratitud. Di a los niños que estoy vivo y que confío en que pronto podré ir y verlos. Reconfórtales el corazón todo lo que puedas, y trata de consolarte tú misma todo lo posible… “PD. Escríbeme tan seguido como puedas y, si te es posible, ven a verme y, si puedes, trae a los niños. Haz lo que esté de acuerdo con tus propios sentimientos y tu sentido común, y esfuérzate por sentir consuelo, si es posible; y confío en que todo resultará bien”.

Carta a Emma Smith, fechada el 4 de abril de 1839, desde la cárcel de Liberty, Misuri: “Mi amada Emma, pienso en ti y en los niños constantemente… Quiero ver al pequeño Frederick, a Joseph, a Julia y Alexander, a Johanna [una huérfana que vivía con los Smith], y al viejo Major [el perro de la familia]. Y en cuanto a ti, si quieres saber cuánto deseo verte, examina tus sentimientos y piensa en cuánto deseas tú verme, y juzga por ti misma. Con gusto caminaría desde aquí descalzo, con la cabeza descubierta y medio desnudo para verte, y lo consideraría un gran placer y nunca pensaría que es un sacrificio… Sobrellevo con fortaleza toda mi opresión, y también lo hacen los que me acompañan. Ninguno de nosotros ha flaqueado todavía”.

Carta a Emma Smith, fechada el 20 de enero de 1840, desde el Condado de Chester, Pensilvania: “Me siento muy ansioso por verles a todos nuevamente en este mundo. Parece demasiado largo el tiempo en que me he visto privado de su compañía, pero con la ayuda del Señor, espero que no se prolongue mucho más… Estoy lleno de ansiedad constantemente y estaré así hasta que llegue a casa. Ruego a Dios que los proteja a todos hasta ese momento. Mi amada Emma, mi corazón está enlazado con el tuyo y con esos pequeñitos. Quiero que me recuerden. Di a todos los niños que los amo y que tan pronto como pueda estaré de regreso. Tuyo en los lazos del amor, tu esposo”.

Carta a Emma Smith, fechada el 12 de noviembre de 1838, desde Richmond, Misuri, donde estaba encarcelado: “Dile al pequeño Joseph que debe ser un buen niño, que su papá lo ama con un amor perfecto; él es el mayor y no debe hacer daño a los que son más chicos que él, sino confortarlos. Dile al chiquito Frederick que papá lo quiere con todo su corazón; es un niño muy lindo. Julia es una criatura encantadora y también la amo; es una niña que promete mucho. Dile que papá quiere que lo recuerde y que sea una niña buena. Diles a los demás que pienso en ellos y oro por todos ellos… El pequeño Alexander está en mis pensamientos constantemente. Ah, mi afectuosa Emma, quiero que te acuerdes que soy por siempre un amigo verdadero y fiel para ti y los niños. Mi corazón está entrelazado con el tuyo para siempre jamás. ¡Oh!, que Dios los bendiga a todos, amén. Soy tu esposo, que está en grilletes y atribulado”.

Carta a Emma Smith, fechada el 4 de abril de 1839, desde la cárcel de Liberty, Misuri: “No quiero que permitas que los pequeñitos me olviden. Diles que papá los ama con amor perfecto, y que está haciendo todo lo posible por huir de la chusma a fin de poder volver a ellos. Enséñales [a los niños] todo lo que puedas, para que tengan una mente desarrollada. Sé tierna y bondadosa con ellos; no te irrites fácilmente, sino escucha sus deseos. Diles que papá dice que deben ser buenos y obedecer a mamá. Mi querida Emma, tienes una gran responsabilidad sobre tus hombros de mantenerte honorable y serena ante ellos, y de enseñarles las cosas buenas, a fin de formarles la mente para que desde el principio elijan caminos de rectitud y no se contaminen en su niñez viendo malos ejemplos”.

CHISMES no lo traspases

Charla Fogonera SEI - Enero 2010 - Elder Neil L Andersen

Charla Fogonera SEI - Enero 2010 - Elder Neil L Andersen

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Enseñe a su Familia por el Espíritu.

Enseñe a su Familia por el Espíritu.

Una tarde, hace ya tiempo, uno de mis hijos, que tenía dieciséis años, regresó de la escuela muy enfadado. Tenía algunos problemas para aprender todo lo que necesitaba saber para unos exámenes que tendría al día siguiente y, además, unos amigos habían estado importunándolo. Se sentía muy desanimado y, en su frustración, comenzó a crear cierta contención en la familia. Mi esposa y yo pensamos que quizás debíamos tomar parte. Como ya se acercaba la hora de irnos a descansar, decidimos: "No, lo dejaremos pasar. Esta noche dormirá bien y por la mañana se sentirá mejor". Decidimos no tomar parte, lo cual a veces es difícil, pero creo que fuimos sabios al mantenernos al margen de la situación aquella noche.

