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LA VERDAD RESTAURADA

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Cayendo en la trampa

Cayendo en la trampa

La primera guerra mundial fue fructífera en lo que respecta a la invención de métodos nuevos y más eficaces para destruir al enemigo; y particularmente las innumerables maneras en que se emplearon los explosivos para causar la muerte. Se arrojaron bombas desde el aire, se emplearon como barrenos para ocultarse en la tierra; fueron arrojadas como granadas de mano. Se depositaron debajo de la superficie del mar para causar la destrucción repentina de la nave que chocara contra ellas. En la tierra, ocasionalmente se minaba debajo de las trincheras del enemigo para poder destruir a los hombres e instalaciones desde abajo. A veces, en un lugar donde se sospechaba un avance, se colocaban numerosos barrenos, escondidos en la tierra. Llegado el momento del ataque, el otro partido retrocedía hasta que el enemigo se encontrara en la posición más vulnerable del terreno minado; entonces se hacían estallar los barrenos y los soldados enemigos eran despedazados.

Uno de los más diabólicos instrumentos fue un aparato al cual los soldados norteamericanos dieron el nombre de booby trap, que literalmente significa “trampa de bobos”. Se trataba de una máquina explosiva que tenía por objeto engañar a los soldados para que inadvertidamente se destruyesen a sí mismos. El diccionario dice que un “bobo” es una persona de muy corto entendimiento; necio, tonto. El nombre de este artificio infernal da entender este instrumento mortífero tenía los mejores resultados con aquellos soldados poco precavidos que solían cometer alguna tontería. 

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El Significado de la Calidad

El Significado de la Calidad

En el artículo introductorio a este tema publicado el mes pasado (La Perfección - la Calidad, ¿Para que´y cómo se aplica en nuestras vidas?), comencé el mismo con abundantes antecedentes que nos demuestran el apego de la Deidad y Su aprecio por este tema; entonces considero que ya no hace falta continuar enfatizando sobre ello. Así es que en adelante concentraré las palabras y los conceptos en enriquecer nuestro conocimiento y darle forma para aplicarlo debidamente en nuestra vida.

 

Hoy deseo introducir los conceptos esenciales de La Ventaja de la Calidad. Al concluir la lectura de esta nota, uno debería estar en condiciones de:

 

*Usar un lenguaje común para hablar con otros en nuestra organización (una empresa, la familia, el quórum, el Barrio) acerca de la mejora de la calidad.

*Estar preparados para usar los ‘cinco pilares de la calidad’ para analizar nuestra organización.

*Ser capaces de describir la manera en que la mejora de la calidad cambiará la forma en que hoy funciona nuestra organización. Es muy importante ser capaces de tener la " Visión" de 'a donde queremos llegar'.

*Ser capaces de diseñar un Programa de Acción (esto es: manos a la obra, es decir, sin ejecución esto puede ser lindo de tenerlo, pero no sirve) para mejorar la calidad de ‘su’ organización.

 

En estos primeros días del siglo XXI, la calidad es el tema de discusión más importante en las organizaciones. También es cierto que habrá tantas ideas diferentes acerca de la calidad como hay variedad de organizaciones. Para comenzar, veamos que es lo que Calidad significa para cada uno de nosotros.

A continuación leerá varias declaraciones que requieren atención y cuidado antes de interpretar. Marque si es V (verdadero) o F (falso) cada una de las siguientes declaraciones:

 

It

Declaración

V/F

1

Si la comparamos con la comida gourmet francesa, la comida de McDonald’s no es de alta calidad

 

2

Si deseamos que nuestros productos sean de alta calidad, debemos gastar más dinero y más tiempo en alcanzar esa meta.

 

3

Debe apoyarse el desempeño de calidad con recompensas
económicas.

 

4

El costo de la calidad puede calcularse con la misma precisión con que se calcula el costo de la producción o el impuesto sobre las ganancias de una persona.

 

5

Mi jefe (o mi padre, mi amigo, mi maestra, mi Obispo, etc.) es mi cliente más importante.

 

6

Conocer las necesidades de los clientes de mi cliente no es realmente útil.

 

7

La meta de la calidad es satisfacer las necesidades del cliente.

 

8

“Si no está roto, no lo reparemos”.

 

9

La calidad mejorará si los miembros de la organización son alentados a detectar lo que anda mal y a hacer mejoras.

 

 

Les propongo tomar un tiempo y responder a las preguntas de arriba, marcando su respuesta según corresponda. Al final de este artículo encontrarán las definiciones correctas y coherentes con esta cultura de Calidad. Pido no adelantarse a leerlas hasta tanto no las hayan contestado. No hay premios a ganar; las contestaciones correctas o no, tienen otro propósito más elevado que es, Aprender.   Descargar articulo completo

El sarcasmo, el virus que infecta una relación

El sarcasmo, el virus que infecta una relación

El diccionario de la Real Academia Española define esta palabra como “Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo.” Su origen etimológico refiere al griego sarkasmus o “carne rasgada”, por sarkos: carne.

Sin embargo para la mayoría de las personas parece ser la manera más eficaz de demostrar el ingenio frente a los demás, creando un ambiente de competencia para ver quién es más original o mordaz en los comentarios.

Lo vemos cada día en los programas televisivos y sus “comedias familiares” o lo escuchamos en la radio cuando algún conductor luego de hablar con un entrevistado, lo ridiculiza por pensar diferente.

El sarcasmo es considerado como un chiste inteligente, pero no se tiene en cuenta que rasga el alma de quien lo recibe.

Muchas veces oculta la verdadera intención de expresar aquellos sentimientos negativos que se tienen por el otro. No se animan a decir lo que sienten y le dan un “toque” de humor produciendo más daño que si se habla con sinceridad o se aprende a controlar la envidia o el fastidio.

No puede crecer una relación familiar que esté basada en el sarcasmo como el método más utilizado para hablar. El momento en que toda la familia está reunida es en dónde se fortalecen la autoestima y los lazos fraternales.   

Con el sarcasmo lastimamos el corazón de los seres queridos produciendo heridas profundas que repercutirán en las relaciones con los demás.  

Por lo tanto lastimar con comentarios negativos y ofensivos el corazón de los seres queridos producirá heridas profundas que repercutirán en las relaciones con los demás. Una hija que constantemente escuche chistes negativos por su físico, entenderá que su cuerpo no es atractivo o lo suficientemente armonioso. Con el transcurso del tiempo, una relación inadecuada con su imagen física podría llevarla a situaciones peligrosas como la falta total de cuidado o el cuidado extremo por el mismo.

No hay que desoír cuando nos reclaman respeto y no deberíamos ser tan orgullosos que no nos animemos a pedir disculpas.

El sarcasmo mata el amor en la familia. Un esposo que cada vez que regresa al hogar recibe comentarios irónicos sobre el trabajo que realiza, perderá el deseo de estar con su familia. A la vez, sus propios hijos pueden adoptar la misma posición de la madre.

El no sentirse valorado disminuirá su autoestima y creerá que no tiene la autoridad para enseñar o cuidar a los suyos. Y no sólo se verá disminuido en su carácter de padre sino también en su responsabilidad como poseedor del sacerdocio. 

Todo lo que siembren los adultos, lo cosecharán en el trato de sus hijos. La manera en que les hablemos a nuestros hijos en la niñez será la que utilizarán en la adolescencia con nosotros y sus iguales. Ellos nos ven como ejemplo y no podemos justificarnos en el humor si herimos a las personas. Quitar el sarcasmo producirá un ida y vuelta positivo en la comunicación.

El desarrollo del autodominio en nuestros comentarios nos permitirá controlar nuestros propios sentimientos de frustración, envidia, intolerancia o impaciencia, dando lugar a la empatía, la comprensión y la caridad. Quitar el sarcasmo da lugar a la empatía, la comprensión y la caridad.  

Jesucristo mismo utilizó el lenguaje de la manera correcta. Reprendiendo con dureza cuando hizo falta; usando comentarios claros con los fariseos al utilizar su mismo tipo de códigos de lenguaje; buscando en lo sencillo los ejemplos para que todos pudieran comprender su mensaje redentor y teniendo paciencia para con aquellos que no podían asimilar todavía sus palabras.

Si tan sólo pensamos antes de hablar en el dolor que puede causar nuestro comentario y no en lo gracioso que puede resultar, estaremos dando un paso más en el fortalecimiento de las relaciones matrimonial y familiar.

 

¿ Hablar con mi Mamá ?

¿ Hablar con mi Mamá ?

A nadie se le ocurre contarle todo a la madre. Pero escuchas que tiene que ser la persona en la que más confias y zas! otra vez entras en conflicto. Ya sabemos que están años luz de nuestro punto de vista, que no entienden los códigos y que menos entienden tu línea de pensamiento. Pero a veces sospechas que es adivina o que te espía o lee tus mails. ¿Cómo puede saber que estás perdidamente enamorada de un chico de otro curso que no sabes cómo se llama pero que tiene unos ojos increíbles y que te sonrió en el patio de la escuela? Si te pones a pensar ellas, las madres, ya estuvieron en ese lugar. Y seguramente pasaron por lo mismo. Entonces descubres que le puedes contar algunas cosas. Y digo algunas cosas, no todas porque no es necesario que así sea. Pero a veces nos metemos en problemas o entramos en un conflicto personal e íntimo y no nos animamos a hablar por miedo al reto, al castigo o la incomprensión. Hay algunos trucos para hablar sin que nos malinterpreten.