Sin embargo, a la mañana siguiente los problemas surgieron otra vez durante el desayuno. Debido a que nuestro hijo estaba enfadado, ofendió a una de sus hermanas, quien comenzó a llorar. Cuando terminamos el desayuno, tomé al muchacho del brazo y le dije: "Hijo, ven conmigo un momento". Lo llevé a mi cuarto, cerré la puerta y me arrodillé. Él también se arrodilló, aunque todavía estaba enfadado.

Me esforcé para orar por él: "Padre Celestial, bendice a mi hijo, porque está molesto. Ha tenido algunos problemas con la familia y está preocupado por los exámenes de la escuela". Le expresé mi amor a través de esa oración de la mejor manera que pude, ejerciendo mi fe en que el Señor le ayudaría en ese día si él enternecía su corazón.

Tras unos pocos minutos, su corazón era humilde y, tan pronto como dije amén, añadió: "Papá, déjame orar". En su oración, pidió perdón, le dijo al Señor que lo amaba y que me amaba a mí. Le dijo que iba a pedirle perdón a su hermana, que se sentía bajo mucha presión pero que creía que el Señor le iba a ayudar. Tras esa oración, padre e hijo se fundieron en un abrazo de amor y, siendo el Señor parte de la solución, el amor existente entre los dos se enriqueció sobremanera.

Se fue a la escuela, hizo bien los exámenes y regresó a casa maravillado, con grandes deseos de contarnos a su madre y a mí acerca de su éxito y de que sabía que el Señor le había ayudado. No tenía ninguna duda al respecto.

Unas dos semanas más tarde, yo estaba bajo mucha presión por tener que dirigir unas reuniones muy importantes y dar un par de discursos en ese día. Nuevamente nos encontrábamos sentados para desayunar y yo no estaba siendo tan atento con algunos de nuestros hijos como debería haberlo sido. Me sentía del mismo modo que se había sentido mi hijo, al punto de tener algún pequeño problema con uno de ellos.

Tras el desayuno, mi hijo me tomó del brazo y me dijo: "Papá, ven conmigo un momento". De nuevo fuimos al cuarto, pero esta vez él cerró la puerta y se arrodilló, y yo me arrodillé también. Entonces oí a ese buen muchacho ofrecer una oración por su padre, diciendo algo así: "Mi papá está muy preocupado. Tiene que hacer ciertas cosas para los cuales no ha podido prepararse como le hubiera gustado. Está preocupado por las reuniones y los discursos. Por favor, ayúdale, Padre Celestial. Por favor, inspírale. Yo lo amo".

No hizo falta mucho tiempo para que un corazón que no era lo suficientemente humilde como debiera haber sido, se humillase con rapidez. Luego, yo ofrecí una oración de gratitud por tener un buen hijo y le pedí perdón al Señor. Tras la oración nos abrazamos y una vez más nuestro amor se multiplicó.

Con frecuencia me he preguntado por qué el amor se multiplica de ese modo en tales situaciones. Es a causa de que el Señor forma parte de la situación. No es por el consejo de un padre o de una madre a un hijo, sino que se debe a que el Señor forma parte del momento y, cuando lo hace, la revelación fluye y el amor se multiplica.

Pues bien, me fui a trabajar e hice todas las cosas que tenía que hacer. Todo salió bien y cuando esa noche llegué a casa, ese mismo hijo, quien había llamado para averiguar a qué hora había salido de la oficina, estaba aguardándome. Cuando me vio, me preguntó: "Bueno, papa, ¿qué tal te fue hoy?". Entonces, la experiencia de aquella mañana volvió a mi mente y contesté con gratitud: "Hijo, éste ha sido un día fantástico. No tenía motivo alguno para estar preocupado. El Señor me bendijo y pude dar los discursos".

—Ya lo sabía—, dijo.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, ya lo sabía, papá. Así es como trabaja el Señor. Hoy he orado por ti diecisiete veces. Oré casi en cada clase, cuando estaba en la cafetería. Hasta oré cuando estaba en el baño para que el Señor te bendijera—. Y entonces añadió: — Ya lo sabía.

He pensado mucho en este acontecimiento en relación a enseñar por el Espíritu. Sospecho que ni yo ni nadie más podría enseñar jamás con palabras o doctrina todo lo que se puede aprender en una experiencia real con el Espíritu del Señor. ( Gene R. CooK "Como Criar una familia Celestial")

El Deber,El Cometido : El Quórum

El Deber,El Cometido : El Quórum

El salón de clase estaba completamente desordenado: papeles por el suelo y las sillas fuera de lugar. Cuando Carlos entró, encendió la luz y advirtió marcas de tiza en pizarrón, mas no leyó lo que habían escrito.

“Me pregunto que puedo hacer para servir de ayuda”, pensó. Se sentó en un rincón de clase y fijó la vista nuevamente en el pizarrón; en el estaba escrito: “Tu quórum; tu responsabilidad”.

¡Caramba, eso sí tenía que ver con su nuevo llamamiento” Sonriendo para sí, Carlos se dijo: “Alguien debe de haberse enterado que vendría aquí después de haber hablado con el obispo”. El haber sido llamado como presidente del quórum de maestros en el Barrio Tercero no era en absoluto una asignación fácil, especialmente teniendo en cuenta que el obispo le había dicho antes de salir de la oficina: “Fuiste llamado por el Señor, Carlos. Ve y fortalece a tu quórum para que todo salga como el Señor espera”.

El joven se puso de pie y se acercó hasta la ventana desde donde se podía ver el área de estacionamiento de la capilla.

“Allí está la casa de Esteban, al otro lado del estacionamiento... él no está viniendo. Esto me recuerda a Raúl y Mario que vienen a la reunión de Sacerdocio sólo cuando su padre no trabaja los domingos por la mañana; y a Leo, que vive en frente de mi casa y piensa que la noche de actividades es solamente para jugar al básquet, y no viene cuando se entera de que va a haber cualquier otro tipo de actividad.

De cualquier manera tenemos un buen quórum. Por ejemplo Paco: cualquier cosa que le dé para hacer, la hace con gusto. Y Jorge, que es el mejor ejemplo de organización que he conocido. Tengo mil cosas en la cabeza; me siento como si estuviera parado en medio de una calle con gran tránsito. ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿Cómo puedo fortalecer el quórum?" 

Estos fueron algunos de los pensamientos escapados de la mente de un joven maestro llamado a presidir su quórum, al meditar sobre su nueva asignación. Sin duda, no se trata del único joven enfrentado a tal situación en la Iglesia, aun cuando las circunstancias sean diferentes en todos los casos.

Quizás algunas de las siguientes sugerencias dadas por el Comité General del Sacerdocio Aarónico utilizando citas de las Autoridades Generales, puedan guiar y animar a las presidencias de quórum y a sus miembros, a meditar en cuanto a sus responsabilidades en esa unidad tan fundamental de la organización de la Iglesia como es el quórum.

 

Fortaleced vuestro quórum del Sacerdocio 

“El fortalecimiento de los quórumes del Sacerdocio Aarónico y de aquellos del Sacerdocio de Melquisedec afectará en forma positiva todos los programas de la Iglesia.” (Pte. Spencer W. Kimball, conferencia de junio de 1974).

“Sois miembros de un quórum del Sacerdocio y mediante vuestras acciones lo estaréis apoyando o degradando. El quórum será tan fuerte como lo sean sus miembros en forma individual. Todos tenemos la obligación y responsabilidad de honrar nuestro Sacerdocio, de ser ciudadanos dignos del quórum.” (Elder Boyd K. Packer, Seminario para Representantes Regionales de los Doce, 4 de octubre de 1973) . Descargar articulo completo

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Jesus el Cristo : El proposito de las Parabolas

Jesus el Cristo : El proposito de las Parabolas

Cabe tomar nota que se introdujo la enseñanza por parábolas cuando se manifestó una fuerte oposición contra Jesús, y cuando los escribas, fariseos y rabinos escrupulosamente espiaban sus obras, siempre listos para acusarlo con alguna palabra. Era común el uso de las parábolas entre los maestros judíos; y cuando adoptó esta manera de instruir, Jesús realmente estaba siguiendo una de las costumbres de la época; pero entre las parábolas que El habló, y las de los eruditos, no hay más comparación que la de un contraste notable en extremo.

A los discípulos elegidos y devotos que vinieron al Maestro para preguntarle por qué había cambiado de la enseñanza directa a las parábolas, El explicó que aun cuando a ellos les era concedido el privilegio de recibir y entender las verdades más profundas del evangelio, "los misterios del reino de los cielos", como El lo expresó, era imposible que el pueblo en general alcanzara esa plenitud de entendimiento, debido a su falta de receptividad y preparación. A los discípulos que ya habían aceptado gustosamente los primeros principios del evangelio de Cristo, les sería dado más; mientras que a aquellos que habían rechazado el don ofrecido les sería quitado aun lo que anteriormente habían recibido. "Por eso les hablo por parábolas—dijo El—porque viendo no ven, y oyendo no oyen; ni entienden." Citando las palabras de Isaías, demostró que se había previsto el estado de tinieblas espiri-tuales que entonces existía entre los judíos, palabras con que el antiguo profeta había declarado que la gente se volvería ciega, sorda y dura de corazón respecto de las cosas de Dios, de manera que aun cuando oyeran y vieran físicamente, sin embargo, no entenderían.