 

QUÉ DECIR

 

Tal vez lo mejor sería que primero meditemos qué queremos decir y cómo vamos a hacerlo. Descubrí que el diario personal es el mejor lugar para ese ejercicio. Cuando escribo algo tengo más en claro cómo hablar. Una mudanza, un cambio de escuela son cosas que pueden ser muy difíciles de manejar. Los miedos que tenemos con los cambios nos enfurecen y podemos llegar a creer que nuestros padres hacen las cosas a propósito para hacernos enojar. Si lo escribes antes y lo leés después puedes ayudarte a enfocarte mejor en el problema y no dar tantas vueltas al momento de hablar.

 

DÓNDE HABLAR

 

No es lo mismo ponerse a hablar con tu mamá cuando está intentando descubrir por dónde pierde el lavarropas o cuando está súper cansada (tipo viernes a la noche), que cuando está tranquila planchando.  Si queremos que nuestros hermanos no interrumpan también debemos ser cuidadosas. Cada una buscará el mejor momento de acuerdo a cómo es su mamá. Con la mía hablo mejor cuando ella está cocinando o cuando la acompaño al supermercado. Ese lugar está bueno porque nadie te molesta, tu mamá no te va a regañar en público y le das tiempo a buscar la mejor respuesta. A veces, al trabajar con ella en las tareas de la casa puedes encontrar otro momento en que está un poco ocupada, pero no tanto como para no escucharte (claro que si le cuentas algo terrible como “no te conté que me saqué un 2 en historia” asegurate que no tenga ninguna escoba a mano!!)

 

CÓMO HABLAR

 

Es difícil explicar nuestros cambios de humor. A veces ni nosotras mismas sabemos qué nos pasa. Una noticia que puede ser buena para la familia, para nosotras puede ser terrible y si le sumamos nuestros propios miedos podemos desencadenar una pelea.

Al  enterarte que tu mamá va a tener otro bebé cuando tu ya tienes 16 años y tres hermanos, no es  raro el padecer un ataque de ira. Claro, una misma no sabe qué pasa. Pero lo mejor sería pensar cómo decir lo que sentimos sin herir a mamá. Estar en desacuerdo y explicar por qué es mejor que tener una actitud totalmente negativa para con el resto de la familia.

No podemos revertir algunas cosas, pero desahogarnos aliviará la carga. Los gritos desaforados, los portazos, sólo demuestran que ni nosotras sabemos lo que queremos. Mi abuela decía que el que gritaba era porque no tenía razón. Otra cosa es usar la pegunta: ¿nunca te pasó algo parecido cuando eras chica? Eso hará que sea más fácil para ella ponerse en tu lugar.

 

ESCUCHAR

 

No pensemos sólo en que opinan distinto. Escuchemos sus razones e ideas. Nosotras también tenemos que aceptar sus diferentes puntos de vista aunque no estemos de acuerdo con ellos.

Si no sabemos qué decir. Mejor callarse la boca, pensar rápido y continuar. Los silencios en las conversaciones son buenos. Significan que le estamos dando importancia a nuestras palabras y a las de ellas.

 

ANIMARSE

 

Caemos en la trampa de creer que seguro se va a enojar o no me va a entender. Pero ella tampoco sabe ser una madre ejemplar y necesita de nuestra ayuda. Algunas estrategias pueden ayudarte. Como comenzar con un “tengo que decirte algo y quiero que me escuchés hasta el final.” O “no sabes lo que me pasó” o “estuve pensando algo que te quiero decir”. Ya la predispones a prestarte  atención y entender que no tiene que sermonearte. Si practicaste antes, trata de no saltarte ningún detalle para que tu mamá no se pierda en el camino. No des vueltas. Habla claramente y anda directamente al asunto. No contes toda una novela antes. No te va a matar. Entiennde que si se enoja es porque te quiere.

Ella también está aprendiendo a ser TU mamá (no es la misma mamá para todos sus hijos, cada uno tiene sus cosas). Cuando una habla con tranquilidad no solamente está demostrando madurez, sino que evitas que te etiqueten de rebelde por pensar o actuar distinto o equivocadamente. La práctica es la mejor manera de ver que podemos hablar con nuestros padres. Ir cambiando de táctica también es positivo. Significa que estás actuando como adulta.

Lo más importante no es que se pruebe que vos tienes razón. Sino que tienes otro punto de vista tan válido como el de tus papás. Aunque a veces te cueste aceptar que ellos tenían el mejor criterio, es mejor aclarar las cosas que alimentar rencores y explotar un día cualquiera recordando hasta el momento en que nos “obligaron” a comer repollitos de Bruselas con salsa blanca. Hablar con los padres puede ser complicado, pero si hablamos con el Padre Celestial que sí es perfecto, no debería ser tan terrible hablar con los terrenales, que encima quieren parecerse al celestial (y eso es bueno).

El Don de Interpretar

El Don de Interpretar

En una ocasión se preguntó a un hombre muy erudito cuál de las traducciones de la Biblia le agradaba más. Respondió que de todas, la que más le satisfacía era la interpretación de su madre. Esta mujer había interpretado la Biblia mediante su propia vida. Esta es la interpretación que realmente es de importancia. Para este hombre de erudición, la Biblia parecía cobrar más importancia según se manifestaba en la personalidad, fe y conducta diaria de su madre. Vio aquella a quien más reverenciaba en esta vida, arrodillada delante del ser más reverenciado del cielo. La vio vivir de acuerdo con los preceptos de la Biblia. El espíritu del libro era el de ella. Era la representante visible del mensaje y actitud de la santa palabra escrita. Y ese mensaje penetró con inmensa fuerza en su propio corazón.

Un discípulo fiel del Maestro sabrá interpretar las ideas de un idioma a otro, pero hay otros que saben interpretar las palabras de las Escrituras en hechos, y espíritu del evangelio en sus corazones. Hay algunos directores ilustres que pueden tomar las verdades eternas y actividades religiosas, y tornarlas productivas en su vida.

Uno de nuestros problemas más grandes consiste en tomar al cristianismo de las Escrituras e implantarlo en la gente, particularmente en nosotros mismos. Debemos tener la habilidad para interpretar el espíritu y la vida del Maestro en efectuación real, donde estará alcance de otros. “La única Biblia que algunas personas leen es la Biblia de nuestras propias vidas.” ¿Qué significado más benéfico puede darse al término interpretar, que concebirlo como el acto de trasladar las ideas más importantes de la página impresa a nuestra conducta diaria? ¿O qué fracaso mayor puede venir a nosotros que tener un libro o una mente llena de planes e ideas maravillosos, ninguno de los cuales jamás se ha manifestado en nuestros asuntos diarios?

Se afirma, para vergüenza nuestra, que muchos cristianos son únicamente “cristianos” bíblicos, con lo que dan a entender que el cristianismo permanece mayormente en la Biblia y sólo una parte muy pequeña entra en nosotros.

Algunos se concretan a un cristianismo que es meramente verbal, pero el cristianismo que se limita a la página impresa o a una mera expresión oral, no tiene mucho valor práctico. Por cierto, a menudo es pecado, pues “la mayor blasfemia no consiste tanto en hablar palabras profanas, como en prestar servicio únicamente de boca”. Refiriéndose a los que son como el hijo del señor de la viña que dijo: “Sí, señor, voy”, y no fue, el Señor declaró: “De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.” (Mateo 21:30-31)

 

Uno de nuestros mayores defectos es nuestra incapacidad para dar una aplicación práctica a las ideas grandes. Hay algunas personas que pueden escuchar un mensaje inspirador sobre el evangelio sin sentir mucha emoción. Hay algunos que pueden pisar lugares santos sin sentir el deseo de quitarse los zapatos. Aun puede haber algunos que leen la Biblia de cabo a cabo, y luego siguen con sus asuntos usuales como lo hacían antes, sin ningún cambio notable en su actitud, conducta o devoción. Hay algunos que pueden ser sumamente eficientes en su trabajo diario, mas carecen de la habilidad para desempeñar la obra del Señor eficazmente.

Sin embargo, hay algunos que, al igual que la madre del hombre instruido, han desarrollado la habilidad para tomar las ideas e interpretarlas en actitudes, actividades y santidad.Descargar articulo

Se solicita un hombre...

Se solicita un hombre...

Llegó en cierta ocasión un muchacho pobre del campo a la ciudad en busca de trabajo. Vio un rótulo colgado afuera de un comercio que decía: “Se solicita un muchacho”. Quitó el letrero, se lo puso debajo del brazo y entró en la tienda. El dueño indignado le preguntó por qué había quitado el cartel y la respuesta fue: “Porque ya no lo necesita. Vengo para ocupar el puesto.” Efectivamente, lo ocupó y lo retuvo.