Palpablemente se manifiesta un elemento de misericordia en la forma parabólica de instrucción que nuestro Señor adoptó en las condiciones que en esa época prevalecían. Si en todo tiempo hubiera enseñado con declaraciones explícitas que no necesitaran interpretación, muchos de sus oyentes habrían sido condenados, pues su fe era demasiado débil y sus corazones estaban insuficientemente preparados para romper las cadenas del tradicionalismo y del prejuicio nacido del pecado, al grado de aceptar y obedecer la palabra salvadora. Su incapacidad para entender los requisitos del evangelio daría a la Misericordia alguna medida justa de derecho sobre ellos, mientras que si hubiesen rechazado la verdad con pleno entendimiento, la Justicia inflexible ciertamente habría exigido su condenación.

En esta amonestación del Maestro quedó subentendido el hecho de que la lección de las parábolas podría entenderse por medio del estudio, la oración y la investigación: "El que tiene oídos para oír, oiga." A los investigadores más estudiosos, el Maestro añadió: "Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." Dos hombres podrán oír las mismas palabras; uno de ellos escucha con desidia e indiferencia, el otro con una mente activa, resuelto a aprender todo lo que las palabras puedan comunicarle; y habiendo oído, el hombre diligente va luego para hacer las cosas que le fueron recomendadas, mientras que el indiferente las desatiende y las olvida. Uno es prudente, el otro imprudente; uno ha escuchado para su beneficio eterno, el otro para su condenación sin fin.

En el hecho psicológico de que los acontecimientos de una narración impresionante, aunque sencilla, pueden vivir hasta en los pensamientos de aquellos que por lo pronto están incapacitados para percibir otro significado más que el de la propia historia, encontramos otro ejemplo de la misericordiosa adaptación de la palabra de la verdad a los varios grados de capacidad de aquellos que escuchaban las parábolas. Más de un campesino que oyó el breve relato de’ sembrador y las cuatro clases de terreno; de la cizaña que sembró el enemigo de noche; de la semilla que creció aunque el sembrador la había olvidado por un tiempo, recordaría estas cosas a través de las circunstancias habituales de su trabajo cotidiano; el jardinero se acordaría de la historia de la semilla de mostaza cada vez que sembrara de nuevo, o cuando mirara la planta umbrosa, o los nidos de las aves en sus ramas; la señora de casa sentiría de nuevo la impresión de la historia de la levadura al preparar su masa; el pescador con sus redes pensaría de nuevo en los peces buenos y malos, y compararía la manera en que separaba su pesca con el juicio venidero. Entonces cuando el tiempo y la experiencia, incluso quizá algún sufrimiento, los hubiera preparado para pensamientos más profundos, encontrarían y descubrirían las semillas vivientes de la verdad del evangelio dentro de la cascara de un simple relato.

El Poder de los Consejos

El Poder de los Consejos

A lo largo de mis años de servicio en la Iglesia, he sido testigo de ejemplos extraordinarios del poder que hay en la función de los consejos. Hace unos años, cuando servía como obispo, una familia de nuestro barrio pasó por una dura crisis cuando el padre quedó sin empleo. Bastante preocupado por su situación, les visité para asesorarles y para ofrecer el apoyo y la asistencia de la Iglesia. Pese a la dificultad por la que atravesaban, se mostraron renuentes a mi ofrecimiento, así que presenté el asunto ante el comité de bienestar y el consejo del barrio. En un espíritu de amorosa confidencialidad, compartí con ellos mi preocupación por aquella buena familia y pedí sus ideas sobre cómo podríamos ayudarla. Nuestra presidenta de la Sociedad de Socorro se ofreció para hablar con la madre de la familia a fin de determinar sus necesidades inmediatas y hacer lo que estuviera a su alcance para obtener las cosas más apremiantes todo lo cual, por supuesto, correspondía a su responsabilidad, de acuerdo con el programa de la Iglesia. En menos de dos días ella logró lo que yo no había podido lograr, y la familia, con humildad y agradecimiento, aceptó la ayuda ofrecida. El presidente del quórum de élderes habló con el padre lo cual, por supuesto, tenía el derecho y el deber de hacer y juntos buscaron maneras de mejorar su situación laboral. Nuestro presidente de los Hombres Jóvenes advirtió que la casa de aquella familia necesitaba una buena mano de pintura, así que hizo los arreglos para que sus presbíteros trabajaran con el grupo de sumos sacerdotes en esa tarea.

En el curso de mis conversaciones con los padres, me enteré de que estaban seriamente endeudados y atrasados en el pago de la hipoteca. Basándome en las pautas aprobadas del sistema de bienestar, les pregunté si tenían algún familiar que estuviera dispuesto a tenderles una mano en ese momento de necesidad, pero recibí poca información al respecto. Sin embargo, la presidenta de la Sociedad de Socorro, se enteró de que la madre tenía un hermano en muy buena situación económica.

"Sería la última persona a quien le pediría nada", dijo la madre. "Hace años que no nos hablamos. No puedo ir después de todo este tiempo y decirle: ¿Te acuerdas de mí? Soy tu hermana. ¿Podrías prestarme dinero?"'. Entendí perfectamente el dilema en el que se encontraba pero, no obstante ello, consideré que era importante seguir el orden establecido por la Iglesia. Finalmente, tras hablar más a fondo sobre el asunto, ella me autorizó para que me pusiera en contacto con su hermano, quien vivía en una ciudad distante. Lo llamé y le expliqué las circunstancias tan difíciles en las que se encontraba su hermana menor. A los tres días el hombre llegó a Salt Lake City y ayudó a su hermana a poner en orden su situación económica.

Mientras tanto, el presidente del quórum de élderes siguió ayudando al padre de la familia a buscar un empleo estable con un ingreso decente. En poco tiempo, la familia gozó de una mayor seguridad que nunca hasta ese momento.

Lo que es más importante, sin embargo, es que como familia también estaban más unidos que antes. Creo que jamás vaya yo a olvidar el momento tan emotivo en que aquella buena hermana se reencontró con su hermano después de tantos años de alejamiento. Aun cuando él se había distanciado de la Iglesia, se creó un vínculo espiritual inmediato que se puede entender únicamente dentro del contexto del Evangelio. Así que, probablemente, no le sorprenderá a nadie saber que como resultado de aquella experiencia, el hermano con el tiempo volvió a la actividad plena en la Iglesia y renovó su relación con su familia. Y todo eso sucedió debido a los inspirados esfuerzos de un fiel consejo de barrio que funcionó conforme al programa que Dios diseñó para Sus hijos por medio de Sus siervos.

A lo largo de años de experiencias tales, he llegado a la firme conclusión de que el sistema de consejos de la Iglesia ha sido divinamente estructurado para ser una bendición en la vida de los hijos de nuestro Padre Celestial. Y para ser totalmente sincero, a veces me cuesta entender cómo es que tantos de nuestros líderes no logran captar la visión de la medida en que el trabajo a través de los consejos puede ampliar su capacidad para lograr todo cuanto el Señor espera de ellos dentro de sus respectivas mayordomías.Descargar articulo completo

Doctrina de Salvación : El uso del aceite consagrado

Doctrina de Salvación : El uso del aceite consagrado

EL ACEITE DE OLIVA ES UN EMBLEMA DE PUREZA Y PAZ. ¿Por qué se usa el aceite de oliva, en lugar de cualquier otra clase de aceite, al ungir a los enfermos? ¿Cuándo se instituyó esta práctica por primera vez? ¿Mediante qué autoridad fue instituida?

El aceite que se usa en la unción de los enfermos y para otros propósitos santos, incluso la unción en la casa del Señor, debe ser aceite puro, libre de cualquier condición indeseable y elementos impuros. Por esta razón se hace patente que no puede usarse el aceite producido de cuerpos animales. Los aceites más puros vienen de las formas más elevadas de vida vegetal, y entre éstas, el olivo es preeminente.

Desde las épocas más remotas, el olivo ha sido el emblema de paz y de pureza. Los escritores inspirados de todas las épocas, por medio de quienes hemos recibido la palabra del Señor, lo han considerado casi sagrado, más que cualquier otro árbol o forma de vegetación. En las parábolas contenidas en las Escrituras, la casa de Israel, o los pueblos que han hecho convenio con el Señor, han sido comparados al olivo.

Aun en estos días modernos, cuando las cosas andan al revés, nosotros nos referimos a la rama del olivo como el emblema de paz, y usualmente se representa como que la lleva en el pico la paloma de paz.

Cuando el profeta José Smith envió a los miembros en Misurí una copia de la sección 88 de Doctrinas y Convenios, una de las revelaciones más importantes que se han dado al hombre, él dijo: “Os envío la hoja de olivo que hemos cortado del Árbol del Paraíso”

BENDICIONES DEL SACERDOCIO SIN EL USO DEL ACEITE. La misma práctica se instituyó en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el principio y ha continuado hasta ahora, y continuará como ordenanza mientras perduren las condiciones actuales. Ha habido casos, y da pena decirlo, en que los élderes de la Iglesia, debido a la falta de comprensión, se han negado a ungir a los enfermos en situaciones en que no se disponía de aceite. Es el privilegio y deber de los élderes bendecir a los enfermos por la imposición de manos. Si tienen aceite puro de oliva que ha sido consagrado para este propósito, uno de ellos debe usarlo para ungir a los enfermos, y luego, por la imposición de manos deben confirmar la unción. Si no hay aceite disponible, entonces deben bendecir mediante la imposición de manos con el poder del sacerdocio y con la oración de fe, a fin de que la bendición solicitada pueda venir por el poder del Espíritu del Señor. Esto concuerda con el divino plan inaugurado en el principio.