Hay muchos otros rótulos en el mundo que están esperando ser quitados por alguien que tenga la imaginación, determinación y habilidad para efectuar aquello que ha de hacerse en la manera y el tiempo que es necesario. Dondequiera que vamos y en todo lugar que miramos podemos ver estos rótulos de trascendental significado, que leen: “Se solicita un joven”, o “Se solicita un hombre o una mujer”. Detrás de estos rótulos hallamos las necesidades más apremiantes del mundo. Un notable escritor ha dicho que “ningún hombre nace en el mundo cuya obra no nazca con él.”

Toda persona tiene cierta obra que debe hacer y la cual puede desempeñar mejor que cualquier otro ser en el mundo.

Un joven llamado Thomas Edison leyó un rótulo que decía: “Se solicita un hombre… para iluminar el mundo y llenarlo de maravillas eléctricas para los postreros días.” Quitó el letrero e hizo descender un nuevo día sobre un mundo nuevo.

Otro joven, llamado Charles A. Lindbergh quitó el rótulo que decía: “Se solicita un hombre… para volar un avión a través del Atlántico.” Lindbergh hizo lo que jamás se había realizado y lo hizo solo y de su propia iniciativa, sin esperar que alguien se lo mandara. Por tanto, aportó su contribución particular al progreso y bienestar generales del hombre.

En 1632 nació el gran arquitecto inglés, Sir Christopher Wren. Vio alrededor de la ciudad de Londres varios rótulos que era menester quitar. Necesitaba ser edificada la famosa Catedral de San Pablo. Sir Christopher Wren no sólo construyó esta catedral, sino otras cincuenta y cuatro iglesias y treinta y seis edificios prominentes de Londres. Al morir, fue sepultado bajo su gran obra maestra, la Catedral de San Pablo. En la pared de la iglesia se inscribieron estas palabras: “Debajo de estos muros yace el constructor de esta iglesia y ciudad, Sir Christopher Wren, que vivió más de 90 años, no sólo para sí mismo, sino para el bien del público. Lector, si buscas su monumento mira en derredor tuyo.”

Dondequiera que uno mire en Londres, verá algún monumento al noble genio de uno de los arquitectos más destacados que han vivido. Sin embargo, nunca recibió instrucciones de nadie. No le fue necesario depender de nadie; no hubo quien tuviera que decirle que debía hacer. Desarrolló las posibilidades naturales dentro de sí mismo. Llenó un vacío en el mundo que ningún otro podía ocupar y llenó a Londres de bella arquitectura y útiles edificios.

Pero la historia de Sir Christopher Wren es también la historia de todo hombre. Cada cual es único en su género, y cada uno de ellos está mejor capacitado para desempeñar la obra que únicamente Dios puede enseñarle. ¿Dónde podemos hallar al hombre que pudo haber instruido a genios como Platón, Miguel Angel, Shakespeare, Edison o Jesús? Igualmente cierto es que nadie puede ocupar el lugar que Dios ha dispuesto para cada uno de nosotros; y algún día se podrá decir de nosotros: “Si buscas un monumento, mira en derredor tuyo.”

En 1809 nació en una pequeña y rústica cabaña de Kentucky con piso de tierra, un pequeño niño llamado Abraham Lincoln. Se dice que “nació desprovisto de oportunidades”.Ver Articulo completo descarga PDF

Conociendo a nuestro cónyuge por medio de las palabras

Conociendo a nuestro cónyuge por medio de las palabras

A menudo las parejas se comunican sólo lo suficiente como para saber que están presentes, pero no para reconocerse como individuos que forman una pareja eterna. No es de extrañar que se escuchen en los divorciados frases cómo “creí que lo conocía” o “no es la mujer que conocí en mi juventud, es una extraña”.

La comunicación puede fortalecer o debilitar la relación, pues depende de qué se comunica y cómo se lo hace.

Muchas veces caemos en la trampa de ser los únicos que hablamos en la relación, provocando que la actitud pasiva del oyente oculte resentimientos por no encontrar la oportunidad de expresarse.

Puede suceder entonces que cierre sus oídos y su corazón utilizando la “cara de piedra” con una mueca que simula escuchar.

Caemos en la falsa idea de que podemos cambiar al interlocutor mudo hablando más o llevando la conversación a nuestro interés. Desmotivamos a la persona no dejando que abra su corazón, pues nuestro juicio previo sobre una situación impide que se exprese, ya que lo inhibe. Lo más probable es que nuestro cónyuge piense que su opinión sólo es motivo de corrección.

También puede suceder que pensemos que nuestros pensamientos no son lo suficientemente importantes como para que los escuche otro.

El miedo al sentirnos menoscabados nos quita así el deseo de hablar.

Desarrollar la intimidad emocional es posible cuando se puede compartir sinceramente lo que se piensa. Algunos hombres pueden sentir vulnerada su masculinidad si comparten sus emociones. Algunas mujeres pueden sentirse rechazadas al ver ridiculizados sus sentimientos. La confianza crea el clima necesario para compartir y asistir.

La seguridad en el amor de nuestro esposo o esposa incluye gratitud y empatía.

La empatía implica ponernos en el lugar del otro para tratar de ver a través de sus ojos.

En una conversación es fundamental captar el otro punto de vista para comprender mejor el mensaje.

La gratitud viene por sentir que somos queridos y valorados pues nuestro cónyuge hace el esfuerzo de ponerse en nuestro lugar.

Si cada día decidimos nutrir la relación matrimonial, entonces cada día haremos el intento de comunicarnos eficazmente.

Tal vez lo primero que debamos hacer es convertirnos en buenos oyentes. A veces, el simple ejercicio de recordarnos mentalmente “debo escuchar hasta el final” es el principio de escuchar con el corazón.

Al conversar es bueno hacer un breve comentario de lo que nosotros entendimos.

También preguntar si hay algo más, demostrando que estamos dispuestos a escuchar sin juzgar. Y por supuesto, agradecer los sentimientos compartidos, aunque no estemos de acuerdo o no nos guste demasiado lo escuchado.

Caer en la extraña costumbre de ridiculizarnos frente a nuestros amigos nos aleja de una relación sana. Producimos resentimientos en el corazón del otro por la traición de la confianza prometida durante la boda.

La seguridad de que nuestros comentarios no serán ridiculizados en público permitirá una intimidad más profunda en la conversación.

La relación matrimonial siempre puede mejorar, no importa los años que llevemos de casados. Dedicarnos diariamente a conversar sinceramente, sin solemnidad y expresando nuestras ideas cotidianas de manera sencilla, nos permitirá compartir nuestras reflexiones más profundas en el momento apropiado.

Conversar unos minutos puede ser el primer paso de una relación más sincera y cariñosa.

La vida es demasiado dura y necesitamos de nuestro compañero o compañera para sortear las tormentas.

El saber que somos lo más importante para el otro y el tratarnos de ese modo facilitan el camino, pues reconocemos que si caemos nos ayudará a levantarnos, calmando nuestro dolor, porque nos conoce. Y nosotros seremos sus mejores amigos porque le conocemos íntimamente y sabremos cómo cuidarle.

Libro de obras de arte del Evangelio

Libro de obras de arte del Evangelio

El Libro de Arte del Evangelio tiene seis secciones: El Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón, Historia de la Iglesia, el Evangelio en Acción y Profetas de los Últimos Días. Las ilustraciones del libro se pueden usar para enseñar y enseñar en el hogar o en la Iglesia. Los títulos descriptivos, así como las referencias de las Escrituras y otras fuentes para el análisis, y cómo aprender sobre las ilustraciones, se encuentran disponibles en el índice del Libro de obras de arte del Evangelio. 

El buscar los pasajes de Escrituras adjuntos, y las fuentes, profundizará su entendimiento de los acontecimientos del Evangelio y de los principios del Evangelio descritos en las ilustraciones.

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Comunicación : Cambiar los malos hábitos en nuestra comunicación, nos acerca al divino rol de convertirnos en mensajeros celestiales

Comunicación : Cambiar los malos hábitos en nuestra comunicación, nos acerca al divino rol de convertirnos en mensajeros celestiales

La comunicación que corrompe o destruye es aquella en donde son insuficientes la integridad, la pureza, la caridad y el amor incondicional. Esta comunicación incluye palabras denigrantes, críticas o sarcasmos.

Las malas palabras resaltan el defecto de los otros y dificulta la comunicación familiar. Son altamente destructivas de buenos sentimientos, especialmente en los niños, pues destruye el frágil desarrollo espiritual de los mismos.

Esta manera negativa de tratarse en la familia, nos aparta de la idea de ser tratados como hijos de Dios. Los niños creerán lo que los adultos digan de ellos. Si escuchan frecuentemente comentarios negativos, comenzarán a creer realmente las imputaciones que reciben. Se pierde la posibilidad de que compartan sus confidencias, temores o dudas. Y crea la rara idea de que hablar trae problemas.

El uso del sarcasmo se ve mucho en los programas de TV que presentan como normal ese tipo de trato entre la familia. Algunos piensan que eso es tener sentido del humor. Pero es una forma negativa y poco honrosa de tratar a los demás disimulando la crítica detrás de un chiste que pretende ser gracioso. Hacen que el que escucha no tenga deseos de hablar por miedo a ser ridiculizado. Y surgen sentimientos de inferioridad, baja autoestima y conductas hostiles y depresivas. Si se le agrega el comentario final de que no tiene sentido del humor y no se le pueden hacer chistes porque se ofende, entonces la comunicación será en un solo sentido. Así no se edifica ninguna relación.

Si todas las comunicaciones tienen estos patrones, estamos siendo deshonestos con el Padre pues producen daño en el alma de la persona y lo que piensa de sí misma y nos convertimos en destructores de almas en lugar de rescatar y guiar a sus hijos.

Edificar y salvar almas es lo más importante para el Salvador y las familias son el mejor lugar en donde nos podemos elevar a nosotros mismos. Una comunicación edificante es la que intenta llegar al corazón. La que eleva a la otra persona. La que ve el potencial del espíritu. Es positiva y ayuda en la enseñanza de los principios del evangelio.

Una comunicación edificante invita al Espíritu a acudir en nuestra ayuda y tocar el corazón o si es necesario enseñar y fortalecerlo. También incluye las palabras adecuadas para marcar los límites y dar guía clara. Para reprender y corregir.

Todos necesitamos palabras que nos fortalezcan y edifiquen. No palabras aduladoras que no digan la verdad de nosotros. Sino que nos hagan ver el potencial que nosotros no percibimos claramente.

Las palabras con las que nos dirigimos hacia nuestro cónyuge o nuestros hijos no difieren del tipo de comunicación que tenemos con nuestro Padre Celestial. No podemos usar palabras bonitas al orar y denigrantes con los demás. Poco a poco perderemos el deseo y la capacidad de orar sinceramente.

El interés en cambiar nuestro lenguaje también es interés por mantener la comunicación celestial. Es reconocer que muestras palabras pueden sostener a otros. Es sentir amor y caridad. Lo cual dará la habilidad de perdonar más fácilmente y que nuestros corazones estén abiertos a las necesidades de los demás.

 

Las personas que poseen la voluntad de actuar caritativamente son quienes edifican el reino de Dios en la tierra. Nutren el espíritu, son equilibrados y armoniosos en sus vidas. Saben cómo motivar a los demás enfocándose en sus puntos fuertes. Brindan esperanza e inspiración. Por lo tanto son una bendición en la vida de sus familias y de las personas con las que se rodean. Sus vidas son un testimonio de la caridad del Salvador, pues aplican con amor el evangelio.

Algunos creen que cambiar sus patrones de comunicación es muy difícil. Pero el proceso requiere deseo de aprender. Una vez que se eligió cambiar, reconocer que no es fácil también es reconocer que no hay que darse por vencido. Evitar sentimientos de decepción es asumir que se está en proceso de aprendizaje. Y reconocer los momentos en que se actúa de la manera correcta debe ser algo a disfrutar. Hay cuatro instancias en ese proceso:

 

Reconocer el daño producido

Limitar nuestros malos hábitos del lenguaje, especialmente el sarcasmo y la crítica.

Utilizar palabras que edifiquen y alienten.

Buscar nutrir a los demás reconociendo sus necesidades.

 

Esto requiere el desarrollo de otra habilidad, la de someterse a la guía del espíritu para ver en el otro su costado divino como un hijo más del Padre Celestial. Cuando confiamos en la guía de los cielos demostramos que el deseo de cambiar es real. Por lo tanto la posibilidad de lograrlo es factible.

Cada día es una nueva oportunidad de empezar el desafío de convertirnos en mensajeros celestiales. Nuestro radio de acción comenzará con nuestra propia familia y sin darnos cuenta se extenderá hacia el prójimo. Podremos ser verdaderos instrumentos en las manos del Señor al ayudar a los demás a reconocer su propio valor individual. El mismo que debemos reconocer en nosotros mismos.

¿Somos prisioneros de de nosotros mismos?

¿Somos prisioneros de de nosotros mismos?

Según las estadísticas, a fines del año 2008  había un total de  2,319,258 hombres y mujeres que se hallaban detrás de las rejas de las penitenciarías de los EEUU. Sin embargo, no todos los prisioneros se hallan tras rejas o cercos de hierro. Algunos son prisioneros de su propia maldad. Hay millones de alcohólicos empedernidos en todo el mundo que son prisioneros de una sed fatal impelente y degenerante. El alcohol ha afectado y esclavizado sus apetitos y voluntades. Existe también un número menor que sea enviciado con las drogas y ha creado dentro de sí un apetito tan exagerado por esas cosas, que han perdido el poder de dominarse a sí mismos. En esta condición innatural, mienten, roban, engañan y aun matan a fin de poder continuar esa existencia que hasta para ellos mismos es despreciable. Hay muchos tahúres que se sienten constreñidos a jugar, así como ociosos y pecadores, esclavos de sus debilidades, que carecen de la fuerza para obrar de acuerdo con su propia voluntad.

Algunas personas son esclavas de “mentes negativas”; otros de “mentes morbosas”; otros de “mentes depravadas”—mentes que solamente ellos son los culpables de haber desarrollado. Una mente depravada puede influir en una persona al grado de causarle que lleve una vida de crimen y degeneración, aun contra su propio criterio.

Solemos oír a personas que dicen: “¿Cómo se me ocurrió hacer tal cosa?” o “¿por qué seré yo así?”

Toda persona tiene la libertad para decidir si ha de convertirse o no en pecadora, pero ninguno de ellos es libre después. Los muros que levantamos contra nosotros mismos son muy fuertes, y es muy difícil escalarlos. Si no creemos que nuestros pecados y malos hábitos pueden efectivamente dominarnos, tratemos alguna vez de deshacernos de unos de ellos. Hace poco una mujer se divorció de su esposo. No quería hacerlo, pero él se había convertido en esclavo de hábitos insoportables aun para él mismo. Por motivo de su situación impotente, ella había perdido toda esperanza. Los dos comprendieron que él había perdido permanentemente la fuerza para reformarse y que solamente la muerte podría poner fin a sus pecados y miserias.

Pero aun la muerte es impotente delante del pecado, pues aunque la muerte haga cesar los problemas de este hombre en lo que concierne a esta vida, ¿qué sucederá en la eternidad?

Nuestros problemas, igual que nuestras vidas, trascienden los estrechos límites de estado terrenal. Desde luego, el momento más oportuno para salir de esta prisión es hoy mismo. El profeta Amulek proclamó:

“Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento el fin; porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer obra alguna.

No podréis decir, cuando os halléis ante esa terrible crisis: Me arrepentiré, me volveré a mi Dios. No, no podréis decir esto; porque el mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno.” (Alma 34:33-34) Descargar articulo completo

¡Nuestro hijo es Diácono!

¡Nuestro hijo es Diácono!

Cuando nuestros hijos cumplen doce años y se les confiere el Sacerdocio Aarónico, más allá de la emoción que nos embarga por semejante acontecimiento familiar, la ordenación, verlos repartir la Santa Cena, empezamos a darnos cuenta que finaliza una etapa de aprendizaje y comienza otra, tanto para ellos como para nosotros. Están entrando a la adolescencia y debemos aprender a ser padres de adolescentes, y si pensaban que serlo de niños era un gran desafío, ¡prepárense! Durante los siguientes años pondremos a prueba nuestra calidad de maestros. Por un lado, al reconocer muchas cosas que tal vez dejamos de enseñarles cuando eran niños; por otro, al tener que poner en práctica lo que tantas veces mencionamos del Profeta José Smith: "Les enseño principios correctos y ellos se gobiernan a sí mismos", y luego orar y suplicar que usen bien su albedrío, y si no lo usan bien, ¡volver a enseñar! De haber errores, estar cerca para ayudarlos, contenerlos, enseñarles con amor los pasos del arrepentimiento y dándoles el ánimo para seguir intentando.

Las reglas y la disciplina de nuestro hogar, que cuando eran niños aceptaban fácilmente, seguramente empezarán a ser cuestionadas y las charlas y entrevistas nos exigirán más tiempo y mejores explicaciones.

Sin embargo, las promesas que tenemos como padres de recibir inspiración y fortaleza se hacen evidentes cuando buscamos ayuda y sabiduría, y vienen a nuestra mente muchas ideas para hacer frente a nuestra graduación como padres. Seis años después recibirán el Sacerdocio de Melquisedec y a los diecinueve saldrán a la misión. Cuando regresen, serán mayores de edad y se lanzarán a la vida (aunque por algunos años puedan seguir viviendo con nosotros).

Será conveniente que aprendamos bien las cosas que tenemos que enseñarles, para que nuestro mensaje sea el mismo que les daría el Señor estando en nuestro lugar. Para ello, además de nuestra propia instrucción, hay materiales muy útiles para leer que podemos adquirir en los Centros de Distribución o verlos online. Entre ellos: "Para la fortaleza de la juventud" y la "Guía para padres y líderes de la juventud".

Es útil, para que nosotros entendamos la autoridad de ellos, leer y reflexionar sobre la sección 13 de Doctrina y Convenios. Nuestro mensaje, sea por la palabra o por ejemplo, debe ser correcto. Cuando los jóvenes reciben dobles mensajes hay conflictos rondando.