Jesus el Cristo : Es Sanado un Leproso

Jesus el Cristo : Es Sanado un Leproso

Al día siguiente del memorable sábado que pasó en Capernaum, nuestro Señor se levantó "muy de mañana" y buscó un lugar fuera del pueblo donde pudiera estar a solas. En un lugar desierto se puso a orar, y con ello demostró que a pesar de ser el Mesías, estaba vivamente consciente de su subordinación al Padre, cuya obra El había venido a efectuar. Simón Pedro y los otros discípulos hallaron el sitio al cual se había retirado, y le informaron de las multitudes ansiosas que lo buscaban. No tardaron las gentes en rodearlo, instándole a que permaneciese con ellos. "Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado". A los discípulos dijo: "Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido." Entonces partió, seguido de los pocos con quienes ya se había relacionado íntimamente, y ejerció su ministerio en muchos de los pueblos de Galilea, predicando en las sinagogas, sanando enfermos y echando fuera demonios.

Entre los afligidos, buscando la ayuda que sólo el Cristo podía dar, llegó un leproso que se arrodilló delante de El, o se postró sobre el rostro, y humildemente le profesó su fe, diciendo: "Si quieres, puedes limpiarme." La súplica subentendida en las palabras de aquel pobre hombre era patética; la confianza que expresaba, inspiradora. La duda que agitaba su mente no era "¿puede Jesús sanarme?"; sino "¿querrá sanarme?". Con misericordia compasiva Jesús puso la mano sobre el doliente, aunque se hallaba impuro, ceremonial y físicamente, ya que la lepra es una aflicción muy repugnante; y sabemos que la enfermedad se había desarrollado extensamente en él, pues nos es dicho que estaba "lleno de lepra". El Señor entonces dijo: "Quiero, sé limpio." El leproso sanó en el acto. Jesús le encargó que se mostrara al sacerdote y ofreciera los presentes estipulados por la ley de Moisés para los casos como el suyo.

Vemos por esta instrucción que Cristo no había venido para destruir la ley sino, como lo afirmó en otra ocasión, para cumplirla, y en esa etapa de su obra aún estaba por consumarse el cumplimiento. Por otra parte, si hubiera prescindido de los requisitos legales en un asunto tan grave como el de restaurar a un leproso proscrito a la compañía de la comunidad de la cual se le había aislado, habría aumentado la oposición sacerdotal—que ya en esa época iba creciendo y amenazando a Jesús—y levantado con ello un estorbo adicional a la obra del Señor. Este hombre no habría de aplazar el cumplimiento de las instrucciones del Maestro: Jesús "le encargó rigurosamente y le despidió luego". Además le recomendó en forma explícita que a nadie dijese la manera en que había sido sanado. Quizá hubo razones muy buenas para insistir en este silencio, además de la regla tan general de nuestro Señor, de no consentir una notoriedad inoportuna; porque si la noticia del milagro llegaba a los sacerdotes antes que se presentase el hombre, podría haber alguna objeción a aceptarlo como persona limpia mediante los ritos levíticos. Sin embargo, el hombre no pudo contener dentro de sí las buenas noticias, sino "ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes".

Exito por Subtracción.

Exito por Subtracción.

A cuestión principal de la vida es triunfar. No estamos aquí para desperdiciar nuestras vidas en el fracaso. Hay una canción que dice más o menos así: "Si fracasamos, hagámoslo gloriosamente." Pero esto es sencillamente ridículo. No existe tal cosa como "un fracaso glorioso". El fracaso es algo pecaminoso, no sólo en sí mismo sino por lo que representa, puesto que generalmente evidencia que hay algo que anda mal, ya sea en nosotros como en nuestros procederes.