También será nuestro papel enseñarles la importancia de ser responsables, del estudio, del trabajo y del servicio. Las palabras no son suficientes y es importante que tengamos actividades conjuntas en las que podamos aplicar lo enseñado. Muchas veces habrá que mostrarles como hacer las cosas y luego supervisar como lo hacen ellos. Todavía recuerdo muchas horas compartidas con nuestros hijos (y ellos también) realizando juntos trabajos de todo tipo . Descargar articulo completo

El Segundo Gran Mandamiento

El Segundo Gran Mandamiento

La necesidad más grande en la naturaleza humana es la necesidad de Dios. La segunda es la de ser apreciado, amado y ayudado por nuestros semejantes. Por lo tanto, el primer gran mandamiento se refiere, naturalmente, a nuestra relación con Dios, y el segundo gran mandamiento fue dado para cumplir con nuestra necesidad de los demás. El Señor dijo “…amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 19:19)

Eso es enormemente importante. Implica un interés activo, una comprensión mutua y un servicio devoto, no sólo con el consentimiento mental sino también en la práctica diaria. Esta es una orden bastante grande y necesita mucha atención de nuestra parte.

Jesús indicó la importancia del segundo gran mandamiento y en sus enseñanzas le dio un segundo lugar. Las parábolas del buen samaritano, del hijo pródigo, los obreros de la viña el sembrador, la oveja perdida y muchas otras se refieren a este mandamiento que se ocupa de este gran campo las relaciones humanas.

No solo es segundo en importancia con respecto a nuestras necesidades sino también con respecto al placer que nos proporciona. Muchas de nuestras grandes satisfacciones vienen por causa de los demás. No nos gustaría estar aislados de nuestros semejantes. El sentimiento de estar solo o no ser querido es una de las emociones humanas más devastadoras. La “segunda muerte” es el apartamiento de la presencia de Dios. Le seguiría en severidad el ser apartado de nuestros semejantes. Las personas que aman a los demás encuentran gran placer en su compañía. A una madre no le gusta estar separada de sus hijos. A los que se aman les gusta estar juntos. Aquellos que han estado felizmente casados durante muchos años a veces llegan a parecerse.

El Señor dijo que no es bueno que el hombre esté solo. Por lo tanto las familias se unen por tiempo y eternidad.

Pablo dice:”…el amor de Cristo…excede a todo conocimiento…” (Efesios 3:19) Y el Señor ha dicho: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado… En esto conocerán todos que sois mis discípulos…” (Juan 13:34-35)

Es una cosa relativamente simple comprender lo que significan estas palabras, pero no es tan simple ponerlas en acción, practicando realmente esta ley fundamental de amor y servicio.

Desde el principio, uno de los problemas más grandes del mundo ha sido que tendemos a separar nuestras obras de nuestra fe, nuestra profesión de nuestra práctica. Es muy fácil consentir mentalmente y luego sentir que en esta forma hemos descargado toda nuestra responsabilidad.

En la epístola de Santiago se hace referencia a lo que alguien llamó ‘cristiandad verbal’. Esta es una de las cosas a las que el Señor se opuso tan vigorosamente con respecto a los sectarios de nuestra época. Practican la cristiandad con los labios, pero sus corazones se hallan en otra parte (ver José Smith Historia 2:19)

Deberíamos examinarnos para ver cuán libres nos hallamos de este problema. Se ha dicho que la mayor blasfemia no es jurar servir sólo con los labios. Tal como el hijo del viñatero, a veces decimos: “Ya voy,” pero no lo hacemos. Es muy fácil dar servicio con los labios para descargar nuestra responsabilidad, orar por la gente y luego olvidarla. Pero el verdadero discípulo de Cristo es el que toma la iniciativa y cumple con la obra. El es un “hacedor” de la palabra, y no tan solo un oidor.Descargar articulo completo

Las Vacas Flacas

Las Vacas Flacas

Como nunca antes, este último año escuchamos en radio o vemos por televisión a economistas que para graficar la situación financiera mundial utilizan la frase “esta es la época de las vacas flacas”.

Mientras transitamos la vida experimentamos varias épocas de vacas flacas, dependiendo de situaciones que tienen que ver con lo que sucede en nuestro país, en el mundo o por circunstancias comunes a todos: cambios o pérdida de trabajo, negocios que no resultan, inversiones malogradas.

Nuestra actitud frente a estas vacas tan delgadas hará la diferencia entre “sufrir la experiencia” o “sobrellevarla con buen ánimo”.

La historia de José en Egipto nos permite ver dónde estamos parados.

Durante siete años todos disfrutaron de la época de bonanza y comenzaron a guardar para el futuro. No fue simplemente guardar. Fue hacerlo en las mejores condiciones y de manera ordenada. Fue conociendo el propósito. Realizándolo responsablemente, porque de ello dependía la supervivencia futura.

Al llegar el hambre a la tierra, también responsable y ordenadamente se utilizaron los recursos.

Es notable que las escrituras no dicen que se regalaba el alimento, sino que aún en circunstancias adversas debían comprarlo.

La experiencia del pasado no es tan diferente a la nuestra. Los profetas nos enseñaron y alentaron a prepararnos material y espiritualmente para enfrentar dificultades.

El Plan de Bienestar abarca todas las situaciones posibles que puedan surgir. Y sabemos que ser obedientes a ese plan traerá bendiciones a nuestras vidas . A veces en la incertidumbre reclamamos las bendiciones que creemos que merecemos en el momento que creemos indicado. Esperamos “el milagro” que imaginamos. Pero si no llega como o cuando esperamos pronto la decepción produce resentimientos (¡por qué permite el Padre que sucedan estas cosas!) o sentimientos de culpa (¿qué habré hecho mal?). Y nos es raro que la angustia se convierta en nuestra compañera.

Algunos ven una oportunidad de fortalecimiento familiar. El momento de poner en práctica lo aprendido; de agradecer por la guía recibida. Lo cual produce sentimientos de gozo aún en medio de la adversidad. Otros logran aprender a manejar el temor entregándose en los brazos del Señor, confiando en que “Dios proveerá”. Y desarrollan una de las cualidades divinas más complicadas: la paciencia.  Las vacas flacas que se comieron a las gordas, siguieron flacas, lo cual significa que no siempre cambiará la situación a nuestro alrededor. Pero las vacas no mueren!!!

Es decir que adelgazaremos, nos pasaremos ropa para los chicos entre nosotros, nos alentaremos cuando nos tiemblen las rodillas, nos escucharemos y compartiremos nuestros temores porque no será el fin.

Si aún los egipcios debieron pagar para recibir el alimento guardado, nosotros no seremos la excepción y debemos seguir obedeciendo y sirviendo para poder ver las bendiciones. Debemos seguir haciendo las visitas, leyendo las escrituras, seguir preparando el Tiempo para Compartir, seguir pagando los diezmos, seguir participando de reuniones de liderazgo y además, seguir buscando la excelencia.

El enfrentar con actitud positiva la realidad que nos toca vivir, permitirá que enfoquemos nuestra mirada en el lugar correcto; que entendamos que estamos capacitados para hacerlo. Que puede ser nuestra oportunidad de demostrarle al Señor que estamos dispuestos a seguirlo en cualquier circunstancia y ¡sin quejarnos!

Veremos muchas veces vacas flacas. Pero si aprovechamos a sus hermanas, las gordas, para prepararnos y llenar el freezer con experiencias espirituales, sentimientos percibidos en el templo, alegrías de servir al prójimo, bendiciones que trajo la obediencia, revelaciones personales para nuestras familias y los testimonios de nuestros hermanos, entonces estaremos tranquilos de que no nos faltará el alimento necesario para seguir adelante y compartirlo con otro.

Lo mejor es que si seguimos perseverando hasta el fin, el refrigerador nunca quedará vacío en nuestro hogar. 

¨La Perfeccion-La Calidad"

¨La Perfeccion-La Calidad"

Quienes pretendemos ser fieles y dignos seguidores de Cristo en esta vida, o en otras palabras quienes deseamos ser Sus discípulos, debemos hacernos varias preguntas a lo largo de nuestra existencia terrenal. Algunas de ellas, cuanto antes las hagamos, mejor para nosotros mismos ya que muchas veces descubrimos que es necesario modificar algunas prácticas en nuestro estilo o forma de hacer las cosas.

 

Déjenme poner un ejemplo muy real. ¿Soy un buen Maestro Orientador o Maestra Visitante? Sólo la persona involucrada será capaz de responder a la pregunta, luego de contestar verídicamente algunas preguntas como: a) ¿hago las visitas cada mes?; b) ¿las hago con amor y con el verdadero espíritu?; c) ¿dejo siempre un mensaje cuyo objetivo es reforzar la importancia de ‘seguir a Cristo’; d) ¿me siento feliz al hacerlas?; e) si es necesario y dadas las circunstancias, ¿les visito más de una vez en el mes?; f) ¿doy mi informe cada mes a mi líder en el Sacerdocio o Sociedad de Socorro?; g) ¿es necesario que mis líderes me persigan para cumplir mi mayordomía?