Podemos alcanzar el éxito por medio de dos métodos primarios. El primero es por adición. Para poder triunfar, agregamos virtudes a nuestras habilidades y buenas obras. Pero el éxito por adición no es suficiente. Debiéramos comprender que parte del éxito se logra sólo por  substracción. Es decir, necesitamos tener también un buen sistema para la eliminación de nuestras faltas. Martín Lutero dijo: "Un hombre puede estar dotado con diez virtudes, pero todas ellas pueden ser eclipsadas y anuladas por una sola falta." Es enteramente posible que estemos agregando virtudes sobre virtudes a nuestra personalidad continuamente, pero aun así no alcanzaremos el éxito a menos que estemos a la vez eliminando nuestras faltas. En el campo de las relaciones humanas o en los asuntos de la Iglesia, no siempre resulta adecuada la operación de tipo bancario. Un banquero suma simplemente sus ganancias y luego substrae sus gastos para poder obtener un saldo neto. De esta forma, todo desembolso queda automáticamente anulado por el monto equivalente de una utilidad. Pero en nuestras transacciones con nuestros semejantes o con el Señor, este método es impracticable porque, tal como Martín Lutero lo destaca, la más pequeña de nuestras faltas podría pesar más que diez virtudes enormes, con el neto resultado de que mientras dicha falta no sea eliminada, nuestra entera situación haría bancarrota.

Este procedimiento de contabilidad personal podría ser prácticamente ilustrado por lo que sucede cuando encontramos una diminuta mosca dentro de un plato de sopa. No nos conformamos con extraer el insecto y una cierta cantidad compensatoria de sopa, sino que arrojamos todo el contenido del plato.

Lo mismo sucede frecuentemente en la vida. Por ejemplo, el general Douglas MacArthur se graduó  a la cabeza de su clase en la famosa Academia de WestPoint, como un oficial brillante, un leal soldado y un jefe magnífico. Pero tuvo una simple diferencia de opiniones con un superior y fué inmediatamente despedido sin la consideración que ordinariamente correspondería siquiera a la destitución un teniente segundo.

Toda una montaña de virtudes fué instantáneamente volteada por una mera falta insignificante. Por así decirlo, "el bebé fué tirado con el agua misma de su baño."

Nuestra habilidad para dirigir y nuestra propia vida personal son gobernadas por reglas similares. Una persona podría haber acumulado suficientes ganancias como para elevarse hasta la cumbre misma de las realizaciones, pero una pequeña indiscreción, un fastidioso proceder o un mal hábito bastarán para retardar su triunfo, debido a su insospechado contrapeso.

’ ¡Hace un tiempo asistí a una reunión del Alto Consejo de cierta estaca, donde se analizaron las condiciones y capacidades de algunos candidatos a ocupar determinados oficios en uno de sus barrios correspondientes.

El primer candidato fué considerado muy bueno en "esto", "esto otro" y "aquello"—pero fallaba en  algo. Era capaz en extremo, muy educado y bastante bien apreciado, pero no era muy confiable. El siguiente candidato era, por el contrario, muy digno de confianza, muy capaz y enteramente honesto— pero no tenía interés. Podemos casi cerrar nuestros oídos cuando "las diez virtudes" comienzan a ser enumeradas, mas cuando el pero aparece, mejor es incorporarse y prestar atención, porque sabremos entonces cuáles son las consideraciones que habrán de pesar más en la balanza del éxito.Las grandes ambiciones, un alto grado de inteligencia, una exquisita personalidad, etc., constituyen magníficos Jwberes en el arte de dirigir. Pero cuando a la par de los mismos tenemos Descargar completo

¿ Por Qué no Fué Pablo Ordenado por Pedro ?

¿ Por Qué no Fué Pablo Ordenado por Pedro ?

Pregunta

 

¿Por qué no fue Pablo ordenado al apostolado por Pedro, Santiago y Juan?

 

Leyendo el primer capítulo de la Epístola a los Gálatas, encontramos que Pablo se presenta como “. . . apóstol (no de hombres ni por hombres, sino por Jesucristo y por Dios el  Padre que resucitó de los muertos)."

En los versículos 15, 16 y 17, Pablo declara que cuando al Señor le llamó a servir en Su obra, no recurrió ni a la carne ni a la sangre, como tampoco consultó en Jerusalén a los que eran apóstoles antes que él, sino que se fue a Arabia. Más adelante nos hace saber que recién después de tres años viajó a Jerusalén, donde se encontró y permaneció con Pedro y vio a Jacobo, el hermano del Señor. Dejando luego la ciudad santa, se dirigió a Siria y a Cilicia, acotando que las iglesias Cristianas de la Judea no le conocían personalmente, sino que sólo habían oído comentar que él ahora predicaba la fe que antes trató de destruir. En el capítulo 2 de la referida Epístola, nos informa que habiendo pasado catorce años fue nuevamente a Jerusalén, esta vez con Bernabé y con Tito, poniéndose entonces en contacto con Pedro durante una conferencia. Y no fue sino recién en esta ocasión que, viendo que había sido encomendado a Pedro "el evangelio de la

circuncisión , Jacobo, Cefas y Juan, que eran "considerados como columnas", dieron a Pablo y a Bernabé la mano derecha, "en señal de compañerismo", aceptando que ambos fueran a los gentiles. Quisiéramos saber si acaso una nueva dispensación le fue encomendada a Pablo, puesto que hay algunas Escrituras que parecen apoyar esta idea.

 

 

Respuesta

 

Lamentablemente los registros que han llegado a nuestras manos son fragmentarios en extremo. Carecemos de una historia continuada. Podemos decir que Pablo pasó a ser un testigo en la obra del Señor en el preciso instante en que una directa visión divina le hizo volverse del camino equivocado que había emprendido. Por supuesto, esto no constituye una calificación suficiente para el apostolado.

Había una gran cantidad de cosas que debían  ser hechas aún. En primer lugar, Saulo había de ser

bautizado para la remisión de sus pecados y debidamente confirmado. Luego que estas ordenanzas fueron efectuadas, Pablo partió hacia Arabia donde pasó algunos años indudablemente estudiando, orando y preparándose espiritualmente. Entonces regresó para ingresar en el ministerio, superando en celo y humildad a muchos de los hermanos que ya trabajaban en la obra del Señor. No hay duda de que pasó bastante tiempo en compañía de estos últimos, a fin de convencerles de su integridad y de su completa conversión al plan del Hijo de Dios.

En la actualidad carecemos completamente de la información histórica referente a muchos detalles importantes, lo cual no nos permite saber con certeza cuándo y dónde fue ordenado Pablo. Tampoco existe registro alguno que nos diga cuándo llegó a ser Bernabé un apóstol, como tampoco Jacobo, el hermano del Señor.

De no haber sido por la fidedigna labor de Lucas en cuanto a la recopilación de los escritos de Pablo, poco y nada sabríamos de las actividades del apóstol de los gentiles, como nos sucede con Pedro, Juan y los otros integrantes del consejo original de los Doce.

Sin embargo, bien podemos suponer que Pablo estuvo bastante tiempo en compañía de estos hermanos que por inspiración divina le ordenaron al apostolado, de la misma manera en que fueran apartados Bernabé, Jacobo el hermano del Señor y otros. No tenemos razón alguna para estimar que Pablo recibió su ordenación en forma y oportunidad completamente ajenas o independientes a la acción de otros apóstoles. Nada extrae o hay en su declaración de que su llamamiento no era de hombres, como lo acota en las Epístolas a los Gálatas, a los Corintios, a los Efesios, a los Colosenses y a Timoteo, sino de Dios. Cómo o cuándo fue ordenado, no nos ha sido revelado, pero sí sabemos que al igual que Pedro, Santiago y Juan, Pablo recibió su autoridad por llamamiento divino. ¡Ninguno de ellos recibió su sacerdocio por la autoridad del hombre! Por supuesto que nos agradaría saber mucho más al respecto, pero el Señor mismo ha sancionado el ministerio de aquellos grandes hombres y ello nos basta para determinar su legitimidad.

Sabemos que Santiago, el hermano de Juan, fue martirizado después de un breve ministerio. Nuestro conocimiento concerniente a las actividades de otros apóstoles de la antigüedad, permanece obscurecido por la carencia de información histórica; es verdad que fueron extremadamente fieles, hasta el grado de haber sellado, todos ellos y el mismo Pablo—excepto Juan el Amado—su testimonio con la sangre del martirio. A Juan el Amado le fue concedido conservar su vida para continuar en la carne la obra del ministerio hasta la segunda venida del Señor, conforme le fue revelado a Nefi unos seiscientos años antes del nacimiento del mencionado apóstol.

Debido a la ausencia de auténtica información, es  fácil desorientarse y arribar a falsas conclusiones con referencia a estos apóstoles y sus actividades. En cuanto a los viajes y experiencias de Pablo, sabemos bastante gracias a que él contaba con la ayuda de un magnífico escribiente—Lucas—que le acompañó en su labor misional. Es evidente que durante sus respectivos ministerios, los Doce originales no tuvieron muchas oportunidades para reunirse en conferencias. Las condiciones prevalecientes en aquel entonces eran muy distintas de las actuales. Cuando Pablo y Bernabé, o Silas y otros hermanos viajaban a los distintos países para predicar el evangelio, debían hacerlo a pie y ocasionalmente a lomo de burro, y cuando cruzaban el Mediterráneo lo hacían en simples veleros. Pero cualquiera que fuera el medio que utilizaran, la jornada era generalmente tediosa y cansada. No tenían medios de comunicación, salvo las epístolas o mensajes escritos que frecuentemente enviaban por intermedio de algún amigo, sistema (pie fue utilizado especialmente por Pablo. Hablando del apóstol de los gentiles y su ministerio, Pedro nos dice:

" . . . Oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

"Y tened entendido (pie la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, "Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconscientes tuercen, como también las oirás Escrituras, para su propia destrucción," (2 Pedro 3:14-16; cursiva agregada.)

J. Fielding Smith.