 

Para finalizar la introducción al tema de este artículo, quisiera hacer un muy breve análisis doctrinal que avala la preocupación por el concepto de Calidad, orientado a las cosas de Dios, es decir con una óptica teológica (que en realidad son nuestras cosas):

Sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48) – Está muy claro el deseo de nuestro Padre respecto a cómo desea Él que seamos nosotros, Sus hijos.

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y ven y sígueme” (Mateo 19:21) – Él nos habla aquí con tremenda claridad…y nuevamente nos queda claro la forma en que Él ve la perfección.

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13) – está demasiado claro Su pensamiento de lo que Él espera que lleguemos a ser.

“Sí, venid a Cristo, y perfeccionaos en Él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con toda vuestra alma, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios” (Moroni 10:32) – no hay duda que es a través de nuestra cercanía al Maestro que logramos la perfección y la salvación.

Hay una infinidad de escrituras en nuestros libros canónicos que hablan acerca de la perfección y cuan preciada es dicha virtud por el Padre y Jesucristo.

El élder Bruce McConkie escribió en su libro Mormon Doctrine: “Hay dos clases de perfección – finita o mortal, e infinita y eterna.”

La ‘perfección finita’ puede ser ganada por los santos rectos en esta vida. Consiste en vivir temerosos de Dios, una vida de devoción a la verdad, de caminar en completa sumisión a los deseos del Señor, y en poner primero en la vida de uno las cosas del reino de Dios.

La ‘perfección infinita’ es reservada a aquellos que vencen todas las cosas y heredan la plenitud del Padre en las mansiones del más allá. Consiste en ganar la vida eterna, la clase de vida que Dios tiene en el cielo más alto dentro del mundo celestial. Descargar articulo completo en PDF

¿Quién es mi enemigo?

¿Quién es mi enemigo?

La bella e inspiradora parábola del Buen Samaritano fue la respuesta de Jesús a la interrogación del doctor de la ley, “¿Y quién es mi prójimo?” (Lucas 10:29)

En los años que la gente ha estado meditando esa respuesta, se han grabado en sus mentes algunas ideas constructivas. La historia adecuada ilustra y clarifica las ideas de tal manera, que a veces las hace más valiosas que el propio acontecimiento. Los conceptos útiles primero deben ser claros, y así pueden penetrar nuestras mentes con una profundidad cada vez mayor y aumentar de esta manera la eficacia su influencia.

No hace mucho, otro “doctor de la ley” hizo una pregunta. Después de alguna discusión y confusión sobre algunos problemas personales, dijo en substancia: “¿Quién es mi enemigo?”

Esta es una pregunta que nos da en qué pensar, y no siempre podemos hallar la respuesta correcta. Así como nos es difícil en una película determinar quién es el “villano” y desenlazar el misterio, en igual manera se nos dificulta distinguir entre nuestros amigos y enemigos en la vida. Jesús fue el mejor amigo que la gente de esta tierra ha tenido, y sin embargo, en su propia época, así como en la nuestra, no siempre se le reconoce como tal. Una de las desgracias comunes de la experiencia humana es la “identificación errada”. El lobo que anda entre nosotros con vestido de oveja es ocurrencia diaria, y con la misma frecuencia la gente le vuelve las espaldas a sus mejores amigos sin darse cuenta de ello.

Los amigos y los enemigos, igual que las bendiciones, a veces llegan disfrazados. Pero aun sin el disfraz, es pésima nuestra habilidad para reconocer a unos y otros. No siempre reconocemos a nuestros padres o directores religiosos en su verdadero aspecto. Al mismo tiempo, permitimos que el enemigo con los más ridículos disfraces infiltre nuestras filas y nos robe de nuestras bendiciones sin que nos demos cuenta siquiera de que las estamos perdiendo.

“¿Quién es mi enemigo?” es una pregunta muy oportuna.

 

Si nos ponemos a reflexionarla quizá podremos desarrollar nuestra habilidad para identificar y reconocer. Tal vez una ilustración más nos ayude a clarificar algunas ideas.

Una de las historias más instructivas de cualquier edad, es la de Marco Antonio, amigo de Julio César. Un grupo de treinta y ocho conspiradores acababan de asesinar a César con la intención de apoderarse del gobierno del Imperio Romano. Entró entonces en la escena Marco Antonio, y tras una arenga muy eficaz durante los funerales de César arrebató la iniciativa a los conspiradores.

Entonces Antonio y Octavio César organizaron sus fuerzas y dieron principio a una larga y reñida contienda para lograr el dominio.

Plutarco, el gran moralista e historiador griego, contemporáneo de Antonio, nos relata como éste, dotado de oratoria convincente, lógica, valor y habilidad para dirigir grupos de hombres, quitó el mundo a los conspiradores.

 

¿Y quién es mi prójimo?

 

Marco Antonio pasó de un éxito a otro y llegó a ser quizá el hombre más ilustre y potente de su época.Venció toda dificultad. Soportó las marchas más arduas; vivió por largos períodos sin más comida que insectos y la corteza de árboles. Compartió estas extremas dificultades con sus hombres en medio de un ánimo asombroso. Se granjeó la incuestionable lealtad y devoción de sus soldados, los cuales estaban dispuestos a seguirlo en cualquier empresa. Descargar articulo completo en PDF

“Y Los dos serán una sola carne

“Y Los dos serán una sola carne

Hace muchos años, cuando era una joven misionero y me acababan de asignar un nuevo compañero, conocimos a un ministro protestante que nos invitó a pasar a su casa para que no nos congeláramos afuera en la calle. Después de intercambiar algunas ideas sobre diferentes temas, nos hizo esta pregunta: “¿Y qué piensan los mormones en cuanto a lo sexual?”

Ante la pregunta tan inesperada, me atraganté con el chocolate caliente que estaba tomando, y no pude decir nada. “Y bien”, repuso el ministro después de un rato de silencio, “¿me pueden explicar cuál es la filosofía del mormonismo con respecto a la sexualidad?”

En vista de que yo no profería palabra, mi compañero se dio cuenta de que no tenía respuesta y replicó: “Creemos en ella, señor”.

Han pasado ya más de veinte años desde aquel incidente. En mi carrera como consejero matrimonial y catedrático universitario, muchos estudiantes, amigos, profesionales, miembros de la Iglesia y otros me han hecho la misma pregunta, para la cual no he encontrado mejor respuesta que aquella que dio mi joven compañero de misión: “Creemos en ella”.

Así es efectivamente, creemos en ella y sabemos acerca del dolor que acarrea su uso incorrecto fuera de los vínculos del matrimonio. Estamos totalmente conscientes de las advertencias que al respecto han dado los profetas, tanto del pasado como del presente.

Concerniente al asunto, el profeta Alma declaró a su hijo Coriantón: “La maldad nunca fue felicidad”. (Alma 41:10.)

No obstante, conocemos también el resultado beneficioso de las relaciones apropiadas dentro del matrimonio.

Estamos plenamente conscientes del gozo y sentido de unión de que disfruta una pareja casada cuando ambos nutren este aspecto de su matrimonio. Pero a pesar de las grandes posibilidades de gozo que traen las relaciones sexuales en el matrimonio, muchas parejas consideran frustrante su relación sexual y hasta la convierten en motivo de contención.En efecto, la incapacidad de llevar una buena relación íntima es una de las principales causas del divorcio.

El presidente Spencer W. Kimball señaló en uno de sus libros lo que sucede aun en nuestra Iglesia: “Si se analizan los divorcios, tal como lo hemos tenido que hacer en estos últimos años, se advierte que han existido una, dos, tres y hasta cuatro razones para consumarlos; el sexo ha sido generalmente la razón número uno. Muchas parejas han recurrido al divorcio debido a que no se han llevado bien en este aspecto.

Cuando esas son las circunstancias, es probable que ni mencionen esto ante el tribunal, y que ni siquiera se lo digan a sus abogados, pero esa es la razón esencial”. (The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball, Salt Lake City: Bookcraft, 1982, pág. 312.)

 

Ideas erradas con respecto a las relaciones sexuales

 

¿Cómo es posible que algo tan bello pueda ser la causa de tantos problemas? Parte de la dificultad yace en las ideas erradas que prevalecen en nuestro medio. Algunas personas piensan que las relaciones sexuales son un mal necesario para poder tener hijos. Es posible que sus padres hayan sentido vergüenza de hablar con ellos sobre este tema. Es probable que hayan temido tanto que sus hijos quebrantaran la ley de castidad, que por ello solamente les enseñaron las consecuencias negativas de la sexualidad.

Algunas ideas equivocadas provienen de la mala interpretación de ciertos versículos bíblicos. Por ejemplo, en Efesios 5:22 se les dice a las esposas que estén “sujetas” a sus maridos. Algunos han interpretado erróneamente esta escritura, diciendo que significa que las mujeres deben ceder ante los deseos de sus esposos aun cuando no tengan la disposición de hacerlo. Por supuesto que en condiciones tales, las expresiones íntimas de afecto no pueden dar lugar a la unidad marital desde ningún punto de vista.

 

Un bello poder

 

La sexualidad es en realidad un bello poder dado por Dios a la humanidad. El presidente Kimball señaló en uno de sus discursos: “La Biblia aprueba la función sexual y su uso debido, y la presenta como algo creado, ordenado y bendecido por Dios. Aclara que Dios mismo implantó la atracción física entre los sexos por dos motivos: para la propagación de la raza humana y para la expresión de esta clase de amor entre el hombre y la mujer, que constituye la verdadera unidad. Su mandamiento a la primera pareja de ser ‘una sola carne’ fue tan importante como su precepto de ‘fructificad y multiplicaos’ “. (Cita de Billy Graham [un conocido evangelista norteamericano], usada por Spencer W. Kimball en “Pautas para efectuar la obra de Dios con pureza”, Liahona, ago. de 1974, pág. 36.)

Es interesante notar que en las Escrituras no aparecen las palabras sexo ni sexualidad. En su lugar, se utiliza la palabra conocer para referirse a la relación íntima entre el hombre y la mujer. El “conocerse” o “familiarizarse” constituye un aspecto satisfactorio del amor conyugal. Un buen matrimonio puede sobrevivir sin la relación sexual, como en aquellos casos en los que uno de los consortes se encuentra enfermo o incapacitado físicamente. Pero este aspecto íntimo de “conocerse” el uno al otro contribuye al carácter integral de la relación matrimonial.    Descargar articulo completo en PDF

Primer Llamamiento desafio de todos

Primer Llamamiento desafio de todos

Cuando conocemos el evangelio nos maravillamos al ver como las personas se enseñan unas a otras. Tenemos la leve sospecha que tanto discursantes como maestros tienen una formación académica por detrás. Pero al poco tiempo de bautizarnos el misterio se devela: salvo honrosas excepciones nadie es maestro de profesión. Entonces deducimos que los muchos años como miembros de la iglesia permiten a las personas aprender los principios del evangelio lo suficientemente bien como para sentirse capaces de enseñar. Aceptamos gustosos convertirnos en Maestros Orientadores o Maestras Visitantes, porque en cierta forma nos recuerda a los misioneros que nos predicaron. Aunque el temor y los nervios nos traben el habla, estamos dando los primeros pasos en la enseñanza. Pero toda nuestra teoría se desvanece cuando el obispo nos llama para tener una entrevista.

Sin tener idea del por qué de dicha entrevista, entramos al obispado con una gran sonrisa que va diluyéndose lentamente cuando escuchamos: “...hemos sentido, luego de orar, que el Señor desea que usted sirva en Su reino como maestro de la clase de...".Ahí se nos para la respiración, lo que provoca que en nuestra mente se agolpen todo tipo de pensamientos:

¿Yo, un maestro? Pero si en los exámenes orales bajaba como 5 kilos de tanto sudar por los nervios!!

¡Cómo voy a darle una clase al hermano Tal si él tiene años en la Iglesia! ¿qué le puedo enseñar?

¿Maestra de niños?¡Pero si me alegro más cuando los nietos se van que cuando llegan de visita!

Pero... el Señor pensó en mí... ¡es maravilloso!

¿Cómo funciona la inspiración?

¿A qué se refiere el obispo con “el Espíritu le guiará”?

¿Será verdad que recibiré revelación personal para saber cómo enseñar?

Salimos del obispado diciendo gracias sin estar muy seguros de por qué estamos agradecidos y aferrándonos al manual cual tabla de salvación. Esa primera semana leemos todo el material recibido. Oramos pidiendo claridad mental. Nos dedicamos a “escudriñar” las escrituras. Y cuando creemos que aplacamos nuestra ansiedad, pensamos: “¿y si cuando hacen el sostenimiento alguien levanta la mano en contra?"Pero eso no sucede. Al finalizar la reunión muchos se nos acercan para felicitarnos. Todos, sin excepción, nos cuentan de sus nervios al recibir su primer llamamiento, pero con emoción comparten cómo les sirvió para fortalecer sus testimonios. Nos dan palabras de aliento y comprendemos que no seremos los únicos. Cuando nos apartan, emocionados escuchamos y guardamos esas palabras en nuestro corazón.A veces sucede que el líder presidente de la organización nos dedica el tiempo suficiente para explicarnos la dinámica del llamamiento. Y si eso no sucede tomamos valor y pedimos ayuda al que tenga cara de buen amigo.

Llega el gran día y sólo pensamos en que lo mejor que podría pasarnos es intoxicarnos con el desayuno; que el colectivo que nos lleva a la capilla equivoque el camino; que un tornado nos arrebate de la tierra; o que venga algún jinete del Apocalipsis y nos invite a cabalgar con él.Con una oración en nuestras mentes enfrentamos el desafío, sin saber que muchos también orarán con y por nosotros. Con el tiempo, apenas guardamos recuerdo de nuestra primera clase. Es muy probable que no recordemos qué enseñamos ni quienes estaban presentes. Al desarrollar el don que nos fue conferido al ser apartados, empezamos a coleccionar experiencias que corroboran la escritura de Doctrina y Convenios 50:22: ”el que la predica y el que la recibe se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente”. Las “tormentas” que puedan hacernos naufragar en medio de una clase se convierten en experiencias que nos permiten “entregarnos en los brazos de Señor” para salir a flote.

Vemos en otros a “rescatistas” que saben por experiencia propia y nos tienden una mano. Descubrimos que las alabanzas de los hombres no son nada cuando escuchamos que la clase fue la respuesta a la oración de alguien. O cuando un niño lamentó nuestra ausencia y nos entrega un papel arrugado y pegoteado con caramelo en donde nos vemos reflejados con una enorme cabeza llena de rulos que ocupan toda la hoja y una sonrisa de oreja a oreja (que también dibujó con aros gigantes). Empezamos a disfrutar de los frutos del Espíritu al ver a un hombre que viene solo a la capilla, derramar lágrimas en medio de una cita, y que sólo puede decirnos “gracias”, comprendiendo lo que es la comunicación espiritual. Cuando vemos el ejemplo del Salvador sentimos más humildad al ver que Él desea que lo sigamos. Él es nuestra mejor ayuda para saber qué hacer. Sus métodos de enseñanza reflejan un amor sincero por todos sus “alumnos”. Y nosotros también somos uno de ellos, por lo tanto pedir guía divina para cumplir con nuestra responsabilidad pasa a ser el mejor método para preparar una clase. Pasará el tiempo y seremos nosotros quienes alentemos a los conversos en su primer llamamiento. Es la mejor manera de agradecerle al Padre las bendiciones que tuvimos por ser fieles y vencer nuestros temores.

Nuestro primer llamamiento se convertirá en una fuente de anécdotas que realmente fortalecerán nuestra fe. Estaremos así llenando un poco más nuestro traje de discípulos de Cristo al seguir su ejemplo ayudando y acompañando a aquel que recibe su primera asignación en la Iglesia.

Te mando un mensajito

Te mando un mensajito

Te mando un mensajito
(18:23) chk sd: Ola Qndo n v :)

 

La presidenta general de las Mujeres Jóvenes dijo el año pasado en la conferencia: “No hay mayor malicia que tentar a la juventud de esta noble generación para que no haga nada, o para que estén ocupados escribiendo siempre mensajes de texto”1.
Entonces una piensa. “nooo, estoy pecando!!” #:-o
Pero no hay que ser tan drástica. No es malo usar el celular para facilitar la comunicación en “ciertos” momentos.
Entre lo que vamos aprendiendo a hacer en la adolescencia, lo más complicado es: “buscar el equilibrio en todas las cosas”.

¿Cómo sé que la relación con mi cel es equilibrada?

Todo comienza cuando te lo regalan. La emoción hace que le avisés a todos tus amigos y conocidos haciendo que la tarjeta de $ 5000 que ingenuamente tu papá cargó para que te durara un mes, te dura una semana.
Con una mueca tu mamá te da otra tarjeta y hace la temida advertencia: “
Usa el celular sólo para emergencias o para cosas importantes.
Avisar del baile de la Estaca es una emergencia.
Preguntar qué se van a poner tus amigas para el baile es importante.
Conseguir el cel del amigo de tu primo que le gusta a tu amiga para invitarlo al baile, es una importante emergencia.
Estar en la puerta de la capilla enviando mensajes a todas tus amigas para preguntarles por qué todavía no llegaron se trata de una “emergente importancia” :) :[

Luego en el baile aprovéchas y le envias otros sms a tu mejor amiga preguntándole si ya averiguó el nombre del amigo de tu primo. Y te ríes al leer que te contesta = q Fco . porque no sabes si se llama igual que Franco el hermano de tu amiga, o igual que Francisco, el chico que le gustaba antes. Le preguntas. Te contesta. Te ríes de nuevo. Y cuando levantas la vista te das cuenta que estás bailando sola . . . ¡y que no le pediste al cel al chico con el que estabas!

 

Los días pasan muy largos y la angustia puede hacerte sentir mal si no recibiste un mensaje ese día. Aunque en realidad tampoco los podrías contestar porque no tienes crédito y la orden que vino de arriba dice: “DE AHORA EN ADELANTE TU TE PAGÁS EL GASTO DEL CELULAR”. Seguido de una lista de posibles trabajos en el hogar por el que te pagarán .
Pero eso no es una pesadilla porque te lleva a la reflexión y una comienza a entender el significado de la escritura:
“. . .el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios agentes. . . “2

Una tiene el poder y la fuerza de voluntad para ser su propia agente, directora, jefa o como quieras decirle. El albedrío te permite decidir si quieres depender para todo del cel o buscar el equilibrio. Si chateás con medio mundo o te organizás para tener una mutual en donde hagan una competencia de cocina con los hombres jóvenes. Si estás todo el día conectada a la compu, pendiente de los que postean tu blog o te hacen un toque en facebook o invitás a tus amigas de la clase de mujeres jóvenes a jugar al twister, merendar juntas y dar un paseo mirando vidrieras.

Como dijo la hermana Dalton: “En la fortaleza del Señor puedo hacer todas las cosas1 Entonces puedes hacer la prueba de abstinencia del cel e ir al campamento de MJ sin sufrir su ausencia.

 

Algunas ideas:

Decide en qué lugares no lo usarás :(

Las clases de la escuela (obvio)
Las reuniones de la capilla (más que obvio)
Durante la noche de hogar
Durante una actividad.

Define cuándo es una necesidad =)

Cuando quieres saber de tus amigos y no hay otra manera de hacerlo
Cuando sales y es necesario comunicarte con tus padres
Para avisar algo: baile; cumpleaños; actividad; examen y otros etcéteras

 

Aprende a reconocer el momento ideal para usarlo :p

Si te están contando algo, no dejes esperando a la persona porque tu tienes que mandar un sms
Si tienes una cita no es necesario que tu amiga se entere de TODO como si fuera un reality show
Si estás esperando que el dentista te atienda jugar un poco te calma los nervios.

Elige los NUNCA :x

Nunca para recibir chistes, horóscopos, consejos de belleza (son molestos y te cobran por el servicio!)
Nunca para escuchar música en la reunión sacramental
Nunca para sacar fotos que ofendan o molesten a tus amigos

De esa manera no transformaremos al cel en un ídolo que interfiere en la verdadera comunicación. La que incluye sonidos, expresiones de rostros verdaderos, risas reales, llantos con lágrimas, abrazos fuertes y mucho amor. Y podremos sentirnos tranquilas al estar siguiendo el consejo de un apóstol del Señor quien dijo en una conferencia general:

“Debemos personalmente hacer buenas elecciones en cuanto a los medios de difusión.
Debemos limitar cada día la cantidad de tiempo que nuestros hijos ven la televisión, juegan videojuegos o usan Internet. La realidad virtual no debe convertirse en su realidad.”3

Mirándolo de ese modo podríamos decir que deberíamos tratar de que el sms, no se convierta en nuestra manera más interesante de comunicarnos. Y ver que estar con amigos es más divertido que sola con el celu en la mano!
                                                  

                                                   salu2 tkm

 

El Yugo

El Yugo

El yugo es un madero que se coloca en la cabeza de los bueyes para uncirlos (atarlos). Se usa desde los tiempos más remotos, especialmente en tareas rurales. No es muy pesado, ya que su propósito es mantener unidos a los animales.

Algunos profetas y el mismo Señor Jesucristo, lo usaron como símbolo para ilustrar sus enseñanzas. Así encontramos más de 40 referencias en las escrituras. 

A veces lo mencionaron como advertencia, para no “llevar un yugo de hierro” (Deuteronomio. 28:47-48), por desobediencia o como consecuencia de rebeldías. (Lamentaciones 1:14)

Pero también fue usado como consejo: “Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud”, (Lamentaciones 3:27), y de esperanza y recompensa, como cuando Jehová se compadeció de su pueblo obstinado y alzó “su yugo de sobre su cerviz... con cuerdas de amor”. (Oseas 11:4)

Isaías enseñó que el ayuno, “desata las ligaduras, suelta las cargas” y rompe ”todo yugo” que oprime. (Isaías 58:6)

Entre los discípulos del Señor, Pablo fue el que mejor interpretó el significado del símbolo, cuando advirtió al pueblo de Dios “no estar otra vez sujetos al yugo de esclavitud” y recomendó estar siempre “firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres”. (Gálatas 5:1) Fue aún más ilustrativo cuando enfatizó a los santos en Corinto, no unirse “en yugo desigual con los incrédulos... porque ¿qué comunión tiene la luz con las tinieblas?” (Gálatas 6:14-15)  

 

Los primeros años de esta dispensación, fueron de gran persecución. En ese tiempo, el Profeta José Smith estando preso en la cárcel de Liberty, oró al Padre para que aceptara “esta casa... que mandaste edificar”, (templo de Kirtland), y le imploró “un cabal y completo rescate de este yugo de aflicción... quítalo por tu poder del cuello de tus siervos”. (Doct. y Conv. 109:33,47)

Finalmente llegamos al modelo incomparable, cuando el Salvador lo utilizó para invitarnos a ser sus discípulos:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;

y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.

(Mateo 11:28-30)

Existen dos clases de yugo: 1) El de la esclavitud, símbolo de la opresión y consecuencia del pecado y la desidia y 2), el yugo de Cristo, símbolo del verdadero discipulado.

Es de sabios llevar el yugo del Señor porque es “fácil y ligera su carga” y aprendemos a “ser mansos y humildes de corazón”. Además se nos garantiza que “aliviará las cargas (que otros) impongan sobre (nuestros) hombros”. (Mosíah 24:14-15)

Preparación

Preparación

Una de las palabras más hermosas, notables, útiles y eficaces en nuestro idioma es preparación. El hábito de estar apercibido ha logrado más éxito, ha sido la causa de más felicidad, ha realizado el mayor bien y salvado más almas que cualquier otra cosa particular. Los obreros más productivos, los amigos más afables, los ciudadanos más útiles y los mejores líderes de la Iglesia son aquellos que siempre están completamente preparados.
Casi toda la vida se compone de preparación. El grado de preparación determina el éxito. Nos preparamos para la escuela; nos preparamos para el matrimonio; para nuestra carrera; para la vida misma; para la muerte. Alguien ha dicho: “El futuro es de aquel que se prepara para lograrlo.”
Esto no se aplica únicamente a lo futuro sino también a lo presente. También se aplica a nuestra exaltación eterna en el Reino Celestial.
La palabra que probablemente representa la tragedia más grande de nuestra vida es el vocablo desprevenido. Es una palabra trágica porque indica que el fracaso pudo haberse evitado. Tratemos de imaginar la vergüenza y chasco innecesarios de las cinco vírgenes insensatas que se hallaron sin aceite para sus lámparas. Su insensatez fue su descuido.
Todos los días vemos la tragedia de jóvenes cuyas mentes no están preparadas, cuyos espíritus carecen de instrucción. Los beneficios están disponibles, pero ellos no reciben el don.
Recientemente asistí a una importante reunión de la Iglesia, a la cual habían sido invitados cien directores. En primer lugar, los que estaban encargados de la reunión llegaron tarde. La sala en donde se iba a verificar la reunión se hallaba en completo desorden, lo que indicaba que no se había manifestado ningún interés de antemano. No se habían arreglado las sillas, la sala no estaba ventilada, no había flores, ni himnarios o alguna otra evidencia de que los encargados hubiesen pensado siquiera en esta importante ocasión. La propia reunión no estaba organizada y, consiguientemente, no logró su propósito. Y los que estaban dirigiendo la reunión se hallaban en tan grande estado de confusión como la sala.
La falta de preparación es significante por varias razones. Es usualmente la causa del fracaso; pero es más importante aún por lo que manifiesta en cuanto a la gente. Demuestra apatía, negligencia en forma palpable y presenta un cuadro mental de falta de voluntad por parte de aquellos a quienes incumbe asumir su propia responsabilidad. Salomón dijo que donde no hay visión, la gente perece. Es muy cierto.
Si no podemos ver las cosas pequeñas que están ante nuestros ojos, ¿cómo podemos esperar ver las grandes cosas que se hallan en el futuro distante?

Cuando Jesús apareció sobre el continente americano, después de su resurrección, la gente no estaba preparada para recibirlo. Por muchos años los profetas les habían dicho y hablado de su venida para redimir al mundo. Sería uno de los acontecimientos más grandes que ocurrirían, y no acontecería sino una vez en la historia del mundo. Sin embargo, cuando Jesús vino, la gente no estaba lista. Estaban incapacitados aún para aprender. Jesús les dijo:
“Veo que sois débiles, que no podéis comprender todas mis palabras que el Padre me ha mandado que os hable en esta ocasión.
“Por tanto, id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis entender; y preparad vuestras mentes para mañana, y vendré a vosotros otra vez.”
(3 Nefi 17:2-3)
No era suficiente que Jesús hubiese dado su vida por ellos. Ahora tenía que esperar hasta que preparasen sus mentes para entender su mensaje. En los días de Noé, la gente estaba desprevenida; tampoco estaban preparados en Jerusalén; lo mismo sucedió en el continente occidental. Y nosotros todavía estamos desprevenidos cuando vuelva otra vez en gloria en las nubes del cielo.
La preparación es la parte más importante de nuestras vidas. Es la enseñanza principal del Señor. Jesús mismo vivió en la tierra únicamente treinta y tres años, treinta de los cuales pasó preparándose.Descargar articulo completo